Julio Matovelle

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Julio María Matovelle Maldonado (nacido el 8 de septiembre de 1852 en Cuenca, Ecuador) fue un sacerdote, filósofo, poeta y escritor que tuvo una destacada participación en la política ecuatoriana al final del siglo XIX e inicios del XX. Trabajó activamente en la firma del Concordato con la Santa Sede, que consagró el Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, continuando con el proyecto empezado bajo la presidencia de Gabriel García Moreno. Además de su participación política fue un autor destacado de filosofía política defendiendo la consagración de la República y la visión ultramontana tradicional. En el ámbito religioso fue fundador de la congregación de los oblatos en Ecuador (Congregación de Misioneros Oblatos de los Corazones Santísimos de Jesús y María),[1][2] que en la actualidad se encargan de administrar los principales templos católicos de dicho país. A partir del siglo XX se buscó su beatificación. El Papa Juan Pablo II lo declaró venerable en 1994.

Nacimiento 08 de septiembre de 1852
Bandera de Ecuador Cuenca, Ecuador
Fallecimiento 18 de junio de 1929 (77 años)
Bandera de Ecuador Cuenca, Ecuador
Causa de muerte Neumonía
Nacionalidad Ecuador
Datos rápidos Información personal, Nacimiento ...
Julio Matovelle
Información personal
Nacimiento 08 de septiembre de 1852
Bandera de Ecuador Cuenca, Ecuador
Fallecimiento 18 de junio de 1929 (77 años)
Bandera de Ecuador Cuenca, Ecuador
Causa de muerte Neumonía
Nacionalidad Ecuador
Ciudadanía Ecuatoriano
Religión Catolicismo
Lengua materna Castellano
Información profesional
Ocupación sacerdote, abogado, asambleísta
Conocido por Consagración de Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús
Obras notables Curso elemental de ciencias políticas
Miembro de Academia Ecuatoriana de la Lengua Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

Primeros años

Hijo de don Santiago Matovelle y de la señora Juana Maldonado.[3] Tuvo una infancia triste pues cuando era niño vivió primero con una tía suya. Después fue criado por una indígena y finalmente pasó a cuidados de otra mujer oriunda de un pueblo del sur del país, llamada María Quinde. Si bien ella lo quiso e hizo mucho por él, sin embargo la pobreza no escapó su condición y formó parte de su experiencia infantil. Por causa de esto se enfermaba y era muy débil de niño.[4] Hizo obras como crear escuelas en Ecuador y Colombia. Siempre se sintió interesado por las humanidades, la literatura, filosofía y derecho. Leía por su cuenta y era un verdadero autodidacta. Amaba el mundo antiguo y los autores clásicos a quienes apreciaba por su sencillez y verdad. Además de esto también empezó a estudiar la Biblia, especialmente las epístolas de los apóstoles.[4]

Cuando tenía 10 años de edad entró en el Seminario de Cuenca. Se graduó en 1871 como bachiller.[5] Tras graduarse de bachiller en 1872 y por consejo del padre jesuita Miguel Franco, Matovelle inició sus estudios de jurisprudencia con el objetivo de servir mejor a la patria.[6] Durante estos años universitarios, su actividad fue frenética y polifacética: se destacó como líder estudiantil al presidir la Academia San Luis Gonzaga, colaboró activamente en la prensa conservadora, compuso poesía, dictó conferencias científicas e incluso se involucró en la política nacional apoyando la figura de García Moreno. En 1876 colaboró en “La Voz del Azuay” y con esto logró dedicar una parte de su obra a Antonio Borrero, presidente electo, quien le nombró Profesor de Filosofía en el Colegio Nacional. En 1877 fundó la asociación de "Acción Católica" del Ecuador.[7]

Carrera en la Asamblea y Ordenamiento Sacerdotal

El 11 de noviembre de 1877, después de graduarse de Doctor fue nombrado por el obispo Remigio Estéves de Toral, como profesor de Economía Política, Ciencia Constitucional, Estadística y Derecho Público Eclesiástico en el Seminario de Cuenca. Durante esta época, ya que no le gustaban los textos utilizados, escribió los suyos propios. Es destacable como unía la religión con la filosofía política desarrollando ideas como que “La Libertad civil nace de la Biblia".[8]Wilfrido Loor en su biografía de Matovelle resume su concepción de la política de la siguiente manera:[9]

