La Dame Blanche
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Pinar del Río, Cuba
| La Dame Blanche | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Yaite Ramos | |
| Otros nombres | La Dame Blanche | |
| Nacimiento |
31 de agosto de 1974 (51 años) Pinar del Río, Cuba | |
| Residencia | París, Francia | |
| Nacionalidad | Cubana | |
| Religión | Santería | |
| Educación | ||
| Educación | Flautista clásica | |
| Educada en | Escuela Nacional de Artes de La Habana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Cantante, flautista y percusionista | |
| Área | Músico | |
| Seudónimo | La Dame Blanche | |
| Géneros | Dancehall, reggae, reguetón e hip-hop | |
| Instrumento | Flauta y voz | |
| Sitio web | ||
Yaite Ramos Rodriguez (Pinar del Río, Cuba) conocida como La Dame Blanche es una cantante, flautista y percusionista afrocubana que enfoca su música a los ritmos afrocubanos, electrónicos, clásicos, del dancehall, reggaeton y hip hop.[1][2][3][4][5][6] Ella tiene una formación clásica en flauta traversa en la Escuela Nacional de Arte de La Habana.[7]
Yaite Ramos Rodríguez nació el 31 de agosto de 1974 en Pinar del Río, Cuba. Yaite es hija de Iris Rodríguez y Jesús “Aguaje” Ramos, trombonista y director artístico de la Orquesta Buena Vista Social Club. Yaite también es sobrina de Mayito Rivera, ex cantante de Los Van Van. Yaite se mudó a La Habana y estudió flauta traversa en la Escuela Nacional de Arte.[8] Se graduó en 1994 y se unió al septeto femenino Sabor a Miel, donde cantó música tradicional, folclórica, rumba, boleros y música afrocubana para ganarse la vida.[9] En 1998, Yaite se mudó a París, Francia, donde cantó en la banda de salsa femenina Rumbana, se unió a la Grand Orchestre du Splendid, fue corista de Sergent García y vocalista de El Hijo de la Cumbia.
La Dame Blanche
En 2014 Yaite Ramos Rodriguez se convierte en La Dame Blanche. Sobre su nombre artístico, la flautista ha declarado que:[10]
La Dame Blanche es una leyenda que se conoce en muchos países y muchas culturas, la de un fantasma que sale en las carreteras, que no trae una buena noticia, desgraciadamente, la pobre… Entonces me encarné en esa figura como todo lo contrario de lo que ella significa: yo soy negra, traigo una noticia bastante positiva, me gusta la gente y la humanidad
Además, es un homenaje a su identidad:
negra, santera, cubana, mujer, madre y apasionada de la música.[11]
Yaite proviene de una familia de músicos, por lo que tiene contacto con la música y los escenarios desde muy pequeña. En 1998 emigró a Francia y, aunque le gustó la ciudad, la música y sus posibilidades, su condición de migrante le ejercía presión.[12][13][14][15][16][17][18]
Cuando sales de Cuba y llegas aquí, llegas con una carga bastante pesada. Vas tú, pero llevas a los tuyos también. Vienes ya con muchas causas y hay muchas miradas y gestos que tienes que dejar pasar porque tienes la necesidad de estar aquí para poder ayudar a los tuyos. Me veía obligada a hablar francés, a tener ese comportamiento, y esa aceptación la necesitaba. No era de que vine con una camarita, no, no, no. Vine a imponer porque hay una necesidad grande. Es el hambre o los zapatos de los primos, o lo que necesita la abuela, no sé. Yo venía con una carga bastante pesada y me debía que esto funcionara y, embarazada, mucho más.[19]
La cantante egresó de la Escuela Nacional de Artes de La Habana y se graduó como flautista clásica, carrera en la que quería destacar, pero no contaba con instrumento propio, por lo que empezó a experimentar con distintos géneros y se alejó de ese estilo.[19] Después de algunos años, cuando tuvo acceso a una flauta e intentó regresar al género
era demasiado tarde para regresar a ese sueño. Ya había conocido otras culturas, otros ritmos. Me descubrí cantando, tocando percusiones con grupos femeninos de La Habana, mucha salsa, mucha música tradicional. Ya lo clásico no me enganchó.[19]
Además, la afrocubana practica la santería y lo hace desde la reivindicación, pues destaca que dentro de la religión las mujeres no la pueden practicar, pues se sigue creyendo que solo es para los hombres.[20]
Fue hasta el 2000 que las mujeres tuvieron mayor participación; posterior a María Cuesta y Nidia Águila de León quienes fueron las primeras mujeres sacerdotisas en Cuba.[19][21]
