El 15 de agosto se celebra la festividad de la Virgen y todas las fachadas se adornan con flores y papeles de colores para celebrar la fiesta patronal. La noche anterior, se comienza con fuegos artificiales y se cantan Las Mañanitas a la Virgen de Asunción, su patrona. Durante el día se realiza una procesión recorriendo Cuauhtenango, Bodoquepa, Pelaxtitla, Huahualaco, Tlaxcalapan, el Infiernito y Chicoco con músicos que alegran el día.[1]
Las celebraciones de la Semana Santa son una tradición vigente desde el Siglo XVII. Los Jueves Santos se realiza la "Visita de las Siete casas".[2] En este día se cubren todas las imágenes religiosas como un símbolo de luto. En la Capilla de Asunción Colhuacatzinco se regalan ramitos de manzanilla y panes bendecidos como agradecimiento a las limosnas otorgadas por la gente del barrio. En Viernes Santo se realiza una procesión en silencio desde el Convento de San Bernardino de Siena, siguiendo a Jesús de la Cruz y hasta la Iglesia de La Asunción previamente adornada con flor de chícharo donde la comunidad consume tamales blancos y café para velar a Jesús. También el Domingo de Pascua se acostumbra realizar la "Quema de Judas" (muñecos con fuegos artificiales en el interior).[1]
Durante el festejo a la Virgen de los Dolores, la comunidad del barrio hace una visita al barrio de Xaltocan. Se realiza un Novenario a la Señora de los Dolores de Xaltocan presidida por el mayordomo en turno (designado por una lista de espera). Actualmente existen cinco callejones en Xaltocan y una imagen de la virgen en cada uno con su respectivo mayordomo. La fiesta comienza cuando los vecinos de los callejones van al santuario por la imagen peregrina y la llevan a Asunción. Al día siguiente se realiza la procesión al santuario. La fiesta dura una semana y culmina con una procesión a Xaltocan para devolver la imagen peregrina.[1]
La fiesta de la Santa Cruz se realiza el 3 de mayo, donde la comunidad del barrio se dedica a limpiar las cruces que existen en toda Asunción. Se realizan trabajos de limpieza en la comunidad, se adorna con flores y música, culminando con una cena y bailes. Para la planificación se crean cuatro mesas directivas: una de mujeres casadas, hombres casados, muchachas y la última de muchachos; cuyo trabajo es buscar crear la mejor celebración. En esta celebración los mayordomos sacan de su casa la réplica de la cruz de cada esquina que resguardan en su casa para adornarlas y colocarlas al lado de la existente. Es en este día también en la que se realiza el cambio de mayordomo después de una misa realizada por los aspirantes a mayordomos vecinales.[1]