La escalinata
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| La escalinata | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Ayudante de dirección | Elia Marcelli | |
| Producción | Antonio Bacé | |
| Guion | Elia Marcelli | |
| Música | Rhazés Hernández López | |
| Sonido | Antonio Plaza Ponte | |
| Fotografía | Boris Doroslovacki, Giuseppe Nisoli | |
| Escenografía | José Bruzual | |
| Protagonistas | Óscar Jaimes, Rubén Saavedra, María Luisa Sandoval, Violeta González | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País | Venezuela | |
| Año | 1950 | |
| Género | Drama | |
| Duración | 75 minutos | |
| Idioma(s) | español | |
| Compañías | ||
| Productora | Civenca | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
La escalinata una película dramática en blanco y negro del director venezolano César Enríquez, estrenada en 1950. La película se considera la obra maestra de Enríquez y una de las grandes cintas de cine venezolano producido en los años 50. Se considera uno de los primeros filmes neorrealistas de Venezuela y América Latina.[1][2]
En 2016 la película fue votada como una de las mejores 50 películas del cine venezolano en una encuesta hecha por la Cinemateca Nacional.[3] También forma parte de una de las 15 películas consideradas patrimonio cinematográfico de Venezuela por la UNESCO, e incluida en el Programa Memoria del Mundo.[4]
Reparto
- Óscar Jaimes
- Rubén Saavedra
- María Luisa Sandoval
- Violeta González
Producción
La escalinata fue pionera en el cine latinoamericano por su cantidad de escenas en exterior.[2]
Pablo Gamba afirma que "tanto La escalinata, como Reverón y Araya (de Margot Benacerraf) fueron posibles debido a una institución que desempeñó un papel fundamental para el cine venezolano: la Unidad Fílmica Shell. John Grierson estuvo entre los que iniciaron el trabajo en el cine de la petrolera anglo-holandesa, que envió a Venezuela a uno de los documentalistas más importantes del cine holandés: Bert Haanstra. […] La Shell hizo películas institucionales en el país, entre las que se destaca Llano adentro (1958), dirigida por el escritor, cineasta y pacifista italiano emigrado a Venezuela, Elia Marcelli. Es un clásico del documental venezolano, con el que dialoga, además, otro de los más importantes: El domador (1978), de Joaquín Cortés. […] Además, la petrolera puso sus técnicos a disposición de los venezolanos que aspiraban a hacer cine de autor, e incluso sus equipos. Es el caso de Giuseppe Nisoli, que estuvo a cargo de la fotografía de Araya. Boris Doroslovacki, quien estableció un laboratorio con la ayuda de la Shell para procesar las películas de la compañía, fue el cinematógrafo de La escalinata y de Reverón”.[2]
Como carecía de presupuesto, Enríquez reclutó sus actores y buena parte de su equipo en el Taller Libre de Arte.[2]