Jerónimo Ruiz de Portillo
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Logroño, Corona de Castilla (España)
Lima, Virreinato del Perú (Imperio español)
| Jerónimo Ruiz de Portillo | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1532 Logroño, Corona de Castilla (España) | |
| Fallecimiento |
3 de febrero de 1590 Lima, Virreinato del Perú (Imperio español) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Religión | Católica | |
| Educación | ||
| Educado en | Universidad de Salamanca | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Sacerdote jesuita | |
| Orden religiosa | Compañía de Jesús | |
Jerónimo Ruiz de Portillo, (Logroño, 1532-Lima, 3 de febrero de 1590) fue un sacerdote jesuita español misionero en el Perú. Está considerado como el fundador de las misiones jesuitas en la América Hispana.
Jerónimo Ruiz de Portillo ingresó en la Compañía de Jesús en 1551, siendo ya teólogo. Su formación dentro de la Orden fue, por tanto, breve. Fue ordenado sacerdote en 1553, poco después de haber realizado el noviciado, y en 1555 se convirtió en maestro de novicios y rector del colegio de Simancas. Francisco de Borja, entonces comisario de la Compañía en España, lo eligió en 1559 para dirigir la primera misión jesuita en Perú.[1] Sin embargo, no partiría hasta 1566, acompañado de otros 23 jesuitas y por insistencia del rey Felipe II, quien además deseaba jesuitas para Honduras y la Florida.[2]
Jerónimo Ruiz de Portillo se convirtió en el primer superior de los jesuitas en los territorios españoles del Nuevo Mundo. En 1572 fue nombrado provincial de la nueva provincia jesuita de Nueva España, cuyo centro se encontraba en Lima. Desde Lima coordinó la fundación de misiones entre los indígenas (misiones de Santiago del Cercado y misión de Huarochirí), así como de diversos colegios (en Lima y en Cuzco). Fue además confesor del virrey Luis Colón de Toledo.[1]
En 1577 fue nombrado un nuevo provincial. Jerónimo Ruiz de Portillo pasó entonces a ser rector del colegio de Cuzco, cargo que desempeñó hasta 1581 y posteriormente del de Potosí, desde 1582 hasta 1587. Falleció tres años después. Durante sus años como provincial insistió mucho en la necesidad de que los jesuitas se ocuparan principalmente de los indígenas, aprendieran sus lenguas y trabajaran en la formación de un clero local.[2][1]