El gobierno de Carlos María de Alvear había tenido notas de autoritarismo dictatorial, que contrastaban con las libertades consagradas en la Asamblea del Año XIII. El 20 de abril de 1815, renuncia a su cargo de director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego de una serie de motines y gestos subversivos desde el interior del país. Estos motines comenzaron el 16 de febrero en Mendoza, con el desconocimiento del gobernador intendente Toribio de Luzuriaga, designado en reemplazo de José de San Martín, y concluyeron el 3 de abril, con el motín de Fontezuelas liderado por Álvarez Thomas. El Cabildo de Buenos Aires toma provisionalmente el poder. Para no establecer un nuevo poder centralista (que fuera resistido por las provincias del interior), en sesión secreta se designó el 19 de abril a tres electores para que eligieran al sucesor de Alvear. Estos electores designaron a José Rondeau como director supremo, y dada su ausencia por encontrarse en Salta del Tucumán liderando el Ejército del Norte; acordaron designar provisoriamente a Álvarez Thomas, jefe de la rebelión que depusiera a su antecesor.
Además de los tres electores se creó un poder moderador que llevó el nombre de Junta de Observación, destinada a contener los abusos del poder mediante la restitución de la libertad de imprenta, la seguridad individual y demás objetivos de la felicidad pública.[1] Esta Junta estaba integrada por Esteban Gascón, Pedro Medrano, Antonio Sáenz, José Mariano Serrano y Tomás de Anchorena; y tenía la misión de redactar un reglamento provisional que reemplazara a modo de ley suprema el cuerpo legal vigente. Este reglamento es conocido como el estatuto provisional de 1815 y determinaba que una vez en el poder el director supremo, se enviarían invitaciones a las provincias para elegir diputados y formar un congreso en San Miguel de Tucumán.[2] El estatuto fue entregado por Esteban Gascón (elegido presidente de esa Junta) al director suplente Álvarez Thomas, quien lo aprobó y lo envió a las provincias. Casi nada de este estatuto se puso en práctica, excepto lo referido a la formación del congreso.
La totalidad de la Junta de Observación estuvo presente en el Congreso de Tucumán: todos fueron elegidos diputados por Buenos Aires, con excepción de Mariano Serrano, quien participó como diputado por Charcas. El 26 de octubre de 1816, los integrantes de la Junta de Observación solicitaron al Congreso, la designación de un reemplazo para la totalidad de sus miembros. Esta solicitud coincidía con el debate sobre la conveniencia de trasladar el Congreso a Buenos Aires. Luego de un breve debate, el Congreso acordó dar una contestación a la Junta. Según la crónica de “El Redactor”, le expresaría que, “tratándose de la pronta traslación del Congreso a aquella capital”, por las “justas consideraciones” que se exponían en el “Manifiesto” dirigido a los pueblos, se disponía que los miembros de la Junta continuaran en el desempeño de sus funciones, “hasta que se verificara la referida mudanza de la corporación”. Finalmente, con el traslado del Congreso, se disolvió la Junta de Observación, la cual legalmente debía quedar disuelta con la formación misma del Congreso de Tucumán.