No admite Matovelle la soberanía del pueblo en la forma mitigada de Suárez, como que Dios la trasmite a la multitud y ésta a los magistrados. Para Matovelle la soberanía se trasmite directamente de Dios a la autoridad; por lo mismo en los gobiernos monárquico- hereditarios es un derecho no sólo del príncipe sino de la familia. Cuando Suárez habla del pueblo no entiende la multitud sino la Nación, y así como puede decirse que la inteligencia reside en el hombre, aunque sólo resida en una parte de él, así también puede decirse que la soberanía reside en una sola parte de la Nación, la autoridad.
Wilfrido Loor - Biografía del P. Julio María Matovelle

En 1879 su amigo el Obispo Toral le conminó a hacerse sacerdote y paralelamente a esto, su vida estuvo marcada por su participación en la esfera pública y su progresiva radicalización de su pensamiento político-religioso. Como profesor en el seminario de Cuenca y defensor de presos, redactó sus propios textos educativos, donde expuso una visión de la libertad civil basada estrictamente en la Biblia y la escolástica medieval.

Como legislador, Julio María Matovelle se destacó dentro del bloque conservador, convirtiéndose en una figura clave durante las sesiones parlamentarias, especialmente en su labor en Quito a partir de 1883. Tras la elección de una delegación azuaya de alto prestigio para la Asamblea Constituyente de 1883, el joven sacerdote Julio María Matovelle, con 31 años, se convirtió en Quito en el líder indiscutible del bloque conservador.[10] Fue el principal promotor de la construcción de la Basílica del Voto Nacional y defendió el diezmo (impuesto del 10% de actividades agrícolas para la iglesia), la pena de muerte y la unidad religiosa.

Formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente que aprobó la construcción de la Basílica del Voto Nacional en 1883. En 1885 fundó la revista religiosa “La República del Corazón de Jesús” que sería clave en difundir el proceso y significado de la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, siendo este el primer país en el mundo en hacerlo. Ahí colaboraría con importantes autores e intelectuales religiosos que narrarían el suceso, difundirían esta advocación religiosa y compartirían escritos literarios. Dentro de las personas que colaborarían serían Manuel María Pólit, Remigio Crespo Toral, Juan León Mera, entre otros. A partir de 1892, Julio María Matovelle vivió un periodo importante de influencia pública. Incluyó la colocación de la primera piedra de la Basílica del Voto Nacional y la publicación de sus textos sobre derecho eclesiástico.[11] Sin embargo, su carrera legislativa se vio afectada con el triunfo de la revolución liberal de 1895, que lo marginó del Congreso y provocó su enfrentamiento directo contra el gobierno de Eloy Alfaro. Esta etapa de persecución política le obligó a vivir escondido y eventualmente a exiliarse en Lima, donde continuó su labor religiosa bajo la protección del arzobispado local antes de regresar al Ecuador años más tarde.[12]

Oblatos de los Sagrados Corazones de Jesús y María

Matovelle y los oblatos

La fundación de la congregación de los Oblatos de los Sagrados Corazones de Jesús y María fue una de las contribuciones más importantes de Matovelle a la vida religiosa de América Latina. Tras dejar atrás sus aspiraciones políticas y su vida en el mundo, buscó institucionalizar una estructura religiosa dedicada a la piedad y la vida contemplativa. Tras recibir el estímulo del padre jesuita Schumacher y otros clérigos durante su estancia en Quito en 1884, Matovelle presentó su solicitud ante el delegado apostólico Sambucetti, con el fin de establecer una comunidad que combinara la austeridad de la vida monástica con el servicio pastoral directo.

