La Gran Pulpería del Libro Venezolano
librería venezolana
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La Gran Pulpería del Libro Venezolano, conocida también simplemente como La Pulpería del Libro, es una librería de libros usados ubicada en Sabana Grande, en el municipio Libertador de Caracas, Venezuela. Fue fundada el 24 de junio de 1981 por el historiador, escritor y bibliógrafo Rafael Ramón Castellanos, y es considerada una de las librerías de segunda mano más grandes de Latinoamérica, con una colección estimada en más de tres millones de ejemplares.[1][2] Se trata de la librería más grande del país, por número de ejemplares.[3]
| La Gran Pulpería del Libro Venezolano | ||
|---|---|---|
| Tipo | Librería de viejo | |
| Industria | Venta de libros usados y de segunda mano | |
| Fundación | 24 de junio de 1981 | |
| Fundador | Rafael Ramón Castellanos | |
| Sede central |
Sabana Grande, Caracas, | |
| Productos | Libros, documentos y objetos antiguos | |
| Propietario | Rómulo Castellanos | |
Desde la muerte de su fundador en 2019, la librería es dirigida por su hijo, Rómulo Castellanos, quien ha mantenido su funcionamiento como espacio de venta, así como punto de encuentro cultural para escritores, historiadores, académicos y lectores.[1][4][5]
Historia
Fundación y primeros años
La librería fue fundada el 24 de junio de 1981 por Rafael Ramón Castellanos (Santa Ana de Trujillo, 1931 - Caracas, 2019), historiador, periodista, crítico, ensayista, biógrafo y filósofo trujillano. Castellanos había fundado previamente otras dos librerías en Caracas: Primicias Literarias, en 1955, e Historia, en 1962.[1]
El local original se ubicó en el Pasaje Zingg, en el centro de Caracas, con una superficie de unos 280 metros cuadrados. Con el paso de los años, la colección de libros del fundador, descrito por su hijo como un «acumulador de cultura» que compraba bibliotecas completas, superó la capacidad del espacio disponible.[1]
Mudanza a Sabana Grande
En 1999, ante la falta de espacio, la librería se trasladó a su sede actual en la tercera avenida Las Delicias de Sabana Grande, cerca de la estación de metro de Chacaíto. El nuevo local, un antiguo galpón de PDVSA de aproximadamente 830 metros cuadrados, es cuatro veces más grande que el anterior.[3] La mudanza se prolongó durante seis meses, trabajando todos los días de la semana, y requirió alrededor de 120 viajes en camiones tipo 350.[6]
Rafael Ramón Castellanos falleció el 13 de abril de 2019. A partir de entonces, la dirección de la librería quedó a cargo de su hijo, el abogado Rómulo Daniel Castellanos, quien ha continuado el legado familiar adaptando el negocio a los desafíos económicos y sociales de la Venezuela contemporánea, sin perder su esencia como librería de viejo. Bajo su dirección se han incorporado actividades culturales adicionales, como tertulias, presentaciones de libros, recitales de poesía y música en vivo.[7]
El 24 de junio de 2026, día en que la librería se aprestaba a cumplir 45 años de fundada, Venezuela fue sacudida por un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 con epicentro cercano a la costa central del país, uno de los desastres naturales más graves registrados en la historia reciente de la nación, conocido como los Terremotos de Venezuela de 2026.[8]
Como consecuencia de los terremotos, 42 estantes de la librería colapsaron y más de 100.000 libros cayeron al suelo, aunque la estructura del inmueble no sufrió daños significativos. Rómulo Castellanos relató a los pocos días que, entre los ejemplares caídos, se encontraban principalmente libros de derecho, psicología, esoterismo y obras relacionadas con Simón Bolívar.[9]
Descripción y colección
La Gran Pulpería del Libro Venezolano funciona en un sótano de 830 metros cuadrados en el que se conservan entre 2,5 y 3 millones de ejemplares, distribuidos en estanterías organizadas por temáticas y autores. Entre su acervo se cuentan primeras ediciones de escritores latinoamericanos, libros firmados con dedicatoria, publicaciones en alemán, inglés, francés, ruso e italiano, y ejemplares que datan de los siglos XVI, XVII y XVIII.[1]
Además de libros, la librería resguarda fotografías antiguas, tarjetas de invitación, álbumes familiares, afiches, catálogos de exposiciones, máquinas de escribir y otros objetos de colección adquiridos a lo largo de más de cuatro décadas, muchos de ellos provenientes de bibliotecas personales donadas por sus antiguos propietarios o por sus familiares tras su fallecimiento.[1]
El nombre de la librería es un homenaje a las pulperías venezolanas, establecimientos que desde la época de la Colonia funcionaban como centros de comercio y, a la vez, como espacios de circulación de libros (incluidos títulos prohibidos) e intercambio de ideas.[2]