La edad de hierro

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Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Age of Iron Ver y modificar los datos en Wikidata
País Sudáfrica Ver y modificar los datos en Wikidata
La edad de hierro
de John Coetzee Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición original en inglés
Título original Age of Iron Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial

Secker and Warburg

Random House
País Sudáfrica Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación Septiembre de 1990 Ver y modificar los datos en Wikidata
Edición traducida al español
Traducido por Javier Calvo
Editorial Mondadori
Fecha de publicación 2002

La edad de hierro es una novela de 1990 publicada por Secker & Warburg (Londres) y Random House (Nueva York), del escritor sudafricano J. M. Coetzee, Premio Nobel de Literatura. Es una de sus obras más populares y fue elegida Libro del año del Sunday Express en 1990. [1] En ella, describe la tragedia social y política que se desarrolla en un país asolado por el racismo y la violencia. Aclamada por la crítica, sigue siendo una de las obras literarias más impactantes sobre el apartheid sudafricano.[2]

Elizabeth Curren está muriendo de cáncer. Su hija y único familiar, dejó Sudáfrica hace años, prometiendo no volver jamás, y se instaló en Estados Unidos. Elizabeth no intentará convencerla para que regrese, en lugar de ello, le deja un relato de sus últimos días, que, de alguna manera, se convierte en un testimonio sobre Sudáfrica, agonizando bajo el cáncer del apartheid.[3][4] [5] Al regresar sola a su casa, luego de que la declararan enferma terminal, Curren descubre que un hombre sin hogar, Vercueil, está acampando en las cercanías. Le dice que se vaya, pero cuando él regresa, Curren le da comida y le ofrece trabajo, lo que parece ofenderlo. Más tarde esa noche, ve al hombre mirando la televisión a través de su ventana. Huelga decir que está molesta. Sin embargo, por la noche, sufre un repentino ataque de dolor y el hombre la ayuda. Forjan una extraña amistad, ya que Vercueil pasa la mayor parte del tiempo cerca de su casa. Un día, ella le pide que le envíe una carta a su hija. Tarda mucho en aceptar, pero finalmente lo hace.[6]

Florence es la empleada doméstica de la señora Curren, una mujer negra, y lleva trabajando para ella diez años. Se encarga de la limpieza de la casa, lava la ropa, plancha; en resumen, realiza todas las tareas domésticas. El marido de Florence trabaja en un matadero de pollos, desempeñando un trabajo bastante desagradable: ata las patas de los pollos antes de que sean sacrificados. Florence regresa de un viaje con sus dos hijas y su hijo quinceañero Bheki, para evitar que se meta en problemas en el township. A Curren le molesta tenerlo en casa, pero él no tiene adónde ir. Su amigo, a quien Curren considera un matón, se pelea con Vercueil, quien desaparece por un tiempo.[6] Por entonces, la policía empieza a rondar la casa, aparentemente vigilando a Bheki y sus amigos. La tensión aumenta. Cuando Vercueil regresa, lo acompaña una mujer y ambos se desmayan borrachos en la sala. Abrumada por la gente, Curren empieza a sentir que todos conspiran contra ella para apoderarse de su propiedad incluso antes de que muera.

Un día, Curren presencia cómo los mismos policías que anteriormente le habían faltado al respeto obligan a Bheki y a su amigo John, que iban en bicicleta, a chocar contra un camión. John se lesiona gravemente la cabeza, y ella se sienta en la calle sujetándole la cabeza hasta que llega la ambulancia. Anteriormente aislada del odio racial, la Cullen empieza a darse cuenta de que su pequeño y ordenado mundo blanco no corresponde con la realidad de la brutalidad policial contra las personas negras.[6] Quiere exigir justicia a las autoridades por la lesión de John, pero Florence no la deja porque teme involucrarse con la policía. Todos van al hospital a visitar al amigo de Bheki, pero Vercueil y Curren esperan en el coche porque sufre de demasiado dolor. Con lágrimas en los ojos, le confiesa que no le ha contado a su hija sobre su inminente muerte. Él la anima a decir la verdad para que su hija no le guarde rencor después de su muerte. Esa noche, en casa, Curren invita a Vercueil a dormir en el sofá. Se sorprende deseando que viva allí.[6]

