Juana Rouco Buela
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Buenos Aires (Argentina)
| Juana Rouco Buela | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
1889 Madrid (España) | |
| Fallecimiento |
31 de octubre de 1969 Buenos Aires (Argentina) | |
| Causa de muerte | Accidente de tránsito | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Costurera | |
| Movimiento | Federación Obrera Regional Argentina | |
| Partido político | Anarquista | |
Juana Rouco Buela (Madrid, 1889-Buenos Aires, 1969) fue una obrera textil, anarquista comprometida con la emancipación de la mujer y figura central del anarcosindicalismo argentino.[1] .Pionera feminista, participó activamente de la Huelga de inquilinos de 1907, lo que le valió la aplicación de la Ley de Residencia. En su exilio obligado, desde Montevideo, fundó La Nueva Senda (1909) periódico de orientación anarcofeminista.[2] Posteriormente, fue editora junto a María Fernández, Terencia Fernández y Fidela Cuñado del periódico anarquista escrito sólo por mujeres, Nuestra Tribuna, en 1922 en Necochea. Durante la guerra civil española colaboró en comités de ayuda a refugiados republicanos y mantuvo vínculos con el anarquismo internacional.[3]
Huérfana de padre a los cuatro años, en 1900 viajó con su madre a Argentina, donde ya se encontraba su hermano mayor. Siendo apenas una niña comenzó a trabajar en una fábrica y aprendió por su cuenta a leer y escribir, destacando pronto en las luchas libertarias.[4]
En 1904 fue figura central del anarcosindicalismo argentino de tendencia feminista, y participó en la manifestación del 1 de mayo, durante el mitin convocado por la FORA que fue duramente reprimido por la policía.
En 1907 junto a Virginia Bolten, Teresa Caporaletti, María Collazo, Elisa Leotar, María Reyes, Violeta García y Marta Newelstein organizaron el Centro Femenino Anarquista.[5] Paralelamente, en Rosario, se fundó el Centro Femenino Anarquista “Luisa Michel”, en memoria de la revolucionaria francesa que participó en la Comuna de París en 1871.[6]
Juana Rouco y María Collazo fueron oradoras durante la masiva marcha organizada por el comité de la histórica Huelga de Inquilinos protestando por el alza de alquileres y desalojos de los conventillos. Esta huelga tuvo la adhesión de 100 mil personas, la mayoría obreros/as. Fue reprimida a sangre y fuego. Como consecuencia de la represión hubo una víctima de 17 años llamado Miguel Pepe.[5]
Su creciente actividad la convirtió en blanco de la Ley de Residencia (1902), instrumento represivo del Estado argentino contra los militantes extranjeros. En enero de 1908, con apenas dieciocho años, fue deportada a España junto con otros activistas.[7]
En 1908 llegó al puerto de Barcelona y conoció a la militante anarquista Teresa Claramunt y visitó varias escuelas que se regían por la pedagogía libertaria de Francisco Ferrer y Guardia.[5] La presión del gobernador de Barcelona, Ossorio y Gallardo, la obligó a trasladarse a Madrid, donde intentó organizar una conferencia pública sobre la represión en Argentina; fue arrestada y devuelta a Barcelona, desde donde Ossorio la conminó a abandonar España.[8]
El 22 de marzo de 1908, Juana partió rumbo a Marsella, Francia, donde permaneció algunos meses. Enferma de bronquitis, fue internada en un hospital y luego trabajó como planchadora junto a otros exiliados argentinos. Posteriormente viajó a Italia, instalándose en Génova a fines de 1908. Allí consiguió empleo como encargada de un taller de planchado y participó en un acto solidario con los huelguistas de Parma, donde pronunció un discurso público que marcó su reencuentro con la militancia.[9]
En ese evento conoció al anarquista Tonietti, deportado desde Buenos Aires en 1908 tras la huelga de inquilinos, quien gracias a sus contactos genoveses le consiguió trabajo como camarera en el vapor Príncipe de Udine de la Compañía General Italiana, que partía hacia Sudamérica.[9]
En 1909 el barco amarró en Montevideo, donde fue recibida por figuras como Virginia Bolten, María Collazo, Florencio Sánchez y otros militantes exiliados. En ese contexto fundó y dirigió el periódico La Nueva Senda (1909), de orientación anarcofeminista, desde el cual denunció las injusticias del capitalismo y reivindicó la educación laica y emancipadora.[9]
