José Antonio Urquiza
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| José Antonio Urquiza Septién | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
10 de abril de 1904 | |
| Fallecimiento |
11 de abril de 1938 (34 años) | |
| Nacionalidad | Mexicana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Activista | |
José Antonio Urquiza Septién (Santiago de Querétaro, Querétaro; 10 de abril de 1904 - Apaseo el Grande, Guanajuato; 11 de abril de 1938) fue un integrista mexicano, rico terrateniente y figura clave en el desarrollo del sinarquismo mexicano. Junto con muchos otros católicos radicales, Urquiza cofundó la Unión Nacional Sinarquista (UNS).[1][2][3][4] A lo largo de su vida, donó una cantidad considerable de su fortuna a la organización y financió en gran medida las primeras actividades y el crecimiento del grupo.[2][4]
Con frecuencia se cita erróneamente a Urquiza como líder y único fundador del UNS. A pesar de ser un católico devoto e integrista, Urquiza no era un ideólogo ni tenía interés en la política. Durante su breve estancia en la UNS, a la que consideraba una asociación cívica, la organización aún no había establecido sus valores y política básicos. Urquiza se opuso con vehemencia a la politización de la organización.[1][2][4]
Unión Nacional Sinarquista
Urquiza había formado parte de una sociedad y organización católica secreta conocida como La Base o La Legión con origen en Guadalajara. Desde al menos 1934, fue líder de la zona de Guanajuato.[1][2]
El consejo de La Base tenía la intención de crear una organización pública para promover los objetivos del grupo. Se decidió llevar a cabo una reunión entre otros líderes de la división para crear la organización. A petición de Urquiza, la reunión se celebró en Guanajuato.[1] Esta reunión tuvo lugar el 23 de mayo de 1937 con la asistencia de 137 personas, estableciendo la Unión Nacional Sinarquista. Urquiza se opuso con vehemencia a que el SNU se constituyera como partido político.[2][1]
El 12 de junio de 1937, Urquiza y José Trueba Olivares redactaron el manifiesto sinarquista. El manifiesto fue criticado por Salvador Abascal Infante por ser muy vago en su declaración y objetivos de la organización. Sin embargo, el borrador de Urquiza sirvió de base para el sinarquismo. Gonzalo Campos revisó el borrador posteriormente.[2]
En septiembre de 1937, Urquiza viajó a Washington acompañado con su hermano Carlos y Abascal. Allí se reunieron con destacados obispos norteamericanos, entre ellos Ambrosio Burke, para discutir el futuro del movimiento sinarquista y asegurarse de que este no encontraría ningún obstáculo en las diócesis del sur de América.[2]
Por aquel entonces, Urquiza se convirtió en un embajador no oficial del movimiento en Estados Unidos.[2]