Josef Toufar
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Arnolec (República Checa)
Borůvkovo hospital (República Checa) o Praga (Checoslovaquia)
| Josef Toufar | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
14 de julio de 1902 Arnolec (República Checa) | |
| Fallecimiento |
25 de febrero de 1950 Borůvkovo hospital (República Checa) o Praga (Checoslovaquia) | |
| Sepultura | Church of the Assumption of the Virgin Mary y cementerio de Ďáblice | |
| Nacionalidad | Checoslovaca | |
| Religión | Iglesia católica | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Sacerdote católico (desde 1940) | |
| Distinciones |
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Josef Toufar (Arnolec, Checoeslovaquia, 14 de julio de 1902 - Praga, 25 de febrero de 1950) fue un sacerdote católico checoslovaco mártir, víctima de la persecución de iglesia católica en Checoslovaquia durante el régimen comunista, por no aceptar mentir, ante un fenómeno inexplicable en su parroquia.[1][2]
El 11 de diciembre de 1949, mientras predicaba en el templo de Cíhost, un pueblo de 300 habitantes, una pequeña cruz que estaba en el altar, y a espaldas de Josef, empezó a oscilar de un lado a otro varias veces. Josef no lo vio, pero observó las reacciones de varios asombrados testigos ante el fenómeno.
Josef investigó a los testigos e informó del suceso a Jon Dvorak Kresini el 12 de enero de lo sucedido e investigado.
El suceso se esparció a través de comentarios mismo que llegó al presidente checo Klement Gottwald y a la revista norteamericana Time.
En febrero de 1950 fue detenido y torturado hasta la muerte por negarse a firmar declaraciones falsas contra la Iglesia y sus correligionarios al no renegar del supuesto Milagro de la Cruz de Číhošť, que habría tenido lugar en su parroquia, su localidad.[3][4][1] Su cuerpo fue enterrado en secreto en una fosa común.[3][4][2]
Reacciones
Pocos días después el padre Toufar recibió visita de la policía política comunista (STB) al agente Milos Hrabina, para obtener la confesión de la farsa de la cruz, y su falso movimiento por sí sola, a lo que Josef sostuvo la versión de los testigos oculares. El 28 de enero otros agentes volvieron para nuevos interrogatorios y al no lograr que Josef cambiara su versión, lo detuvieron. El sacerdote fue torturado con varias palizas por las semanas siguientes. El 23 de febrero fue llevado al templo para que explicara ante cámaras de video la farsa, asunto que no pudo cumplir, ante el crítico y precario estado de salud, por lo que un doble lo sustituyó.