El 17 de septiembre de 1884, al obtener el permiso formal en Cuenca, Matovelle fundó la congregación en el conventillo del Corazón de María, integrando a un grupo de seminaristas y sacerdotes que compartían su visión de una cristiandad militante. A partir de este núcleo inicial, la orden se expandió rápidamente hacia diversas vicarías parroquiales y fundó, años más tarde, la comunidad de Madres Oblatas, con lo cual consolidó una red dedicada tanto al ministerio sacerdotal como a la educación, bajo un régimen de estricta disciplina espiritual y defensa doctrinal que caracterizó la obra de su fundador durante el resto de su vida. Cuando los Oblatos se instalaron en Azogues, un grupo de jóvenes pertenecientes a las Hijas de María comenzó a destacar por su intensa devoción, manifestada a través de la recepción frecuente de los sacramentos y la práctica de actos de caridad, como la atención a enfermos y pobres, además de voluntarias penitencias como ayunos. El padre Julio María Matovelle, al notar este entusiasmo, decidió organizar a este grupo bajo el nombre de Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo. Les otorgó un reglamento más estricto que el que seguían anteriormente y les asignó la misión específica de orar constantemente por las necesidades tanto de los sacerdotes Oblatos como de la propia parroquia. La visión de Matovelle se fundamentaba en la convicción de que la salvación del mundo depende del clero y que la cantidad y calidad de los sacerdotes en cualquier lugar son un reflejo directo de las oraciones de los fieles. Bajo esta premisa, las jóvenes del Cenáculo debían vivir con el espíritu de una religiosa, renunciando al mundo y centrando su existencia en la adoración a Dios, particularmente en su atributo del Amor. Aunque estas mujeres permanecían en el ámbito civil, compartían la espiritualidad, los patrones y las prácticas de virtud de los Oblatos, manteniendo el firme deseo de llegar a ser novicias de lo que él llamaba la "Religión del Amor".[13]

La influencia de los Oblatos en la vida religiosa de Ecuador fue decisiva y diría Matovelle años más tarde, en 1908 en sus Memorias y Documentos que sin la intervención directa o indirecta de los Oblatos nada se ha hecho en nuestra República desde 1883 en pro de la causa del Sagrado Corazón. Por esta razón Dios ha manifestado su beneplácito para con el Instituto.[14]El crecimiento e importancia de los oblatos se expandiría a Colombia cuando se fundaría en 1974 la congregación en dicho país.[15]

Experiencias místicas

Su devoción por el Inmaculado Corazón de María se vería impulsado además por una experiencia espiritual que viviría al final del siglo XIX. La madrugada del 2 de febrero de 1899, Matovelle fue testigo de una visión corporal de la Virgen María, quien lo sostuvo en sus brazos como a un niño. Este acontecimiento, vivido en medio de su huida, le dio la certeza absoluta de la protección divina y materna contra sus enemigos.[16]

Por otro lado, mientras vivía en la clandestinidad, Matovelle experimentó adicionalmente dos visiones simbólicas que interpretó como presagios de la difícil situación nacional. El 5 de marzo de 1899, estando en la hacienda El Tejar, vio a la Virgen de los Dolores llorando desconsoladamente, lo que entendió como un anuncio de las graves calamidades que azotarían al país. Poco después, tuvo otra visión en la que un fuego abrasador envolvía el altar y el púlpito de una iglesia; aunque ambos elementos quedaron carbonizados y ennegrecidos por las llamas, no se derrumbaron. Esta segunda imagen le transmitió la convicción de que, a pesar de que las nuevas leyes anticlericales dictadas por el Congreso intentarían dañar profundamente a la Iglesia en el Ecuador, esta lograría mantenerse en pie gracias a la protección de María, Auxilio de los Cristianos.[17]

Durante el año 1900, el padre Julio María Matovelle experimentó otra serie de visiones místicas. A través de sus ejercicios espirituales, Matovelle fue testigo de escenas cargadas de simbolismo, como el sufrimiento de la Virgen María ante la angustia de Cristo o la imagen de Jesús flagelado. Estas experiencias le servían para reflexionar sobre lo que él consideraba una hipocresía gubernamental, cuestionando la postura de figuras como Eloy Alfaro, quienes buscaban favores de la Iglesia mientras, a su juicio, desafiaban la autoridad divina. Sus visiones funcionaban como un espejo de la situación del país, donde la tristeza del Niño Jesús reflejaba el agotamiento divino ante los conflictos sociales, aunque siempre matizado por la esperanza de la intercesión mariana y la gracia del Sagrado Corazón. Estas experiencias fueron recogidas Esta disciplina se refleja en su obra Confidencias con mi Dios, que se recopilaría en sus memorias íntimas.[18]

El proceso de escritura de dichas Confidencias surgió como una respuesta práctica a una recomendación espiritual que recibió en Lima, donde le aconsejaron registrar las revelaciones recibidas para asegurar su provecho personal. Dado que Matovelle poseía una memoria frágil frente a la viveza de su imaginación, la escritura se convirtió en el vehículo necesario para fijar aquellos favores divinos que de otro modo se habrían desvanecido.[18]

