José Agustín Álvarez Rixo
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Puerto de la Cruz (España)
La Orotava (España)
| José Agustín Álvarez Rixo | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
28 de agosto de 1796 Puerto de la Cruz (España) | |
| Fallecimiento |
9 de febrero de 1883 (86 años) La Orotava (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritor | |
José Agustín Álvarez Rixo (1796-1883) fue un destacado cronista y polígrafo español de origen portuense y alcalde del Puerto de la Cruz en Tenerife.
José Agustín Álvarez Rixo nació en el Puerto de la Cruz el día 28 de agosto de 1796.[1] Fue hijo de Gregoria A. Rixo de Chaves, natural de La Orotava, y de Manuel José Álvarez Pereira, comerciante de origen portugués establecido en Puerto de la Cruz en la década de 1780.[2]Comenzó sus estudios en el Seminario Conciliar de Las Palmas, y de allí marchó a la isla de Madeira donde residió entre 1812 y 1814 y en la que aprendió el portugués, inglés y francés. Vivió también en Arrecife, estableciéndose a partir de 1816 en el Puerto de la Cruz.[3]
En su formación y pensamiento influyeron, en distintos momentos de su vida y desde diferentes perspectivas, tres personalidades importantes en la historia de Canarias: Graciliano Afonso, doctoral orotavense , que impartía allí Filosofía, Física, Metafísica y Lógica, entre otras asignaturas en el Seminario Conciliar y que fue su tutor en su paso por el mismo;[3] Antonio Pereira Pacheco con quien, a pesar de no haberse conocido personalmente, mantuvo una fluida y estrecha relación epistolar comenzada, al menos, en 1842 y terminada en diciembre de 1857; y con Viera y Clavijo a quien conoció durante su estancia en Las Palmas y que fue para él un referente intelectual y moral, y que marcó su forma de entender la Historia.[2]
Estuvo involucrado en la actividad política municipal y ya con treinta años, el 2 de enero de 1826, accede a su primer cargo público como diputado en el Ayuntamiento que era presidido presidido por Tomás de Armas; en 1828 llegó a desempeñar el cargo de alcalde real y en 1853 el de alcalde constitucional del Puerto de la Cruz en Tenerife.[1][4]
Fue un cronista de su tiempo que recopiló datos y noticias de todo lo sobresaliente que ocurría en su entorno pues le preocupaba el desconocimiento de la historia de las islas y la falta de datos para construirla. Comprendió la importancia de la Historia como base del conocimiento, como punto de partida para el progreso y el desarrollo, para introducir los avances y novedades del conocimiento sin perder la identidad y las tradiciones útiles. Recibió con entusiasmo las nuevas formas de navegación, el uso del telégrafo o de los abonos, aplaudió tanto la aprobación de los puertos francos en 1852 como la expedición científica de P. Smyth al Teide en 1856; promovió el mantenimiento del Jardín Botánico al tiempo que defendió la costumbre de las cabañuelas como forma de pronosticar las características del año agrícola.[5] Otro tema de gran interés para Álvarez Rixo fue la educación, para él la instrucción y la cultura no debían ser exclusivas de un sector social privilegiado y por ello se interesó por la escolarización de niñas y niños y se preocupó por las escasos medios con que se contaba para ello pues faltaban locales, maestros y dinero.[5]
Aunque no era pintor, sus numerosas pinturas y sencillos dibujos poseen un gran peso visual y de contenido, y se convierten en un complemento perfecto a sus manuscritos, pues ofrecen un sinfín de testimonios gráficos de todo aquello que podía tener interés. Además de reproducir paisajes naturales, vistas urbanas y elementos arquitectónicos, interiores de estancias, imágenes sagradas y objetos para el culto, mapas, planos, etc., también hizo uso del retrato y de la miniatura para representar a algunos personajes destacados del momento.[4]
Además fue colaborador habitual en diversos periódicos de las islas de Tenerife y La Palma como La Aurora, El Time, El Teide, El Daguerrotipo, El Guanche, El Conservador, El Isleño, El Memorándum y El Eco del Comercio.[3]
Gran parte de su prolífica obra permanecía inédita en el momento de su fallecimiento, que tuvo lugar el 2 de septiembre de 1883 en su finca del pago de «La Luz» en las afueras de La Orotava.[1][3]
Obras
La polifacética personalidad y la curiosidad inagotable de Álvarez Rixo -que lo definen como historiador, cronista, dibujante, filólogo, dramaturgo,[6] novelista y político comprometido- se manifiestan en la diversidad de sus obras de creación de las que se destacan algunas a continuación, clasificadas por materias:
Arqueología
- Apuntes sobre restos de los guanches encontrados en el siglo actual [7]
Historia
- Descripción histórica del Puerto de la Cruz de La Orotava
- Anales del Puerto de la Cruz de La Orotava (1701-1872)
- Historia del puerto de Arrecife en la Isla de Lanzarote, una de las Canarias
- Historia de dos puertos canarios
- Cuadro histórico de estas Islas Canarias o noticias generales de su estado y acaecimientos más memorables durante los cuatro años de 1808 a 1812
- Noticias biográficas de algunos isleños canarios [8]
Lingüística
- Lenguaje de los antiguos isleños
- Voces, frases y proverbios provinciales de nuestras Islas Canarias.
