Juan Tomás Cigala
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| Juan Tomás Cigala | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Ana de Alvarado Espino | |
| Familiares | Candelaria Navarro Sigala | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Comerciante, financiero, capitán y procurador | |
Juan Tomás Cigala (fallecido en Las Palmas de Gran Canaria el 14 de marzo de 1722) fue una de las principales figuras de la burguesía mercantil y bancaria de Canarias en el periodo comprendido entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII[1].
Construyó una red de comercio atlántico entre Canarias, el Caribe y Europa, que le permitió controlar un tercio[1]: 67 de los intercambios marítimos de Gran Canaria con el mundo americano, una proporción poco habitual dada la estructura fragmentada del comercio atlántico en ese período. Torres Santana subraya que superó con creces a otros destacados representantes de la burguesía mercantil insular, como los Díaz de Padilla o los Manrique de Lara.
Actuó como representante y gestor de los intereses del Estado, de miembros de la nobleza y de diversas instituciones eclesiásticas, entre ellas el convento de Santa Clara de Asís, el convento de San Francisco de Asís, las rentas decimales del obispo de la Diócesis de Canarias, el mayorazgo nobiliario de Arucas disputado por el marqués de la Fuente y varias cofradías.
Según la historiadora Torres Santana, combinó la actividad mercantil con la financiera, convirtiéndose en un “auténtico banco”.[1]: 15 Actuaba como depositario, prestamista, inversor e intermediario con el Nuevo Mundo, Europa y Canarias.

La Casa Cigala (o Cicala) figura entre las familias inscritas en el Libro de Oro del patriciado de Génova, registro de las familias nobles de la antigua República de Génova,[2]entre las que destacan los Doria, Durazzo, Spinola o Grimaldi.[3]
Tras la conquista castellana del siglo XV, la familia Cigala se estableció en Gran Canaria procedente de Génova. Su fundador en la isla, figuró entre los conquistadores, obtuvo extensos repartimientos de aguas y tierras y fue tronco de una distinguida familia que sirvió en las milicias del país y se destacó por su celo religioso, alcanzando el privilegio de asiento preeminente en la Catedral de Canarias.[2]
Actividad económica y comercial
Comercio de Indias
Principalmente con Cuba, Venezuela, México, Trinidad y otros puntos dentro del circuito económico del Imperio español.
Destacan entre sus hombres de confianza en los principales puertos indianos Antonio Besabé, que a la vez era regidor y depositario general en la ciudad de Maracaibo, y Bernardo Rodríguez del Toro en La Guayra, quien recibiría en 1732 el título de marqués del Toro.
En sus operaciones comerciales, Juan Tomás Cigala participó, entre otros, en el envío desde Canarias de trigo, cebada y centeno, vino, aguardiente, harina y capitales, y en la recepción desde América y Europa de plata, tabaco, cacao, especias y manufacturas europeas.[1]
Comercio con Europa
Mantuvo relaciones comerciales con Europa, especialmente con mercaderes de origen inglés e irlandés, como Tomás Profort y Diego Shanahan, integrándose en las redes atlánticas de intercambio. [1]
Intermediación y depósitos
Remitió caudales desde las Indias y viceversa.
Entre los fondos depositados bajo su gestión se encontraban los del convento de San Francisco, el señor Medrano, el Cortijo de María Sardina, la testamentaría del canónigo Bandama, Agustín de Torres Zabala, Diego Shanahan y otros particulares. [1]
Administración de instituciones
Su reconocida capacidad contable le llevó a gestionar los libros y fondos de instituciones religiosas, destacando su papel como administrador de las cuentas del Convento de Santa Clara en Las Palmas.[1]
Préstamos y empeños
En el ámbito del crédito, desarrolló una importante actividad como prestamista, concediendo préstamos y empeños a diferentes personas del Imperio español, e incluso en Génova.
Entre los canarios destacó Bartolomé Casabuena, comerciante y posteriormente Juez Superintendente del Juzgado y Comercio de Indias, que llegó a acumular una deuda de 672.000 maravedíes.[1]
Vida privada
Casó con Ana de Alvarado Espino. De este matrimonio nacieron siete hijos, cuatro hembras y tres varones: José Antonio, Juan Tomás y Salvador.[1]
Dotó sendas capellanías para tres de sus hijas, quienes ingresaron como monjas en el reputado monasterio San Bernardino de Siena, perteneciente a la orden de Santa Clara (monjas clarisas).[1]: 75
Las crónicas destacan su austeridad y señalan que la religión ocupaba un lugar central en su existencia.
Juan Tomás Cigala fundó también una capellanía para su nieto Manuel Charbonier. En total, la capellanía estaba dotada con 888.000 maravedises. [1]