Últimos años

Su vida en esta etapa estuvo marcada por el escándalo judicial de 1913, donde fue condenado a devolver bienes obtenidos de una feligresa bajo su dirección espiritual, y por una actividad intelectual que mezclaba la historiografía, la poesía y la apologética, siempre con una postura que se oponía a la masonería, al laicismo y a cualquier corriente que considerara ajena a la tradición católica. Esta radicalización de sus posturas hacia un marcado ultramontanismo se verían reflejadas en la manera en la que renegaría de sus primeros escritos, especialmente su publicación temprana titulada "Catolicismo y libertad" que corresponden a la fase de su vida en la que defendía una democracia cristiana.[19]

Hacia el final de su vida, su salud declinó tras diversas hemorragias, pero mantuvo hasta el último momento su postura combativa, intentando contrarrestar la influencia de nuevas organizaciones internacionales y consolidando sus reflexiones espirituales, destacando su voluminoso tratado llamado "Meditaciones sobre el Apocalipsis" que fue publicado en Roma e influenciaría posteriormente la publicación de Parusía de José Rumazo.[20] Matovelle falleció en 1929, dejando tras de sí una trayectoria polémica y compleja, definida por un inquebrantable deseo de restaurar un orden social teocrático en un Ecuador que, para entonces, se había consolidado ya como un Estado laico.

Beatificación

Desde su muerte a inicios del siglo XX, en Ecuador se luchó por su beatificación. Fue declarado venerable por San Juan Pablo II en 1994, pero se espera aún, por parte de los devotos, su beatificación. El proceso se ha seguido impulsando en el Ecuador hasta el siglo XXI.[21]

Concordato

Basílica del Voto Nacional construida para la consagración al Sagrado Corazón de Jesús y en el fondo el Panecillo, con la Virgen de Legarda, por la consagración al Inmaculado Corazón de María.

El Ecuador venía de una grave crisis institucional cayendo en una guerra civil en 1859 que tuvo como principal protagonista al General Guillermo Franco, quien amenazaba la integridad del país a favor del Perú, con tal de poder obtener su preciado poder político. Como respuesta surge la figura de Gabriel García Moreno quien encabezó la oposición a este hecho y con la ayuda del general Juan José Flores, quien quería reivindicarse después de sus gobiernos dictatoriales, pelearon contra el general Franco y restituyeron el orden y pusieron fin a la guerra civil. A partir de ese momento García Moreno toma el poder por un periodo de tiempo que durará cerca de 10 años y que terminaría con su muerte y martirio. En la parte final de su mandato, y siendo creyente en que la religión católica era la que iba a unir a un país que estaba cargado de divisiones y al borde de la separación empezó el proceso de la firma del Concordato con la Santa Sede.[22]

Monumento a Julio Matovelle en la Basílica del Voto Nacional, Quito.

Con este contexto, podemos entender el rol que tuvo el Padre Matovelle en todo este proceso y por qué su formación tanto teológica como jurídica fue un gran complemento a la obra realizada por Manuel J. Proaño.[23] El 25 de marzo de 1874, se firma el Concordato, convirtiendo al Ecuador en el primer país en el mundo en consagrase al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Matovelle participó activamente en la difusión de estas ideas y formó parte de la asamblea en ese momento. Para la consagración del país se necesitaban tres requisitos: uno legal, uno simbólico y uno material. Como requisito legal debía aprobarse en la ley la consagración.[24] En el aspecto simbólico debía bordarse dentro de la bandera nacional el Sagrado Corazón de Jesús. Por último como muestra material se construyó la Basílica del Voto Nacional, una iglesia de estilo neogótico, construido en pleno siglo XIX en una ciudad ya de por sí repleta de iglesias y conventos. En esta iglesia se puede ver la pintura de Jesús, con el corazón abierto y una luz iluminando a un país en la mitad del mundo. Para la consagración al inmaculado corazón de María se construyó un monumento a la Virgen del Apocalipsis, alada y venciendo a la serpiente del Génesis. Obra inspirada en las vírgenes aladas de Legarda, que fueron tan famosas durante el desarrollo de la escuela quiteña un siglo antes.

Este hecho, la reciente guerra civil, sumado al asesinato de García Moreno aumentaron la carga simbólica y la temática del martirio como homicidio fundacional y el derramamiento de sangre como base del nacimiento del nuevo país. No faltó la relación entre el sagrado corazón de Jesús, el inmaculado corazón de María, la muerte de García Moreno y el fallecimiento de Mariana de Jesús para completar el relato religioso de la nueva fundación del país.

