José de Villamor Maldonado
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| José de Villamor Maldonado | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Otros nombres | Joseph Maldonado | |
| Nacimiento | Quito, Imperio Español | |
| Fallecimiento | Madrid, Imperio Español | |
| Nacionalidad | Ecuatoriana | |
| Religión | Cristianismo | |
| Lengua materna | Castellano | |
| Familia | ||
| Padres |
Jose Villamor Maldonado María de Illanes | |
| Información profesional | ||
| Cargos ocupados |
Comisario General de Orden Franciscana Confesor de la Condesa Duque de Olivares Confesor de Margarita de Austria | |
| Lengua literaria | Castellano | |
| Géneros | Mística, teología, historia | |
| Obras notables |
El más escondido retiro del alma Relación del descubrimiento del río de las Amazonas | |
José de Villamor Maldonado (Quito, fines del siglo XVI – Madrid, 1652) también conocido como Fray Joseph Maldonado fue un destacado fraile franciscano, jurista y teólogo que alcanzó las más altas esferas del poder eclesiástico y administrativo en el Imperio español. Su ascenso en la Corte de Felipe IV le ganó fama, favorecido por su labor como confesor de figuras influyentes como la condesa-duquesa de Olivares y Margarita de Austria. Su carrera culminó al ser nombrado Comisario General de Indias y, posteriormente, Comisario General de toda la Orden Franciscana, convirtiéndose en uno de los primeros americanos en ejercer el mando sobre la estructura global de la orden, gestionando provincias desde Europa hasta las Filipinas.
Además Villamor destacó como un prolífico cronista y autor místico. Entre sus obras más notables se encuentra la Relación del descubrimiento del río de las Amazonas (1641), y El más escondido retiro del alma (1649).[1]
Primeros años en la Real Audiencia de Quito
José de Villamor Maldonado nació en Quito, entonces parte del Imperio Español, a finales del siglo XVI en el seno de una familia perteneciente a la élite criolla de la época. Fue hijo legítimo de Jose Villamor Maldonado y de Doña María de Illanes y sus abuelos eran naturales de Sevilla por lo que era llamado a veces hispano-americano.[2] Profesó en Quito el 25 de diciembre de 1600.[3] Su infancia transcurrió en la ciudad de Quito durante la creación de la Real Audiencia. Desde muy temprano, el joven José estuvo en contacto con la vida monástica y las tradiciones de las órdenes mendicantes, lo que despertó en él una vocación de servicio que lo llevaría a ingresar a la Orden Franciscana en su ciudad natal.[4]
Sus primeros estudios los realizó en los colegios y conventos de Quito, donde recibió una formación en humanidades, gramática y retórica. Durante esta etapa, destacó por su disciplina y una inteligencia. Fue en las aulas del Convento de San Francisco de Quito donde se formó intelectualmente y tendría las bases intelectuales que más tarde le permitirían destacar como uno de los juristas y teólogos más respetados de su orden.[4]
Viaje a España y vida en Valdemoro
En 1618, viajó a España como representante de su provincia y participó en el Capítulo de la Orden celebrado en Salamanca. Tras viajar a la península con el cargo de pro-Ministro de dicha provincia, participó en la congregación presidida por Antonio Caetano, arzobispo de Capua y nuncio del papa Paulo V en los reinos de España.[3] A partir de este evento, Maldonado se estableció de forma permanente en la Provincia de Castilla. Por su labor, el General de la Orden lo nombró confesor en el Monasterio de Valdemoro, cargo que desempeñó durante diecisiete años. Durante su estancia en Valdemoro, José de Villamor Maldonado desempeñó un papel como Confesor y Guía Espiritual. Fue en este periodo donde desarrolló la sensibilidad espiritual que más tarde plasmaría en sus escritos místicos. Además, su estancia en Valdemoro fue importante para establecer contacto con la alta aristocracia. Este periodo de relativa estabilidad, antes de asumir las pesadas cargas de la Comisaría de Indias, le permitió madurar el pensamiento teológico que culminaría en su obra, El más escondido retiro del alma. Justamente el libro al publicarlo sería dedicado a Sor Isabel de la Visitación quien fuera una de las ocho religiosas fundadoras que llegaron a Valdemoro procedentes del prestigioso Convento de las Descalzas Reales de Madrid.[5]
Trabajo en la Corte de Felipe IV

Posteriormente, ascendió a Comisario General de Tierra Santa por siete años por parte del Ministro General, fray Juan Bautista Campaña. Luego fue designado confesor y director espiritual de la Condesa Duquesa de Olivares, Inés de Zúñiga y Velasco quien fuera una influyente noble española del siglo XVII, y esposa de Gaspar de Guzmán, el Conde-Duque de Olivares y valido del rey Felipe IV. Villamor Maldonado, fungiría como su confesor durante su estancia en Madrid hasta que tras el destierro de su marido y su posterior viudez, se retiró al Monasterio de la Inmaculada Concepción en Loeches. Cabe destacar que el Conde-Duque de Olivares era el hombre más poderoso de España después del rey, por lo que Villamor alcanzó una posición de confianza y acceso directo al poder en la corte de Felipe IV. Esto implicó además un estatus de protección y prestigio social que facilitó su ascenso a los cargos más altos de la jerarquía franciscana, que sucederían a continuación.[4]
Comisario General de la Orden Franciscana
Posteriormente, el rey Felipe IV lo nombró Comisario General de Indias, nombramiento ratificado por el ministro general de la Orden el 16 de enero de 1641.[6] La patente oficial la recibió de manos del Ministro General de la Orden, fray Juan Merinero. Esto convirtió a Villamor Maldonado en uno de los primeros frailes nacidos en el Nuevo Mundo en alcanzar dicho rol como la máxima autoridad administrativa y judicial sobre todas las provincias franciscanas de las Américas y las Filipinas. Desde su despacho en Madrid, Villamor tenía el poder de decidir sobre el envío de misioneros, la creación de nuevas provincias y la resolución de conflictos internos en los conventos de ultramar.[5] Ejerció además como confesor de Doña Margarita de Austria (conocida en la vida religiosa como Sor Margarita de la Cruz), quien fue hija del emperador Maximiliano II y religiosa en el convento de las Descalzas Reales de la Consolación.