Por haber sido oradora en un mitin en repudio al fusilamiento en Barcelona, del educador español Francisco Ferrer, sufrió nuevas persecuciones. Ante una redada policial frente a su casa se escapó disfrazada con ropa masculina. Logró salir de Colonia vestida de riguroso luto, con la cara cubierta por un velo a la usanza de la época y una niña en brazos. Luego del fusilamiento del educador español el Diario El Día[5] publica unos versos en honor a Juana:
"Es cosa que desconsuela, ver que se vuela la Buela con tanta descortesía que es como si en este día le arrancaran una muela...o dos a la policía"Lasso de la Vega, Leoncio
A comienzos de 1910 regresó clandestinamente a la Argentina con documentación falsa y adoptó el apellido Rouco para evitar su identificación como deportada.[10] Se estableció en La Plata, donde participó activamente en la huelga general de mayo de 1910, convocada por la FORA durante los festejos del Centenario. Fue detenida durante el estado de sitio y posteriormente extraditada a Montevideo.[10]
Luego de permanecer casi un año en prisión, obtuvo su libertad bajo fianza, volviendo nuevamente a las filas anarquistas uruguayas, sin interrumpir su militancia hasta 1914.
En 1914 planificó radicarse en París, fue descubierta en el barco en que viajabs hacia Europa en forma ilegal y desembarcó en Brasil.Se instaló en Río de Janeiro durante tres años, alternando su oficio de planchadora con su activismo en el mundo intelectual y obrero carioca.[11][12]
Tres años después regresó a Buenos Aires, y comenzó su intervención en huelgas que estallabann en forma constante. El clima de violencia en las luchas sociales alcanzó su expresión más álgida durante la "Semana Trágica". Junto con su compañero José Cardella, desarrolló charlas por distintas ciudades del interior del país, las cuales le permitieron ser reconocida por su desempeño múltiple: dirigente sindical, oradora, escritora y feminista, aunque mantuvo diferencias con los movimientos feministas.
En la ciudad balnearia de Necochea, el año 1921, un grupo de mujeres encabezadas por Juana Rouco Buela fundó el Centro de Estudios Sociales Femeninos, que da nacimiento al periódico anarquista de “Ideas, Arte, Crítica y Literatura” Nuestra Tribuna (1922-1924).[13]
En 1923 nació su primera hija, Poema Estela, en la ciudad de Necochea, y al año siguiente publicó el folleto Mis proclamas en la editorial Lux de Chile, dirigida por el militante anarquista Luis Armando Triviño. Desde las páginas del periódico Nuestra Tribuna expresó su apoyo al anarquista Kurt Wilckens, quien había asesinado al teniente coronel Héctor Benigno Varela, responsable de la represión a los trabajadores durante las huelgas patagónicas[14] A raíz del acoso policial —agravado por la presencia del comisario Simón Varela, hermano del militar asesinado—, Rouco Buela se trasladó con su familia a Tandil en 1924, donde reanudó la publicación de Nuestra Tribuna. Poco después se instaló en Buenos Aires, desde donde editó los últimos números del periódico. En 1925 la familia se estableció en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, donde su compañero Manuel Cardella consiguió trabajo como tipógrafo y luego como periodista. Sin embargo, las dificultades económicas los obligaron a regresar a Buenos Aires, donde nació su segundo hijo, Eliseo, el 16 de junio de ese año. [14]
El golpe de Estado de 1930 fue un momento de inflexión tanto para las fuerzas populares como para el movimiento anarquista del país. También aquellos años 30 marcarían un momento de inflexión en su vida personal. El abandono de su compañero la dejó sola a cargo de sus dos hijas, estos años los recuerda como un periodo de desorientación y supervivencia[15]
Durante la guerra civil española, Rouco Buela recuperó el entusiasmo militante y comenzó a organizar, desde su casa en Versalles (Buenos Aires), comités de ayuda a la causa republicana junto a agrupaciones feministas y antifascistas. [14]
En el gobierno de Juan Domingo Perón (1946–1955), al que consideraba una dictadura, continuó su militancia a través del Patronato Español de Ayuda a las Víctimas Antifascistas (PEAVA).[14]
En 1964 escribió su autobiografía Historia de un ideal vivido por una mujer, publicada en Buenos Aires. Falleció el 31 de octubre de 1969, a los 80 años, en Buenos Aires.