Sobre Mariana de Jesús, Matovelle dijo en su revista "República del Sagrado Corazón de Jesús":[25]

"... esperamos que la tierra empapada en la heroica sangre de Mariana de Jesús ha de ser siempre fecunda en azucenas de pureza y en palmas de martirio. Sangre de víctimas ha de ser el riego con que se nutra, vigorice y prospere la Nación que como una hostia se ha consagrado al Altísimo."

Sobre García Moreno, completaba en la misma publicación:[25]

"Dios, que eligió á este hombre extraordinario para que, en medio de la apostasía universal de los gobiernos, diese al mundo el más heroico ejemplo dé fe cristiana consagrando todo un pueblo al Corazón Sacratísimo del Salvador, le adornó también con las cualidades necesarias para llenar cumplidamente misión tan grandiosa, poniendo principalmente en su alma el amor y la sed del sacrificio."

De esa forma, con el sacrificio de una mujer y un hombre, la primera de Quito, el segundo de Guayaquil, Mariana de Jesús luchando contra la naturaleza y los terremotos, García Moreno contra la apostasía y la corrupción de la moral, quedaba consagrado el Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Quedaban entonces de testigos los dos monumentos más importantes del centro histórico de Quito: la Basílica del Voto Nacional y la Virgen del Panecillo.[25]

Escritos e ideario

Principios generales de derecho público eclesiástico

Santuario de la Virgen de la Nube

Las ideas políticas de Matovelle estuvieron influenciadas por sus creencias religiosas y fue uno de los representantes más destacados del tradicionalismo católico que apoyaba visiones integristas y gobiernos ultramontanos, característicos de Hispanoamérica durante el siglo XIX. Sus ideas se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Por Jesucristo desapareció la esclavitud del pecado.
  • Cuando los hombres se apartan de Dios, son castigados con tiranos.
  • La soberanía viene de Dios, quien la transmite a la autoridad a los gobiernos monárquicos.
  • Contra la tiranía el remedio es la oración y mejora de las costumbres.
  • Se opuso al federalismo como forma de gobierno.[8]

Todo esto fue desarrollado en su curso de ciencias políticas que dictaba como profesor y para lo cual escribió un libro donde aparece su afiliación a la escuela teológico católica en el derecho público junto a otros autores como Juan Carlos Taparelli y Juan Donoso Cortés.[26]

En este curso al ocuparse del poder electoral examina los distintos sistemas adoptados, censura el sufragio universal y enumera las condiciones que hacen que una elección sea válida. Para la distribución del poder buscaba un formato unitario que se divida en nacional y seccional. Además dedica un extenso capítulo a la función del municipio al que considera que el primer paso que da la familia en su desarrollo político. Su forma de gobierno buscaba la descentralización a través de garantizar la libertad a cada parroquia, ciudad y común para que administren los intereses que les sean propios. En su libro se anticipó a la creación de Consejos Provinciales que se daría en ese país años más tarde. A través de su fe y su erudición realiza un estudio profundo de las distintas formas de gobierno como la monarquía, la poliarquía, el gobierno aristocrático, el gobierno democrático así como regímenes mixtos que sean susceptibles de implementarse. Su rechazo al federalismo se basaba en las experiencias históricas que ya para ese entonces había de Venezuela, Argentina o Colombia. Cita además a Simón Bolívar y a Fray Vicente Solano como opositores a esta forma de organización territorial.

A pesar de su formación teológica consideraba que en lo político a la ciencia por las siguientes razones. Tomaba la palabra ciencia de dos maneras: en el sentido lato que significa conjunto de conocimientos humanos y en el sentido estricto que es el conjunto razonado y sistemático de esos conocimientos. A este último se referirá como sinónimo de filosofía y proseguirá desarrollando el resto de su libro. Siguiendo a Aristóteles consideraba al ser humano con una parte animal y otra racional. Su telos, o propósito, sería el bien intermediario y último. Para el intermediario se encargaba las ciencias políticas de permitir al hombre conseguir los bienes temporales, para el último sería la iglesia la encargada de guiar a las almas a su realización.[26]

