Jarra pingüino
jarra típica de Argentina con forma de pingüino utilizada para servir el vino de mesa
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La jarra de pingüino, jarra pingüino o simplemente pingüino, es un tipo de jarra típica de Argentina que se utiliza principalmente para servir el vino de mesa. Tradicionalmente está hecha de cerámica esmaltada y, como su nombre lo indica, tiene forma de pingüino. Pueden ser utilizadas tanto en hogares particulares como en bodegones típicos.[1][2]

Su tamaño tradicional es de un litro, pero existen también de un cuarto, de medio y de tres cuartos. Incluso hay de hasta tres litros y de tamaño diminuto, ya con función meramente decorativa.[1] Se la considera un símbolo de la mesa argentina y de la cultura vitivinícola local.[1][2]
Existen coleccionistas de jarras pingüino e incluso un museo virtual dedicado exclusivamente a ellas, con alrededor de 260 piezas en su colección.[1]
Historia
En la década de 1860, debido a nuevas regulaciones de higiene en Francia, pequeños productores de vino común comenzaron a vender el vino en jarras cerámicas con forma de animales. Había jarras de vacas, gallos, borregos, cerdos, elefantes y monos. Una década más tarde, sucedió lo mismo en Italia.[1]
Las jarras de animales llegaron a la Argentina junto a la masiva inmigración italiana. Por su forma más adecuada para servir, se popularizaron particularmente las de pingüino, que eran ya muy comunes en las décadas de 1920 y 1930 en almacenes, bodegones y bares, principalmente de clase media baja, ya que en otros estratos se las solía ver como de mal gusto.[1]
Existió un pico de uso entre las décadas de 1950 y 1970.[2]
Hasta 1984 las zonas vitivinícolas de Argentina vendían el vino a las zonas de consumo mayormente sin fraccionar. Con la sanción en dicho año de la Ley de fraccionamiento de vinos en origen, que estableció que el vino debía ser fraccionado en la zona de producción, la jarra pingüino entró en desuso. La industria se volcó a la botella de 750 mililitros, el etiquetado y el empaquetado diferenciador.[2]
A pesar de esto, hubo un nuevo auge de las jarras pingüino a partir de las décadas de 1990 y 2000, con su revalorización como objetos de diseño en revistas de decoración y su venta no solo para el consumo local hogareño, sino para servir el vino de la casa en restaurantes y como recuerdos turísticos de Buenos Aires y del país.[1][2]
En la cultura popular
En la canción de 1989 Loco (Tu forma de ser), del grupo argentino Los Auténticos Decadentes, una de las estrofas dice:
Me tiraste el pingüino, me tiraste el sifón,
estallaron los vidrios de mi corazón.[3]