Columna en honor a Elbers inaugurada el 11 de noviembre de 1925, plaza Juan B. Elbers, Barranquilla
Fue conocido en primer lugar por su actividad en el tráfico de armas, transportando mercancía en beneficio del ejército de Simón Bolívar, Estados Unidos y el Caribe. En 1819, presta sus barcos a los insurgentes para la captura de Portobello y Cartagena, lo que contribuye en gran medida al éxito de la guerra de independencia. Por todos estos servicios, obtuvo la nacionalidad colombiana en 1828.[1]
Dado que el río Magdalena no ofrecía condiciones para su navegación, en 1823, a instancias de Bolívar, el Congreso le concedió el monopolio para el transporte fluvial a vapor por el río. Consigue que el río sea nuevamente transitable por medio de instalaciones fluviales, y lo abre a la navegación el 10 de noviembre de 1825.[4]
Sin embargo, la cancelación de la exclusividad, dificultades de navegabilidad y tráfico débil hacen que veinte años de esfuerzos no le permitan recuperar sus gastos, pero sí aumentar enormemente el conocimiento del río.[1]
En 1829, Bolívar le revocó el privilegio exclusivo de la navegación del río Magdalena, le fue restituido en 1831, nuevamente revocado en 1836 por incumplimiento, y de nuevo restituido en 1837. En 1838, la Cámara de Representantes dio por terminado el contrato, el cual le fue restituido en 1851 por el Congreso. Elbers fue indemnizado con $154.000 pagaderos a 10 años, capital con el que se dedicó a la siembra y cultivo de tabaco a gran escala en las haciendas de su propiedad Santa Rosa del Arenal y San Bartolomé de la Honda, cantón de Simití, provincia de Mompox. En la última murió los primeros días de agosto de 1853. Fue sepultado en Morales el 4 de agosto del mismo año y más tarde trasladados sus restos al cementerio de los protestantes de Bogotá.