Al igual que La cueva de Salamanca, esta obra también alude a tópicos mágicos y esotéricos. El capitán Venegas, hombre valiente y osado, utiliza una astucia (manganilla) para lograr su triunfo sobre los moros. A través de este asunto, Alarcón utiliza fuentes históricas para poner en escena uno de sus dramas históricos mejor logrados.[2]
Alarcón, como ya era usual en él, realiza una acerba crítica del innoble vicio de mentir. En La manganilla de Melilla, la mentira es un recurso usado por los protagonistas y los antagonistas para conseguir sus fines, aunque al término de la historia pierden el crédito y el respeto de la sociedad y, lo que es peor, el objeto de su deseo —ya sea el amor o el poder—.[3] El sargento Pimienta, personaje de esta comedia, miente impelido por su enorme deseo de poseer a Darja y a Alima, cautivas moras.[4]