Judas José Romo y Gamboa

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Judas Tadeo José Romo y Gamboa (Cañizar, 7 de enero de 1779 - Umbrete, 11 de enero de 1855) fue un canonista, arzobispo y cardenal católico español. Ocupó los cargos de obispo de Canarias (1834-1847) y arzobispo de Sevilla (1847-1855). Fue también académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y ocupó durante un tiempo el cargo de senador.[1]Era hermano del político Francisco Romo y Gamboa, que llegó a ser diputado y senador en las Cortes Españolas.

Datos rápidos Predecesor, Sucesor ...
Judas José Romo y Gamboa


Cardenal presbítero
30 de septiembre de 1850-11 de enero de 1855


Arzobispo de Sevilla
17 de diciembre de 1847-11 de enero de 1855
Predecesor Francisco Javier Cienfuegos Jovellanos
Sucesor Sede vacante (1855-1857)
Manuel Joaquín Tarancón y Morón


Obispo de Canarias
20 de enero de 1834-17 de diciembre de 1847
Predecesor Bernardo Martínez Carnero
Sucesor Buenaventura Codina y Augerolas, C.M.
Información religiosa
Ordenación episcopal 1 de mayo de 1834
Proclamación cardenalicia 30 de septiembre de 1850
por el Beato Pío IX
Información personal
Nombre Judas José Romo y Gamboa
Nacimiento 7 de enero de 1779
Cañizar
Fallecimiento 11 de enero de 1855
Umbrete, Sevilla
Estudios Doctor en Cánones
Alma mater Universidad de Huesca
Universidad de Alcalá
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Biografía

Estudios y formación

Nació en Cañizar en 1779, en el seno de una familia noble.[2] Fue el sexto de nueve hermanos. Después de cursar sus estudios de latín y humanidades, cursó el trienio de Artes —carrera menor sobre materias científicas y filosóficas, precisa para acceder a las facultades universitarias— y los estudios de teología en la Universidad de Alcalá, y la carrera de cánones en la Universidad de Huesca, donde obtuvo el doctorado en Cánones.[3]

Sacerdocio

En 1803 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo de la Catedral de Sigüenza. En la diócesis de Sigüenza ejerció, además, los cargos de profesor de matemáticas en el Seminario Conciliar de Sigüenza y de fiscal en el tribunal eclesiástico diocesano.

Publicó varios escritos sobre tema histórico, lo que le valió ser nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia el 21 de junio de 1816.[4]

Episcopado

Obispo de Canarias

Propuesto el 20 de julio de 1833 para Obispo de la Diócesis de Canarias por el rey Fernando VII, poco antes de morir, fue preconizado para dicha sede episcopal por el papa Gregorio XVI el 20 de enero de 1834, siendo el último de los prelados españoles preconizado antes de la ruptura de relaciones diplomáticas con el Gobierno isabelino. Consagrado en Madrid el 1 de mayo de 1834, su decidida actitud a favor de la causa de Isabel II no le impidió protestar enérgicamente, haciendo uso de pastorales y diversos escritos que hallaron gran eco en la población pública, contra muchas de las medidas anticlericales decretadas por los dirigentes liberales. A consecuencia de la calificación de subversivo dada por el Tribunal de Justicia de la Regencia de Espartero a uno de estos escritos, fue condenado a dos años de exilio de su diócesis. Retirándose desde Las Palmas de Gran Canaria a Sevilla el 3 de febrero de 1842. Allí llevó a cabo una ingente labor de caridad y auxilio a los menesterosos. Invitado por el Gobierno durante la "década moderada" a servir de agente en las negociaciones encaminadas al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con el Pontificado, desempeñó su función con gran éxito.

Arzobispo de Sevilla y cardenal

La reina Isabel II recompensó su adhesión a la facción liberal y sus trabajos intelectuales en contra del carlismo[5] con la elevación a la sede arzobispal de Sevilla. Pío IX lo preconizó el 10 de septiembre de 1847, concediéndole la dignidad cardenalicia el 30 de septiembre de 1850.

Ya establecido en la diócesis hispalense, dio muestras nuevamente de sus dotes de organización, sometidas a prueba en una amplia labor. Así, trasladó el seminario conciliar de Sanlúcar de Barrameda a la capital bética en octubre de 1848; puso en marcha el Boletín Oficial Eclesiástico el 15 de marzo de 1854; impulsó la formación cultural del clero; y apoyó a la difusión de publicaciones apologéticas, entre otros muchos logros.

En consonancia con la tradición de su diócesis, fue uno de los más elocuentes defensores del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Muerte

Murió en Umbrete en 1855.

Distinciones

Órdenes

Además, recibió un gran número de condecoraciones civiles y religiosas.

Academias

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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