Décadas después, su figura fue recuperada al conocerse que su nieta, Leticia Akselman, militante estudiantil, fue secuestrada y desaparecida en 1976, hecho que resignificó la memoria familiar en el marco de las luchas por derechos humanos.[16]
Publicaciones y prensa
A lo largo de su extensa trayectoria militante, desarrolló una intensa labor como escritora, articulista y colaboradora en una amplia red de periódicos y revistas vinculadas al movimiento anarquista y al mundo cultural de su tiempo. Su producción periodística, dispersa en numerosos soportes y países, refleja tanto la dimensión transnacional de su militancia como la diversidad temática de sus intereses.
Rouco Buela comenzó su actividad periodística en Montevideo, donde dirigió los primeros números del periódico La Nueva Senda, junto a las militantes Virginia Bolten y María Collazo. Posteriormente, participó activamente en la prensa anarquista del Río de la Plata, colaborando con La Protesta, Ariel (revista literaria anarquista) y el periódico platense Ideas. También publicó en medios culturales y de circulación general como El Mundo, Mundo Argentino, La Literatura Argentina y Claridad.[17]
Entre 1922 y 1925 dirigió desde Necochea, Tandil y Buenos Aires el quincenario Nuestra Tribuna. Quincenario femenino de ideas, arte, crítica y literatura, una de las experiencias editoriales más relevantes del anarquismo rioplatense. Esta publicación, escrita y gestionada por mujeres, abordó temas como la educación, el trabajo, la maternidad consciente, la literatura, el antimilitarismo y la emancipación femenina, y reunió colaboradoras de diversos países latinoamericanos y europeos.[17]
En 1924 publicó el folleto Mis proclamas en la editorial Lux, dirigida por el militante anarquista Luis Armando Triviño. Esta breve obra reúne una serie de textos en los que la autora reflexiona sobre su experiencia en el movimiento obrero y anarquista rioplatense, reafirmando los principios del comunismo libertario y la emancipación de las mujeres trabajadoras.[17]
Su participación en la prensa trascendió las fronteras nacionales. Publicó artículos y reseñas en periódicos y revistas de distintos países, entre ellos: Generación Consciente (Valencia, España), Tierra y Libertad (Barcelona y México), Mujeres Libres (Londres), Solidaridad (Uruguay), A Voz do Trabalhador, A Voz do Padeiro, Guerra Social (São Paulo), A Época y Jornal do Brasil (Río de Janeiro).[18]
Su autobiografía, publicada en 1967 en Buenos Aires, ha sido reeditada por editoriales críticas como La Malatesta (2013) y Los Lápices Editora (2021).
Filmografía
En 2021 se estrenó el documental Juana, dirigido por Daiana Rosenfeld, que ofrece una lectura contemporánea de la vida y militancia de Rouco Buela. La obra combina materiales de archivo, entrevistas con investigadoras e historiadoras, y recursos poéticos que buscan reponer la voz y la memoria de la militante anarquista en diálogo con los debates actuales sobre el feminismo y la lucha social. El film fue exhibido en festivales nacionales y en espacios culturales vinculados a la historia y los derechos humanos, y recibió reconocimiento por su enfoque de género y su recuperación de una figura poco abordada por la historiografía tradicional.[19]
Otra producción relevante es Juanas, bravas mujeres, documental argentino dirigido por Sandra Godoy y estrenado hacia 2019, que aborda la vida de Rouco Buela junto con la de otras militantes obreras y feministas de principios del siglo XX. A través de entrevistas, fotografías y narraciones en voz de mujeres contemporáneas, el film reconstruye la experiencia colectiva de aquellas pioneras del movimiento anarquista femenino..[20]