Juan Manuel Kindelán
ingeniero de minas y político español
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Juan Manuel Kindelán Gómez de Bonilla (Santa Cruz de Tenerife, 11 de diciembre de 1932-Madrid, 30 de diciembre de 2011)[1] fue un ingeniero de minas español, también activo en el ámbito político, que fue director general de Minas y presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos durante el primer gobierno de Felipe González, así como presidente del Consejo de Seguridad Nuclear.[2]
Santa Cruz de Tenerife (España)
Madrid (España)
| Juan Manuel Kindelán | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
11 de diciembre de 1932 Santa Cruz de Tenerife (España) | |
| Fallecimiento |
30 de diciembre de 2011 (79 años) Madrid (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Carlota Bustelo (matr. 1960; fall. 2011) | |
| Hijos | 3 | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Ingeniero de minas y director general | |
| Partido político | Partido Socialista Obrero Español | |
Biografía
Doctorado como ingeniero de minas, militante del Partido Socialista Obrero Español en la clandestinidad y cofundador de la Agrupación Socialista Universitaria, durante seis años debió exiliarse en Francia para evitar la cárcel, donde trabajó en un instituto de investigación y se casó con Carlota Bustelo.[3]
Trayectoria
Regresó a España en 1965. Durante el final de la dictadura franquista fue cofundador de la revista España Económica, finalmente clausurada por el entonces ministro de Información, Manuel Fraga.[3] Fue director del servicio de estudios del Instituto Nacional de Industria y, con la victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982, fue nombrado director general de Minas (1982-1985) por el ministro de Industria en aquel momento, Carlos Solchaga y, después, presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos. En 1994 fue designado presidente del Consejo de Seguridad Nuclear.[1][2]
Se le consideró un profesional volcado en el conocimiento científico y la investigación, y hombre comprometido con la democracia. Carmen Martínez Ten lo consideró un socialdemócrata que «pensaba que la educación, el conocimiento y la investigación podían salvar a España del atraso y del canibalismo ideológico [...] un enseñante, en el sentido más noble y clásico de la palabra. Llenaba su entorno con semillas de curiosidad y era un extraordinario líder de equipos».[2] Por su parte, Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Martín Gallego y Carmen Mestre destacaron «sus grandes pasiones, el apoyo al progreso tecnológico, imprescindible para la modernización del país, y su compromiso con la democracia»[3]