Kroenleinia grusonii
especie de planta
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Kroenleinia grusonii, conocida comúnmente como asiento de suegra,[2][3] es una especie de planta suculenta perteneciente a la familia Cactaceae. El género monotípico al que pertenece, Kroenleinia, junto con sus géneros parientes Echinocactus y Ferocactus, son vulgarmente conocidos como cactus barril. Es endémica del centro de México, donde se distribuye en los estados de Querétaro y Zacatecas.
| Asiento de suegra | ||
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| Estado de conservación | ||
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En peligro (UICN)[1] | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Caryophyllidae | |
| Orden: | Caryophyllales | |
| Familia: | Cactaceae | |
| Subfamilia: | Cactoideae | |
| Tribu: | Cacteae | |
| Género: |
Kroenleinia Lodé, 2014 | |
| Especie: |
K. grusonii (Hildm.) Lodé, 2014 | |
| Sinonimia | ||
Se trata probablemente de una de las especies de cactus más cultivadas y difundidas del mundo. Sus ejemplares aparecen en numerosas colecciones públicas y privadas, y también se utilizan con frecuencia como planta ornamental de interior, especialmente en alféizares y espacios bien iluminados.[4]
Descripción
Kroenleinia grusonii es una especie de cactus de crecimiento lento y hábito generalmente solitario, aunque los ejemplares adultos pueden producir ramificaciones desde la base con la edad. Presenta tallos de globosos a cortamente cilíndricos, con la epidermis de color verde claro. Alcanza de 20 a 130 cm de altura, aunque algunos ejemplares excepcionales pueden superar los 2 m, y de 40 a 80 cm de diámetro. El ápice es plano o ligeramente deprimido y aparece densamente cubierto por abundante lana blanquecina o amarillenta.

Posee de 21 a 37 costillas estrechas, ocasionalmente hasta 40, sobre las que se disponen grandes areolas alargadas y muy próximas entre sí, que llegan a unirse en plantas adultas. Carece de glándulas nectaríferas. Las espinas son robustas, rígidas y presentan estrías transversales. Inicialmente muestran un color amarillo dorado muy característico, aunque se oscurecen con el tiempo. Entre ellas destacan de 3 a 4 espinas centrales rectas y extendidas, que alcanzan hasta 5 cm de longitud. También presenta de 8 a 10 espinas radiales algo divergentes, de hasta 3 cm de largo.

Al igual que ocurre en algunas especies de Echinocactus y Ferocactus, las plántulas muestran tubérculos marcados y las costillas todavía no aparecen claramente definidas, por lo que recuerdan superficialmente a especies del género Mammillaria.
Las flores son diurnas y de color amarillo. Surgen formando un anillo en la parte superior de la planta, aunque suelen pasar desapercibidas debido a su pequeño tamaño en comparación con el cuerpo del cactus y a la abundante lana cremosa del ápice. Tienen forma entre cortamente infundibuliforme y campanulada, con escamas provistas de pequeñas espinas parduzas. Miden de 4 a 6 cm de largo y de 3 a 5 cm de diámetro, y son polinizadas principalmente por abejas. La floración tiene lugar desde finales de primavera hasta verano, únicamente en ejemplares maduros que reciben abundante exposición solar.

