Fue hija del médico Pau Llorach i Malet y de Concepció Dolsa. Su padre, junto con su suegro Tomàs Dolsa i Ricart, serían los creadores del Instituto Frenopático de las Corts (Barcelona). Isabel fue la pequeña de cuatro hermanas, María, Mercè y Lluïsa.[1] Este hecho no le impidió heredar una considerable fortuna, amasada por su padre a partir del descubrimiento de una mina de aguas medicinales en Rubinat, en la comarca de la Segarra. Heredó también la residencia familiar, una torre modernista en la calle Muntaner, construida por Puig i Cadafalch en 1904, que convirtió en el centro de su actividad social y cultural.[2] En el teatrillo de su casa se estrenaron obras dramáticas de vanguardia, y actuaron Carlos Gardel, Maurice Chevalier, Josephine Baker, Conchita Supervía o Nijinsky.[1]
Presidió el comité protector de las Veladas de Teatro Selecto (1918-21) y el Conferentia Club (1929), desde donde trajo a Barcelona figuras destacadas de la cultura internacional: André Maurois, René Benjamin, el conde Keyserling, Ortega y Gasset, Josep M. de Sagarra, Josep Pla, Fernando Valls Taberner, Oleguer Junyent, Pedro Bosch Gimpera, Paul Valéry, Giuseppe Ungaretti, Walter Gropius, Wanda Landowska, Ramón Gómez de la Serna, Gregorio Marañón, Madariaga, García Lorca.[1] Fue también miembro de la Asociación Wagneriana. Colaboró en el libro Un siglo de Barcelona, 1830-1930 (1946), obra dirigida por Carles Soldevila.
En los últimos años de su vida fue una de las fundadoras de la Asociación de Amigos de la calle Montcada de Barcelona que luchó por salvar los palacios medievales de esta calle, finalmente adquiridos por el Ayuntamiento de Barcelona y que hoy albergan el Museo Picasso.[3]