La tragedia continúa cuando Florence recibe una llamada telefónica en mitad de la noche diciendo que su hijo está en problemas. Curren conduce a Florence y a su hija a Gugulethu, un lugar inseguro, donde conocen al Thabane, primo de Florence. Conducen a una parte de la ciudad en caos: fuego, gente gritando y cadáveres. Enfrentada a tanta destrucción y miedo, Curren critica la situación y el Thabane la hace avergonzarse de su sensibilidad privilegiada, dándole un sermón sobre el verdadero significado de la camaradería. Finalmente encuentran a Bheki. Él y otros cuatro hombres negros han sido asesinados y abandonados contra una pared, con los ojos y la boca llenos de arena. Horrorizada, Curren encuentra a un policía y le exige que haga algo, pero él la ignora.

Luego del entierro Curren le dice a Vercueil: "Ese niño ya está enterrado y nosotros caminamos sobre su tumba. Le diré algo: cuando camino por esta tierra, por Sudáfrica, siento como si caminara sobre rostros negros. Están muertos, pero su espíritu permanece. Allí yacen, pesados e inmóviles, esperando que pase por encima de ellos, esperando que me vaya, esperando resurgir. Millones de figuras de hierro fundido flotan bajo la superficie de la tierra. La edad del hierro aguarda su regreso."[3]

Curren llega incluso a jurar que se inmolará en público, tan horrorizada y deprimida se encuentra por la barbarie; ¿qué tiene que perder?, pero finalmente, no llega a hacerlo.[7][8]

Al día siguiente, unas mujeres vienen a recoger las cosas de Florence, ya que ella no regresará.

Una noche, Curren despierta y encuentra a John herido preguntando por Bheki. Le dice que su amigo ha muerto, pero el chico no parece entenderla. A la mañana siguiente, la policía llega a su casa preguntando por John. Ella le dice que todo está bien, pero John tiene miedo. Prometiendo no dejar que nadie le haga daño, intenta consolarlo. En una cruel treta, un oficial distrae a Curren y los demás disparan a John. Los policías le dicen a Curren que puede volver a su casa, pero ella vaga por las calles hasta que se queda dormida bajo un puente. Vercueil la encuentra, pero ella sigue negándose a volver a casa. Se quedan dormidos juntos en el bosque antes de regresar al día siguiente. Su casa ha sido destrozada, y un policía está allí, que la interroga sobre John y Vercueil. [6]

Temas

Se trata de una novela epistolar, si bien la destinataria de las cartas permanece en el anonimato, lo que confiere a la narración un carácter confesional e íntimo.[9] [10] Es una reflexión sobre las cuestiones morales y éticas que plantea la vida, tanto a nivel individual como social. Explora el profundo silencio y la complicidad de los liberales blancos, el devastador impacto de la brutalidad estatal sobre la población negra y la lucha universal por encontrar sentido y dignidad ante el sufrimiento.[9] La exploración de la era del apartheid en Sudáfrica se convierte en una ventana a preocupaciones humanas más amplias: la culpa, la responsabilidad y las consecuencias de la inacción. El difícil proceso de autoevaluación de Curren enfatiza que la reflexión personal suele estar estrechamente ligada a la conciencia social, lo cual puede llevar a revidir los propios valores morales.[11]

En una de las entrevistas incluidas en el libro Doubling the Point, Coetzee afirma: "No creo que pueda existir una comunidad duradera si sus miembros no comparten la misma idea de lo que es justo y lo que no lo es. En otras palabras, la comunidad se basa en la conciencia y la aceptación de un concepto de justicia común".[12]

El título del libro no remite a la Edad del Hierro, pero el hierro representa la forma de vida dura y brutal en la que viven Curren y la gente de Ciudad del Cabo:

Hijos de hierro, pensé. Florencia misma, también, no muy diferente del hierro. La edad de hierro. Tras la cual viene la edad de bronce. ¿Cuánto tiempo, cuánto tiempo antes de que las edades más suaves regresen en su ciclo, la edad de arcilla, la edad de la tierra? Una matrona espartana de corazón de hierro, engendrando hijos guerreros para la nación. “Estamos orgullosos de ellos”. Regresen a casa con el escudo o sobre el escudo. [13]

Recepción

Referencias

Bibliografía

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