- Catálogo de voces de indígenas canarios
- Noticias de los muchos apelativos procedentes de Portugal que existen en las islas Canarias [7]
Literatura
- Cuentos de la Torre del Águila : recuerdo de las 48 horas de alojamiento en ella, en el mes de mayo de 1815, escrita por uno de los alojados
- El duende de profeción o Aventuras verdaderas de Fray Luis de Confución [sic]
- Máscaras (teatro)[6]
- Temir o El orgulloso arrepentido (teatro)
- Floresta provincial, escrita en colaboración con Antonio Pereira Pacheco
Otros escritos
Su interés multidisciplinar y sus indagaciones le permitieron dejar numerosos escritos sobre cualquier tema relacionado con el desarrollo del progreso y la cultura en Canarias como: La Langosta, Seda, La cochinilla, La barrilla, Pesca en África, Azufre, Principios de Náutica, Comercio del siglo 18, Las romerías, Euphorbio canariense para curar cánceres, Disertación sobre el drago, etc.[7]
Obra plástica
La mayor parte de las obras de Álvarez Rixo están acompañadas de dibujos[9] a lápiz o tinta, coloreados a la acuarela o grisallas. Entre las más curiosas pueden destacarse su colección de Teides, La pendencia de La Ranilla, sus caricaturas de personajes portuenses y de las islas, imágenes de monumentos y vistas del Puerto de la Cruz, de Tenerife, de Gran Canaria, de Arrecife...[7]
Su archivo
El 23 de abril de 2014 el Archivo personal de Álvarez Rixo,[7] conservado íntegro y en excelentes condiciones por tres generaciones de herederos, fue donado a la Universidad de La Laguna y se encuentra depositado en su Biblioteca.[10] El contenido, como en casi todos los archivos personales, es diverso y heterogéneo: hay documentos de José Agustín Álvarez Rixo, de su hijo Manuel Álvarez Padrón y de la familia Pastor. El más antiguo data de 1620 y el más moderno es de 1945.[7] Esta colección incluye unos mil manuscritos y un total de quinientos dibujos, mapas y planos elaborados por el propio historiador. Hay estudios históricos, genealógicos, lingüísticos, literarios, comerciales, sociales y educativos, etc., fechados entre los años 1808 y 1883. Además, incluye una biblioteca formada por setenta obras en ciento cinco volúmenes, cuarenta y seis folletos, y números sueltos de siete periódicos de ámbito nacional, y treinta y uno de ámbito insular.[10] También se incluyen en el legado un cuadro representando a Manuel Álvarez Pereira, una miniatura en marfil, un retrato al óleo y un grabado del pintor Luis de la Cruz y Ríos.[7]
En el archivo, además, se conserva su correspondencia comprendida entre 1813 y 1880 y que contiene cartas de Alejo de Ara, Antonio Pereira Pacheco y Ruiz, Antonio Rodríguez López, Sebastián Casilda, Alfred Diston, José Bethencourt y Castro, Gregorio Chil y Naranjo, Fernando del Hoyo, entre otros muchos.[7]