La elevación de la cruz

tríptico de Peter Paul Rubens en la Catedral de Nuestra Señora, Amberes From Wikipedia, the free encyclopedia

La elevación de la cruz (también llamado El levantamiento de la cruz) es un tríptico pintado por el artista flamenco Pedro Pablo Rubens (Peter Paul Rubens), completado en 1610-1611.[1] La pintura se localiza en la Catedral de Nuestra Señora en Amberes, Bélgica, junto con otras obras de Rubens. Se trata de un retablo de alas, con una tabla central y tablas laterales móviles, lo que permite una «vista abierta» y una «vista cerrada». Los tres paneles del anverso representan de forma creativa episodios de la Pasión de Jesús en el momento de la elevación de la cruz en la que está clavado Jesús.[2]

Año 1610-1611
Autor Pedro Pablo Rubens
Estilo Barroco
Datos rápidos Año, Autor ...
La elevación de la cruz
Año 1610-1611
Autor Pedro Pablo Rubens
Técnica óleo sobre tabla
Estilo Barroco
Tamaño 462 cm × 341 cm
Localización Catedral de Amberes, Amberes, Bélgica Bélgica
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Rubens pintó el tríptico para el altar mayor de la iglesia de Santa Walburga en Amberes. Fue el primer encargo religioso importante de Rubens tras su regreso a Amberes a finales de 1608 después una estancia de ocho años en Italia. El tríptico introdujo la pintura barroca a gran escala en el arte flamenco y consolidó la reputación de Rubens como uno de los pintores más destacados de Flandes.[3]

Visual analysis

El tríptico con las alas cerradas, que representan los santos Amando y Walburga (a la izquierda) y los santos Eligio y Catalina de Alejandría (a la derecha)

El anverso del tríptico representa escenas de los relatos sobre la crucifixión de Jesús. La escena principal se representa en el panel central y muestra a un grupo de nueve hombres compuesto por soldados romanos, un anciano con turbante y hombres musculosos semidesnudos que, con los músculos tensos, se esfuerzan por arrastrar, levantar y empujar la cruz en la que Jesús ya está clavado. Uno de los hombres es un caballero con coraza que podría ser un autorretrato de Rubens. Elementos de la historia central se extienden desde el panel central hacia las alas laterales.[2]

El panel central muestra la tensión existente entre la multitud de hombres musculosos tratando de levantar la cruz y el peso aparentemente insoportable de Cristo quien, según la tradición católica, se ha cargada con todos los pecados del mundo. Rubens hace hincapié en el sacrificio voluntario de Jesús frente a los horrores de su crucifixión. Jesús presenta una expresión de melancolía y súplica silenciosa y, con los brazos levantados, parece invocar el socorro de Dios, mientras que su rostro muestra la aceptación de su destino inevitable. Jesús mira hacia arriba y tiene la boca entreabierta, como si estuviera hablando con Dios y pronunciando una de las frases de Jesús en la cruz que se recogen en los distintos Evangelios. En la esquina izquierda, un perro agitado jadea.[2]

Dibujo preparatorio, Louvre

El ala izquierda muestra a varios testigos de la crucifixión. En la parte superior se encuentran Juan el Apóstol y María, la madre de Jesús, que observan los acontecimientos con tristeza, pero sin mostrar una reacción emocional, ya que son conscientes del significado más profundo de la crucifixión. San Juan intenta calmar a María acariciándole las manos. En la parte inferior hay un grupo formado por un niño, una anciana y tres mujeres jóvenes, una de las cuales amamanta a un bebé, que muestran una reacción extremadamente emotiva ante los dramáticos acontecimientos que están presenciando. Las mujeres parecen encarnar, una a una, las etapas del horror y la consternación.

En el lado derecho se ven los dos hombres (bandidos o ladrones) que, según la tradición, fueron ejecutados junto a Jesús. Uno está tumbado de espaldas y siendo clavado a su cruz, mientras que al otro, con las manos atadas, lo empujan con fuerza hacia delante dos hombres. En primer plano, a la derecha, hay dos oficiales romanos a caballo, uno de los cuales está dando órdenes con una vara que sostiene en la mano derecha.[3]

Boceto para el tríptico, Louvre

En el reverso de las alas aparecen representados cuatro santos que eran los patronos de la iglesia y que gozaban de especial veneración en Flandes en la época de Rubens. En el extremo izquierdo se encuentra San Amando, ataviado con una impresionante vestimenta episcopal, junto a Santa Walburga. En el ala exterior derecha aparecen representados Santa Catalina de Alejandría y San Eligio.[3] En los zócalos, guirnaldas de frutas anuncian los frutos que los creyentes obtendrán del martirio de Jesús. Rubens realizó bocetos al óleo en grisalla del reverso de las alas, que se encuentran en la colección de la Dulwich Picture Gallery.

