La obra representa a un joven esclavo, de busto, con el rostro vuelto hacia la derecha, luciendo un turbante, la librea verde de la familia Conti y un ancho collar de metal, como una argolla, símbolo de su condición servil. El turbante refleja la moda orientalista de la época, que vestía a los jóvenes sirvientes negros como eunucos de la corte otomana para acentuar su exotismo, y el arco es simplemente un accesorio, que tal vez alude al papel de mensajero de Cupido que solían desempeñar estos jóvenes pajes, llevando y entregando cartas y regalos entre enamorados o amantes. El suntuoso atuendo, por su parte, es un tributo al gusto y la riqueza del amo. El collar que lleva alrededor del cuello, aunque de plata, recuerda su servidumbre.
Este paje aparece acompañando a su amo en un retrato oficial de Francisco Luis de Borbón-Conti, grabado por Pierre Drevet en 1700.[1]
El joven esclavo está representado magníficamente: la paleta es brillante y refinada, la actitud es noble y natural al mismo tiempo, las sombras y luces contrastantes acentúan la interacción de los materiales y los brillos diferenciados de los satenes, del ojo, de la piel, del collar de metal, la manera y el toque son a la vez amplios y mezclados.[2]
Sin embargo, este inquietante retrato, que formaba parte de una de las colecciones del Museo de Bellas Artes de Dunkerque desde 1982,[3] no puede ser admirado actualmente porque este museo cerró sus puertas el 1 de abril de 2015.[4]
El modelo
Se desconoce la identidad del modelo. El joven, vestido con telas lujosas, lleva un collar ancho alrededor del cuello, un recordatorio de su condición de esclavo.
Este muchacho fue el modelo que Rigaud utilizó para representar el cuerpo del rey en su retrato de Luis XIV con las vestiduras de coronación.