La Virgen con el Niño, san Felipe y san Francisco
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| La Virgen con el Niño, san Felipe y san Francisco | ||
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| Año | 1650 | |
| Autor | Francisco Rizi | |
| Técnica | Pintura al óleo sobre lienzo | |
| Estilo | Barroco | |
| Tamaño | 5,70 m × 3,20 m | |
| Localización |
Convento del Santísimo Cristo de El Pardo, El Pardo, | |
La Virgen con el Niño, san Felipe y san Francisco es un cuadro del artista español Francisco Rizi, pintado al óleo sobre lienzo, firmado y fechado en 1650, y conservado en el convento del Santísimo Cristo de El Pardo, o convento de Nuestra Señora de los Ángeles, en El Pardo (Madrid).
La obra, de grandes dimensiones (5,70 x 3,20 m), fue encargada al pintor por los padres capuchinos del convento de El Pardo para servir de retablo mayor de su iglesia. El cuadro mantiene actualmente la misma función y emplazamiento.
Análisis de la obra
La obra representa una aparición de la Virgen María con el Niño a san Felipe (patrón del rey Felipe III de España, fundador del convento de El Pardo) y a san Francisco de Asís (santo titular de Orden de los Hermanos Menores Capuchinos).
El cuadro es la primera obra maestra del pintor y ya es representativa del que sería desde entonces su estilo personal.[1] A primera vista puede sorprender una composición tan simétrica y frontal en un autor siempre asociado al barroco más dinámico y vibrante. Sin embargo, no fue la única vez durante su carrera en que Rizi recurrió a soluciones compositivas de este tipo, bien por la influencia que pudo dejar en él su maestro Vicente Carducho o bien como imposición de los comitentes, que en ocasiones ya tenían pensado cómo deseaban que fuera una obra y señalaban a los artistas el prototipo que querían reproducir.[1] En este caso la composición se basa en modelos italianos y fue utilizada también por artistas como el pintor flamenco Denys Calvaert, uno de cuyos dibujos,[2] conservado en el Museo del Prado, muestra una composición muy similar.[3]
En cualquier caso, la simetría y el rigor del cuadro pueden ser engañosos: bajo esa apariencia se esconde una obra plenamente barroca que muestra la influencia de las escenografías teatrales de la época, a las cuales el propio Rizi también se dedicaba, ya que diseñaba escenografías para el Coliseo del palacio real del Buen Retiro. El historiador del arte Jonathan Brown, que ha calificado esta obra como «el primer retablo del barroco pleno pintado en España»,[4] ha comparado el marco con guirlandas que rodea la obra con el arco de un proscenio ilusionista que convierte en un decorado teatral el fondo arquitectónico y el jardín, mostrado con las profundas perspectivas de los escenarios de entonces.[4] Esta perspectiva se ve incrementada por la colocación de los dos santos delante del arco, ya que de ese modo se crean varios planos escalonados que generan una impresión de profundidad y acentúan el efecto escenográfico.[3]
Así mismo, la disposición simétrica y paralela de las figuras no es incompatible con una tendencia nueva a la representación del movimiento y la vivacidad, al colorismo y a la búsqueda del efectismo y la espectacularidad. La obra está ejecutada con una gran libertad de pincel, que en los años venideros será una característica constante de Rizi.[1] También sus ángeles son ya prototípicos de los que usará a lo largo de su carrera.[1] El intenso azul del celaje del fondo, contra el que se recortan parcialmente las figuras de los santos y al que se superpone la luz dorada que envuelve la aparición mariana, produce un efecto de gran belleza.