Meditaciones sobre el Apocalipsis

La redacción del libro de Meditaciones sobre el Apocalipsis de Matovelle nació en un momento de profunda crisis personal y política, marcado por la persecución y el fracaso de sus intentos por consagrar al Ecuador al Sagrado Corazón. Tras años de lucha infructuosa contra la influencia masónica en el gobierno, Matovelle encontró en la lectura de Cornelio a Lapide el impulso necesario para escribir. Durante su forzado exilio y clandestinidad en las soledades de El Rosario, Matovelle empezaría a escribir el libro. Aunque desde 1886 Matovelle sentía una inclinación especial hacia el estudio del Apocalipsis, fue durante su persecución personal cuando la teoría profética sobre las batallas y el triunfo final de la Iglesia dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en su propia realidad.[27]

Filosofía Educativa Matovellana

Una parte importante de su legado es el proyecto educativo oblato. Las congregaciones fundaron escuelas y colegios como parte de su misión de educación cristiana y en lo que se desarrolló como la Propuesta Pedagógica Matovellana. Entre los principales centros educativos encontramos:[28]

  • Unidad Educativa Julio Maria Matovelle (Cuenca): una de las más antiguas instituciones fundada hace más de setenta años en el austro de Ecuador.
  • Unidad Educativa Particular Católica “Julio María Matovelle” (Guayaquil): Fundada inicialmente en 1950 bajo el carisma de las Hermanas Oblatas.
  • Unidad Educativa Particular Matovelle (Quito): fundada hace más de treinta años.
  • Liceo Matovelle (Quito): es otra obra educativa de la Congregación de Misioneros Oblatos y se encuentra ubicada en los predios de la Basílica del Voto Nacional.
  • Liceo Matovelle (Bogotá) es un colegio confesional Católico privado ubicado en la capital de Colombia como fruto de la expansión de la orden de los oblatos en dicho país.

Listado de sus obras

Portada de la revista República Sagrado Corazón de Jesús, fundada por Matovelle

Dentro de sus publicaciones en libros, cursos, revistas y periódicos se encuentran:

Filosofía política

  • Catolicismo y libertad, (1876), 66 pp.
  • Principios generales de derecho público eclesiástico, (1892), 283 pp.
  • Curso elemental de ciencias políticas I, Derecho Constitucional (1936), 268 pp.
  • Curso elemental de ciencias políticas II, Economía Política (1936), 311 pp.

Historia

  • Cuenca de Tomebamba, (1921), 208 pp.

Religión

  • Monografía sintética de la misión dominicana de Caneos
  • Veladas del Cenáculo: Colección de Prácticas piadosas, y Lecturas espirituales, (1897), 206 pp.
  • Breves noticias históricas del Santuario de Nuestra Señora del Rocío, (1897), 24 pp.
  • Devocionario en honor de Nuestra Señora de los Dolores y Regla de la Tercera Orden de los Servistas, (1898), 91 pp.
  • La Causa del Sagrado Corazón en la República del Ecuador, (1900)
  • Imágenes y santuarios célebres de la Virgen Santísima en la América Española, (1910), 598 pp.
  • Documentos para la historia de la beata Mariana de Jesús, (1902), 403 pp.
  • Mes en honor de Nuestra Señora de las Mercedes, (1910), 264 pp.
  • Historia del culto a Nuestra Señora de las Mercedes en la República del Ecuador, (1910), 49 pp.
  • Meditaciones sobre el apocalipsis, (1922), 1022 pp.
  • Santuarios de la Virgen Santísima en Colombia, (1929), 128 pp.

Periodismo

  • La Aurora
  • La Luciérnaga
  • El Reinado Eucarístico del Sagrado Corazón de Jesús
  • La República del Sagrado Corazón de Jesús
  • El Heraldo de la Hostia Divina
  • Veladas del Cenáculo
  • La Alianza Obrera

Ensayos

  • Con las debidas licencias, (1951)
  • Memorias íntimas o, Vida espiritual, (1939), 116 pp.

Literatura

  • Un drama en las catacumbas, (1876), 72 pp.
  • San Nazario (Obra teatral de ambientación romana), (1876)

Edición de sus obras

  • Obras completas I, elogios tributados a la memoria del autor, 1930, 321 p.
  • Obras completas II, poesía y periodismo, 1980, 1149 p.
  • Obras completas III, oratoria, 1980, 559 p.
  • Obras completas IV, discursos parlamentarios, 1950, 218 p.
  • Obras completas V, el dogma de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, 1947, 434 p.
  • Obras completas VI, discursos y artículos sobre el sagrado Corazón de Jesús, 1949, 280 p.
  • Obras completas VII, discursos y artículos sobre la sagrada Eucaristía, 1947, 434 p.

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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