Militó en el jaimismo y durante su juventud fue colaborador de El Correo Leridano y El Correo de Lérida.[1]
Por la posición de la Comunión Tradicionalista contraria a la propaganda en favor del Estatuto de Nuria, abandonó el partido jaimista en 1931 y fue uno de los miembros fundadores de Unión Democrática de Cataluña, de cuyo Consejo Nacional formó parte.[2]
En las elecciones en el Parlamento de Cataluña de 1932 fue candidato por Barcelona en la lista de la Liga Regionalista.[3]
Por discrepancia respecto a la actitud de UDC respecto a la ley de Contratos de Cultivo, se dio de baja del partido y abandonó la política activa.[4] Aun así, para las elecciones generales españolas de 1936 firmó un manifiesto de ex-consejeros y exsocios de UDC pidiendo el voto al Frente Catalán de Orden, afirmando que la cuestión catalana no era la única ni la más importante, y que por encima de la misma estaba la defensa de los «derechos de la Iglesia y la sociedad» amenazados por «la actuación izquierdista en sentido laicista y marxista».[5][6]
En 1922 publicó un estudio sobre los «atentados sociales» en España y particularmente en Barcelona, afirmando que entre 1918 y 1921 había habido en Barcelona 809 atentados de carácter social, en los que la mayor parte de las víctimas fueron obreros.[7] Con una visión contraria al Sindicato Único,[8][9] Farré manifestó que la violencia del sindicalismo revolucionario constituía una forma de propaganda anarquista.[10]
Ejerció de notario en Barcelona desde el año 1925 hasta su jubilación en 1972. En 1936 fue uno de los organizadores del primer Congreso Jurídico Catalán.[11] Murió en Barcelona el 10 de febrero de 1983.[12]