En este año de 1641 escribiría su famosa "Relación del descubrimiento del río de las Amazonas". Este libro tendría como objetivo el informar al rey Felipe IV y al Consejo de Indias sobre las expediciones realizadas por los franciscanos en la región amazónica.[7] En aquella época, la corona española tenía interés en consolidar el control sobre el río Amazonas (entonces llamado río Marañón) frente al avance portugués. De esta manera la obra de Villamor "actualiza" a los escritos que antes se habían publicado en la relación de Gaspar de Carvajal con el objetivo de lograr control administrativo sobre la llanura amazónica ya que en la época de Carvajal, el Tratado de Tordesillas era una línea teórica; para 1641 (época de Villamor), Portugal se había independizado de la Corona Española y estaba avanzando río arriba desde Brasil. Además, este libro fue la defensa de Villamor por los derechos de la orden Franciscana para llevar a cabo las misiones en esta región ante la presión por parte de la Compañía de Jesús para que le sea adjudicada.[8][9] [10] Gracias a estos escritos Villamor se convirtió en uno de los dos más importantes cronistas de la orden seráfica en Quito junto al padre Laureano de la Cruz.[11]

Finalmente, en 1648, tras la muerte del padre Giovanni Mazzara, asumió el cargo de Comisario General de toda la Orden Franciscana. Esto significó la cúspide de la carrera de José de Villamor Maldonado ya que al asumir como Comisario General de la Familia Cismontana (que comprendía todas las provincias de Europa y las dependencias de América), Maldonado pasó a gobernar una estructura que gestionaba a los conventos y frailes en todo el mundo católico. De esta forma Maldonado no solo conservó sus facultades sobre las Indias, sino que unificó bajo su mando la administración de la orden en el Viejo Continente. Esto lo situó jerárquicamente solo por debajo del Ministro General. En 1649, dirigió la impresión en Zaragoza de su libro El más escondido retiro del alma, que tiene como subtítulo "en que se descubre la preciosa vida de los muertos y su glorioso sepulcro". Ese mismo año, publicó en Madrid La Autoridad del Comisario General de Indias. Colaboró además con los padres Pedro de Alba y Pedro de Balbas en la obra Armentario Seráfico en defensa del privilegio de la Inmaculada Concepción, publicada en Madrid en 1648.[12]
En 1650, certificó el envío a Quito de una réplica de la Virgen del Pilar de Zaragoza, destinada al culto en la iglesia del convento de San Pablo.[13] De esta manera Villamor trasladó una de las devociones más importantes de la península (la Virgen del Pilar) a América. Además de esto, Villamor otorgó reliquias valiosas a la Real Audiencia de Quito, entre las que constan un Pantuflo de San Pío V y un hábito de San Jácome de la Marca.[14]
Últimos años
Durante este periodo final, su salud comenzó a flaquear debido a la intensidad de sus labores y a su avanzada edad. El padre José de Villamor Maldonado falleció en Madrid en el año 1652. Su muerte fue sentida profundamente tanto en la corte como en su orden, siendo recordado como uno de los hijos más ilustres de la ciudad de Quito. Fue enterrado con los honores correspondientes a su alta jerarquía.[15] De manera póstuma se publicó "Adiciones al tratado de Luis de Molina sobre los Primogenios de España" que es un libro que sirvió de complemento para el manual clásico de Luis de Molina sobre los mayorazgos en España. Su contenido detalla las leyes y sentencias que impedían la división de los patrimonios familiares, garantizando que los bienes y títulos pasaran íntegros al hijo primogénito para preservar el poder de la nobleza.[3] A juicio de José María Vargas, es uno de los quitenses más importantes de su siglo por sus contribuciones culturales a partir de sus escritos, junto a Gaspar de Villarroel y Machado de Chávez.[16]
Obras
- Relación del descubrimiento del río de las Amazonas (1641)
- Abditus secessus animae (El más escondido retiro del alma) (1649)
- Armamentorium seraphicum, pro tuendo titulo Inmaculatae Conceptionis (1648)
- De la autoridad que tiene el Comisario General de enviar comisarios a las Indias Occidentales (1649)
- Additiones ad tractatum Ludovici de Molina de Primogeniis Hispaniarum (1667)