John Joubert
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Lawrence, Massachusetts, Estados Unidos
| John Joubert | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | John Joseph Joubert IV | |
| Nacimiento |
2 de julio de 1963 Lawrence, Massachusetts, Estados Unidos | |
| Fallecimiento |
17 de julio de 1996 (33 años) Lincoln, Nebraska, Estados Unidos | |
| Causa de muerte | Ejecución por silla eléctrica | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar | |
| Años activo | 1982-1984 | |
| Información criminal | ||
| Condena |
Asesinato en primer grado (x2) en Nebraska Asesinato en Maine | |
| Situación penal | Ejecutado en 1996 | |
John Joseph Joubert IV (2 de julio de 1963-17 de julio de 1996) fue un asesino en serie estadounidense ejecutado en Nebraska. Joubert fue condenado por el asesinato de tres niños: uno en Maine y dos en Nebraska.
Joubert nació el 2 de julio de 1963 en Lawrence, Massachusetts. En 1969, a los seis años, sus padres se divorciaron y en 1974, él y su hermana se mudaron con su madre a un apartamento derruido y ruinoso en Portland, Maine, con ansias de empezar una nueva etapa. Joubert intentó rehacer la relación con su padre, pero su madre nunca se lo permitió, siendo categorizada por un compañero de la escuela de Joubert como "una mujer sumamente controladora."[1]
Aunque Joubert era, según todos los informes, un estudiante con honores y muy motivado en el mundo académico, también era objeto de críticas negativas por parte de algunos de sus compañeros; era acosado por chicos mayores debido a su apariencia dócil, tímida e indefensa. Según su ex-profesora de español, Francesca Bergan, Joubert fue "un niño eterno" durante toda su etapa de secundaria, y añadió que "muchos chicos sufren acoso, pero suelen defenderse... Creo que, como (John) no se defendía... me pregunto si quizá creyó que merecía ese tipo de abuso... los empujones, los insultos, ya sabes; las burlas."[2]
Joubert intentó compensar esos sentimientos de aislamiento, involucrándose más en lo académico, tocando el clarinete en la banda de música, corriendo en el equipo de atletismo de la escuela y uniéndose a los Scouts. Fue en esta época que sus fantasías sádicas y homicidas progresaron hasta el punto de, según su propio testimonio, pasar horas imaginando cómo asesinar desconocidos. Joubert marcó una fantasía en particular como recurrente: sujetar y amordazar. En un informe psiquiátrico posterior, se le describe como un muchacho que disfrutaba de ver la desesperación de sus víctimas.[3]
A los 13 años, Joubert apuñaló a una niña con un lápiz y sintió estimulación sexual cuando la pequeña gritó de dolor. Al día siguiente, armado con una cuchilla de afeitar, apuñaló a otra niña al pasar en bicicleta a su lado. Joubert nunca fue identificado ni acusado de ninguno de los dos delitos. En otro incidente, golpeó a un niño mucho más chico, al que estranguló hasta dejarlo inconsciente. Tras sufrir acoso escolar durante su juventud, Joubert dijo disfrutar del poder físico y mental de la dominación de personas "más débiles" y comenzó a considerar asesinatos..[4] Finalmente, se graduó de la escuela secundaria católica Cheverus en Portland en 1981.[5]
Asesinatos
El 22 de agosto de 1982, Richard "Ricky" Stetson, de 11 años, salió a correr por el sendero Back Cove en Portland, Maine.[6][7] Cuando llegó el anochecer sin que regresara, sus padres llamaron a la policía. Al día siguiente, un automovilista descubrió el cuerpo del niño al costado de la Interestatal 295. El atacante había intentado desnudarlo, lo apuñaló, estranguló y lo mordió. Un sospechoso fue arrestado por el asesinato, pero su dentadura no coincidía con la marca de la mordedura en el cuerpo de Stetson, por lo que fue liberado tras un año y medio bajo custodia. No se presentaron nuevas pistas en el caso hasta enero de 1984.