El altar mayor de la iglesia de Santa Valburga se alzaba sobre una antigua capilla del Santo Sepulcro restaurada en 1613. El tríptico de Rubens constituía una especie de recreación del recorrido desde la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén hasta la elevación de la Santa Cruz en la capilla del Gólgota situada más arriba. El tríptico representa la crucifixión de Jesús de acuerdo con las directrices específicas para la imaginería artística establecidas durante el Concilio de Trento. Rubens refleja el espíritu de la Contrarreforma al representar el carácter victorioso de la muerte de Jesús, al tiempo que mantiene su naturaleza divina. Se ha argumentado que Rubens está planteando un argumento visual sobre el pecado humano, el juicio, la elevación de la cruz, la súplica de perdón y los actos de penitencia, siguiendo la colección de sermones de Johannes Herolt de 1435, ampliamente utilizada en la época de Rubens. Rubens contrasta la súplica de Jesús por el perdón de sus torturadores con la venganza contra la humanidad perpetrada por los dioses de la Antigüedad, a la que hace referencia al basar algunas de las figuras en estatuas antiguas como el Laocoonte (la expresión facial de Jesús se basa en la figura del padre), los Nióbidas y el Toro Farnese.

Procedencia e historia de la obra

Modello para el tríptico, Louvre

Las autoridades eclesiásticas de la iglesia de Santa Walburga en Amberes encargaron a Rubens la pintura del tríptico. Cornelis van der Geest, un acaudalado comerciante de especias y coadjutor de la iglesia de Santa Walburga, consiguió el encargo para Rubens y asumió la mayor parte de los costos de adquisición.[2]

En 1733, los administradores de la iglesia decidieron encargar la construcción de un nuevo altar. Solicitaron y obtuvieron permiso para vender los tres pequeños cuadros que se encontraban debajo del panel central. En 1737, las tres figuras que coronaban el tríptico fueron vendidas a la Bolsa de Amberes. El pintor y escultor Willem Ignatius Kerricx, quien construyó el nuevo altar, lo coronó con una estructura de arcadas y cubrió la parte inferior de este frontón con una pintura de su propia autoría. Las predelas fueron adquiridas por particulares y su paradero actual es desconocido.

Caravaggio, El Entierro de Cristo

La iglesia de Santa Walburga fue cerrada después de que los ejércitos de la Revolución Francesa ocuparan Amberes en 1693. El tríptico fue trasladado a París en 1794, junto con El Descendimiento de la Cruz de Rubens. Las obras de arte fueron devueltas a Amberes al final de las Guerras Napoleónicas en 1815. Dado que la iglesia de Santa Walburga se había convertido en una ruina y fue posteriormente demolida, las obras colocaron en la Catedral de Nuestra Señora de Amberes.

La Elevación de la Cruz y El Descendimiento de la Cruz fueron retiradas por segunda vez al comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, cuando los ocupantes alemanes las llevaron al Palacio de Berlín. Fueron devueltas a la catedral tras el armisticio del 11 de noviembre de 1918.

Influencias e inspiraciones

La obra muestra una clara influencia del Renacimiento italiano y de artistas barrocos tales como Caravaggio, Tintoretto y Miguel Ángel. El escorzo de Miguel Ángel es evidente en las contorsiones de los hombres que se esfuerzan en colocar las correas. Cristo corta el panel central en una diagonal, en un estilo similar a El Entierro de Cristo de Caravaggio, donde tanto el descenso como el ascenso están en juego en un momento clave. Movimiento, espacio y tiempo se muestran junto con la lucha por poner en posición vertical a Cristo. Rubens utiliza el color dinámico y el claroscuro con valentía, un estilo que va a ser más sutil con el tiempo.

Véase también

Referencias

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