Josep M. Barnadas
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Cochabamba (Bolivia)
| Josep M. Barnadas | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
12 de enero de 1941 Barcelona (España) | |
| Fallecimiento |
26 de septiembre de 2014 (73 años) Cochabamba (Bolivia) | |
| Causa de muerte | Infarto agudo de miocardio | |
| Sepultura | Cementerio General de Cochabamba | |
| Nacionalidad | Boliviana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Historiador y escritor | |
| Área | Historia, historia del cristianismo, colonización y aimara | |
| Distinciones | ||
Josep Maria Barnadas (Alella, Barcelona; 1941-Cochabamba, 26 de septiembre de 2014) fue un historiador boliviano-español afincado en Bolivia especializado en Historia Colonial boliviana.
Nació en el municipio de Alella en Cataluña, España en 1941 y murió en Cochabamba (Bolivia) el 26 de septiembre de 2014.[1] Obtuvo el bachillerato en humanidades en Quito, Ecuador en 1961, y un año después la licenciatura en Humanidades Clásicas por la Universidad Católica del Ecuador. En 1965 logró la licenciatura en Filosofía por la misma Universidad, y en 1971 se graduó como Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla.
Ha sido Director de la Biblioteca y el Archivo Nacional de Bolivia, fundador del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos de Sucre y de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica. Fue fundador y director de la Revista Historia Boliviana.
Fue miembro de número de la Academia Boliviana de la Historia (La Paz, 1994), de la Sociedad Geográfica y de Historia (Sucre, 1994), de la Sociedad Boliviana de Estudios Clásicos (La Paz, 1998), y Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia (Madrid, 2002).
Trabajo
En la obra de Barnadas se encontrarán tres obras clave que reflejan el aporte intelectual de este autor: Charcas, 1535-1565. Orígenes históricos de una sociedad colonial, publicada en 1973;[2] el Diccionario histórico de Bolivia, que se publicó en dos tomos en el 2002,[3] y su reciente Bibliotheca Boliviana Antiqva. Impresos coloniales (1534-1825) publicada en dos tomos en el año 2008.[4] La dimensión del esfuerzo desplegado en producir estas obras, y la magnitud del impacto que han tenido en el conocimiento de la realidad boliviana, hacen que éstos sean los trabajos más conocidos de Josep M. Barnadas.
Charcas es un estudio fundamental de los orígenes de nuestra sociedad y ha servido para reorientar el trabajo de numerosos investigadores, así como para situar en un contexto comprensible los estudios realizados sobre aspectos fragmentarios de pasado colonial. Fue publicado por CIPCA hace 38 años. El Diccionario reúne, en dos volúmenes, más de 3.800 artículos sobre Bolivia que fueron elaborados por más de 300 autores. Bajo la dirección y la exigencia crítica de Barnadas, la colaboración de Guillermo Calvo y Juan Ticlla, completaron una iniciativa de Alfonso Crespo Rodas y otros historiadores hasta sistematizar y sintetizar el estado del conocimiento sobre las vidas y obras de los bolivianos, los procesos y las instituciones, los eventos y las acciones que configuraron nuestra sociedad.
La Bibliotheca registra y resume la producción bibliográfica relacionada con Bolivia a lo largo de todo el periodo colonial, es decir, entre 1534 y 1825, constituyéndose en una fuente de referencia documental de incalculable valor para orientar a los investigadores.
El estudio minucioso de documentos históricos emprendido por Barnadas se ha cristalizado en la publicación de muchos otros libros, incluyendo algunos que han sido rescatados del olvido y editados por este autor en una forma que no solamente ofrece información al lector, sino datos al investigador. Tal es el caso de las Relaciones jesuíticas de Mojos, La descripción del Perú de Pedro de la Gasca y la Breve descripción de las reducciones de Mojos, del jesuita Francisco Eder.
De sus estudios históricos han surgido varias biografías que ayudan a comprender el tiempo que vivieron personajes bolivianos notables, así como a conocer su aporte a la construcción de esta sociedad. Sobresale sin duda la notable biografía de Gabriel René Moreno, pero no son menos importantes los estudios sobre la vida y la obra de Álvaro Alonso Barba, el cura metalurgista que contribuyó a consolidar la minería potosina; de Carlos Felipe Beltrán, el párroco precursor de la educación intercultural; del cronista Pedro Ramírez del Águila, del poeta Diego Dávalos y Figueroa, del prócer independentista Mariscal Braun, del filósofo chuquisaqueño Alfonso Querejazu Urriolagoitia y del Cardenal Clemente Maurer, entre otros.
Varios trabajos en colaboración con Jürgen Riester y Xavier Albó registran el aporte de Barnadas a la comprensión de “la cara indígena y campesina de nuestra historia”, así como a la historia del pueblo aimara. Muy cercanos a estos enfoques renovadores se encuentran sus estudios sobre la historia cultural y religiosa del país, sin los cuales es imposible comprender las complejidades de una sociedad como la boliviana.
Sus estudios sobre historia de la Iglesia están plasmados en varios libros que le llevaron también a promover la creación del Centro de Documentación Eclesial Boliviana, del Archivo y la Biblioteca Arquidiocesanos de Sucre, y de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica, de manera que parte de su obra queda también plasmada en nuevas instituciones encargadas de preservar repositorios documentales y ponerlos al alcance de los investigadores.
Como promotor de la labor intelectual destaca la creación y el sostenimiento de la revista Historia Boliviana, que a lo largo de siete años alentó y estimuló a una gran cantidad de intelectuales dedicados al conocimiento de la realidad boliviana. Era una revista de formato sencillo y materiales humildes que se irguió en medio de la hiperinflación y sin contar con ningún tipo de respaldo financiero o institucional que no fuera el tesón de Barnadas. Es parte de esa faceta de la labor intelectual de Barnadas, y de su generosidad intelectual con otras personas, la compilación de textos que rinden homenaje a Gunnar Mendoza (realizada con René Arze Aguirre) y a Werner Guttentag, así como la colaboración que brinda al presbítero Enrique Jiménez para la publicación de sus artículos.