El domingo 18 de septiembre de 1983, Danny Joe Eberle, de 13 años, desapareció mientras repartía ejemplares del Omaha World-Herald en Bellevue, Nebraska.[8] Su hermano, que también repartía periódicos, no lo había visto, pero sí recordaba haber sido seguido por un hombre blanco en un coche marrón en días anteriores. Se determinó que Eberle solo había repartido tres de los 70 periódicos de su ruta. En la dirección de su cuarta entrega, se encontró su bicicleta junto con el resto de los periódicos. No parecía haber señales de forcejeo. Joubert describiría luego de su arresto cómo se acercó a Eberle, sacó un cuchillo y le tapó la boca con la mano. Inmediatamente después, le ordenó a Eberle que lo siguiera hasta su coche y lo condujo a un camino de grava a las afueras del pueblo.
Tras tres días de búsqueda, el cuerpo de Eberle fue descubierto en un prado alto junto a un camino de grava, a unos 6 km de su bicicleta. El niño estaba desnudo, con los pies y las manos atadas y la boca sellada con esparadrapo. Las heridas de arma blanca en todo el cuerpo sugerían que había sido torturado antes de morir. Joubert dijo luego que lo apuñaló un total de nueve veces. Al tratarse de un secuestro, el delito quedó bajo la jurisdicción del gobierno federal de Estados Unidos, por lo que se recurrió al FBI.[9]
La investigación siguió varias pistas, incluyendo la de un joven arrestado por abusar sexualmente de dos niños aproximadamente una semana después del crimen. El sospechoso falló la prueba del polígrafo y alegó una coartada falsa, pero no encajó con el perfil que el FBI había creado del asesino. Fue puesto en libertad por falta de pruebas y se interrogó a otros pedófilos conocidos de la zona, pero el caso quedó archivado por falta de pruebas.
El 2 de diciembre de 1983, Christopher Walden, de 12 años, desapareció en Papillion, Nebraska, aproximadamente a 5 km de donde se encontró el cuerpo de Eberle.[10] Los testigos dijeron haber visto a un hombre blanco en un coche marrón. En su confesión posterior, Joubert afirmó que se acercó a Walden mientras caminaba, le mostró la funda de su cuchillo y le ordenó que subiera al coche.[10]
Tras conducir hasta unas vías de tren en las afueras de la ciudad, Joubert le ordenó a Walden que se quitara la ropa interior, El pequeño aceptó, pero se negó a tumbarse en la nieve. Tras un breve forcejeo, Joubert logró dominarlo y lo apuñaló, le cortó la garganta de forma tan profunda que casi lo decapitó.
Arresto
El 11 de enero de 1984, una maestra de preescolar de la zona de los asesinatos llamó a la policía para informar que había visto a un joven conduciendo por la zona. Existen versiones contradictorias sobre si el coche estaba merodeando o simplemente circulando. Cuando el conductor vio a la maestra anotando su matrícula, se detuvo y la amenazó. El coche no era de color canela, pero la policía lo localizó y se descubrió que estaba alquilado por John Joubert, un técnico de radar alistado de la Base Aérea Offutt.
Un juez emitió una orden de registro y se encontró una cuerda similar a la utilizada para atar a Danny Joe Eberle en el cuartel de Joubert. El FBI descubrió que la inusual cuerda había sido fabricada para el ejército estadounidense en Corea del Sur. Durante el interrogatorio, Joubert admitió haberla obtenido del jefe de tropa de la que era asistente. Robert K. Ressler, el perfilador jefe del FBI en ese momento, junto con la Dra. Ann Burgess, tuvo acceso a la información sobre los dos chicos en Nebraska y elaboró una descripción hipotética que coincidía plenamente con la vida de Joubert. Al presentar el caso de los dos chicos de Nebraska en una clase de capacitación en la Academia del FBI en Quantico, Virginia, un oficial de policía de Portland, Maine, observó las similitudes con un caso ocurrido en su jurisdicción mientras Joubert vivía allí antes de unirse a la Fuerza Aérea. La comparación de las marcas de mordeduras demostró que Joubert era responsable del asesinato de Maine, además de los de Nebraska. Ressler y los investigadores de Maine llegaron a creer que Joubert se unió al ejército para huir de Maine tras el asesinato de Stetson.[11] Una investigación posterior en Maine reveló el primer delito de Joubert: el apuñalamiento con un lápiz a la niña de nueve años en 1979. En 1980, la investigación de Ressler reveló que Joubert había acuchillado a un niño de nueve años y a una maestra de veintitantos, quienes "habían sufrido cortes bastante graves y tuvieron suerte de salir vivos".[11]