Los frutos son globosos o ligeramente alargados, carnosos y de color verdoso. Alcanzan entre 1,2 y 2 cm de longitud y permanecen cubiertos por escamas y abundante lana blanca. Al madurar se secan y permanecen cerrados, sin abrirse de forma natural para liberar las semillas. En su interior contienen pulpa blanca y semillas ovaladas, lisas y de color marrón oscuro brillante.[4][5][6]
Distribución y hábitat
El área de distribución natural de esta especie se sitúa en el centro de México, en particular en los estados de Querétaro y Zacatecas. En Querétaro, la especie se encuentra en el valle del río Moctezuma, especialmente en los alrededores de la presa de Zimapán, en la localidad de Mesa de León. En Zacatecas, su presencia se conoce en San Rafael de las Tablas.[5][1]
Habita principalmente en biomas desérticos[7] y de matorral seco, donde crece entre los 1400 y 1900 m s. n. m. Se desarrolla en matorrales semidesérticos, sobre laderas de inclinación media a pronunciada, entre rocas volcánicas o en suelos calcáreos. La duración estimada de una generación en esta especie es de aproximadamente diez años.[5][1]
Taxonomía
La primera descripción de esta especie fue como Echinocactus grusonii, publicada en 1886 por el botánico alemán Heinrich Hildmann en Deutsche Garten-Zeitung. Wochenschrift für Gartner und Gartenfreunde 1886(3): 27.[8][9]
Más tarde, el botánico francés Joël Lodé trasladó la especie al género Kroenleinia, por lo que pasó a llamarse Kroenleinia grusonii. Registró estos cambios en la revista científica International Cactus Adventures 102: 27, publicada en 2014.[7][10][6]
- Kroenleinia: nombre genérico otorgado en honor al botánico francés Marcel Kroenlein (1928-1994), director del Jardín Exótico de Mónaco (1969 a 1993), donde se pueden observar ejemplares de la especie tipo.[6][11]
- grusonii: epíteto específico otorgado en honor al empresario alemán y coleccionista de cactus Hermann Gruson (1821-1895).[12][13]
Estado de conservación
En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como “En Peligro (EN)”, lo que indica que enfrenta un alto riesgo de extinción en su hábitat natural.[1]
La principal amenaza para la especie corresponde a la recolección ilegal de ejemplares destinados al comercio hortícola, actividad que reduce directamente el tamaño de sus poblaciones silvestres. A esto se suma la pérdida de hábitat ocasionada por grandes obras de infraestructura. En el pasado, varias subpoblaciones desaparecieron debido a la construcción de presas, especialmente tras el desarrollo de la presa y el embalse de Zimapán durante la década de 1990. Estas intervenciones transformaron extensas áreas donde la especie se distribuía de forma natural, provocando una importante disminución de sus poblaciones.[5][1]
Importancia económica y cultural
Uso ornamental
Esta especie se cultiva principalmente como planta ornamental y destaca por su fácil cultivo. Crece bien en sustratos ricos y muy drenantes, compuestos por materiales minerales como arcilla, piedra pómez, arena volcánica y pequeñas cantidades de turba o mantillo. Conviene trasplantarla en primavera cada dos años para renovar el sustrato, aunque no siempre necesita una maceta más grande. El recipiente debe ofrecer un drenaje excelente, por lo que resulta útil colocar grava o fragmentos de cerámica en el fondo. Después del trasplante es recomendable esperar varios días antes de volver a regar.
Durante la etapa de crecimiento necesita riegos regulares y abundantes, aunque el sustrato debe secarse entre cada riego para evitar problemas de pudrición. También conviene evitar mojar el cuerpo de la planta bajo el sol directo, ya que la humedad combinada con altas temperaturas puede provocar quemaduras, cicatrices o infecciones por hongos. En invierno requiere un reposo más seco y nunca debe acumular agua alrededor de las raíces. En verano agradece fertilizantes ricos en potasio.
En exteriores prefiere lugares luminosos con pleno sol o semisombra en climas extremadamente calurosos, mientras que en interiores necesita mucha luz y algo de sol directo. Tolera cierta sombra, pero las plantas acostumbradas a poca luz deben adaptarse de forma gradual antes de recibir sol intenso para evitar daños. Soporta heladas ligeras ocasionales, aunque para un cultivo seguro conviene protegerla del frío intenso. Puede sufrir ataques de cochinillas, insectos de escama y ácaros, por lo que se recomienda revisar la planta con frecuencia. En buenas condiciones comienza a florecer cuando alcanza entre 40 y 50 cm de diámetro.
La propagación se realiza principalmente por semillas. La planta produce una gran cantidad de frutos cada temporada y las semillas se extraen cuando las vainas maduran por completo. Antes de sembrarlas, conviene dejarlas en remojo durante una noche. Germinan en unas dos a seis semanas en un sustrato ligero y húmedo, protegido del sol directo y cubierto para conservar la humedad. Las plántulas jóvenes desarrollan primero un tono rojizo antes de formar espinas, y más adelante se trasplantan a macetas individuales donde continúan creciendo lentamente durante los primeros años.[5]
Otros usos
Además de su valor ornamental, esta especie produce frutos comestibles y son consumidas por los humanos como fuente de agua.[1]
Nombres comunes
Los nombres comunes de esta especie son: asiento de suegra, barril de oro, barril dorado, biznaga amarilla, biznaga de bola, biznaga dorada, biznaga tonel dorada, bola de oro y espina de oro.[2]