La novia del hereje

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Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Subgénero Novela histórica Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
La novia del hereje o La Inquisición en Lima Ver y modificar los datos en Wikidata
de Vicente Fidel López Ver y modificar los datos en Wikidata
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Subgénero Novela histórica Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto original La novia del hereje en Wikisource
País Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1854 Ver y modificar los datos en Wikidata

La novia del hereje o La Inquisición en Lima es una novela del escritor argentino Vicente Fidel López, que empezó a ser publicada por entregas en 1843 y apareció en forma completa en 1854. La trama se desarrolla en la Lima del siglo XVI y sigue la historia del romance entre un pirata integrante de una expedición de Francis Drake de apellido Handerson y una mujer criolla llamada María Pérez.

Originalmente, López concibió La novia del hereje como la primera de una serie de novelas que abordarían distintos momentos de la historia de Argentina durante la época colonial, aunque estos planes nunca se concretaron. En la actualidad, la novela es considerada representativa de las ideas de la Generación del 37, en particular en su crítica a las costumbres e instituciones del Imperio español.

A diferencia de otras obras de la ficción fundacional argentina, entre ellas Amalia (1855), La novia del hereje ha recibido menor atención crítica en los siglos siguientes y ha quedado en parte relegada. Es también recordada en la literatura argentina por incluir una representación literaria temprana de personajes homosexuales, que son mostrados como una especie de institución de la Lima colonial.[1]

Personajes

  • María Pérez:
  • Robert Henderson: Es un pirata y discípulo del corsario Francis Drake, que López presenta de forma idealizada.[2]
  • Mercedes: Tapada limeña

Publicación y trasfondo

Vicente Fidel López

López empezó a publicar la novela por medio de entregas en 1843 en formato de folletín en el diario chileno El observador político, dado que López vivió en exilio en dicho país durante la Época de Rosas. La versión completa y corregida de la obra fue publicada finalmente en Buenos Aires en 1854, en la revista El Plata científico y literario de Miguel Navarro Viola.[3][2]

Junto con la edición de 1854, López publicó una carta a manera de prólogo


La obra tiene además influencia de la novela histórica europea, particularmente de autores franceses y del escritor escocés Walter Scott.[4]


El escritor Miguel Cané, quien en 1858 calificó la obra como la «primera novela histórica argentina» y de ser «un trabajo notable por su plan, por su colorido, y por su exactitud histórica, que hace honor a nuestra literatura naciente».[5]

En 1984, el editor José Bianco, comparó La novia del hereje con Canto castrato, una de las primeras obras de César Aira, y afirmó tener especial devoción por López.[6]

Temas centrales

Crítica a España y la colonización

Pintura de Francisco Fierro ilustrando un individuo castigado por la Inquisición.

La novela es considerada una crítica a los tiempos de la colonización española de América y a instituciones de la corona como la Inquisición, que aparece como fuerza antagónica en la obra. En el prólogo de la versión de 1854, el propio López se refiere a la España de la época como nación contraria a los avances de la civilización y afirma que había querido mostrar en la novela esa «lucha que la raza española sostenía en tiempos de la conquista, contra las novedades que agitaban al mundo cristiano».[7]

De acuerdo con la académica Jimena Tcherbbis Testa, López muestra las instituciones españolas coloniales como moralmente decadentes, en contraste con los valores revolucionarios asociados a la independencia, que el autor buscaba exaltar. La Inquisición española, en particular, se muestra como una entidad marcada por el fanatismo religioso y el despotismo, en directo conflicto con las ideas libertarias de los denominados «herejes», que representaban los ideales de la Inglaterra de esos tiempos.[7] Esta crítica es también mencionada por la académica Mabel González, quien comparó la novela con la obra El inquisidor mayor (1852), del escritor chileno Manuel Bilbao, que también aborda la figura de una Inquisición corrupta que castiga gente inocente, además de un personaje europeo de origen no español que se le opone, Henderson en el caso de La novia del hereje, y Francisco Moyen en la obra de Bilbao.[2]

La conquista española de América también se presenta de forma negativa en la obra y sus participantes son caracterizados como «un ejército de frailes fanáticos y crueles [que] tomó en sus manos la cruz cristiana y como si fuera un estandarte de sangre la hizo el símbolo de la guerra y la conquista».[7]

No obstante, si bien la posición de López en la obra es laica y contraria al poder de la Iglesia católica, el autor no está en contra del cristianismo como religión. Esto se ejemplifica en la figura del arzobispo de Lima, quien en la novela habla en contra del accionar de la Inquisición. Sobre los abusos que esta institución cometía, el arzobispo indica en la obra: «con semejante método, el cristianismo marcha al materialismo, a la idolatría, a la barbarie y a la degradación del pensamiento. Perseguir es no dejar pensar, y no dejar pensar es impedir adorar a Dios». De este modo, de acuerdo a Tcherbbis Testa, en La novia del hereje López buscaba condenar las prácticas del catolicismo colonial pero no a la religión como un todo.[8]

Diversidad sexual en tiempos coloniales

Escena de calle: hermano lego del convento de los recoletos pidiendo limosna por la ciudad, mulato maricón con gran traje de calle y estudiante de filosofía del colegio San Carlos o de la Universidad de Lima con gran traje de parada, de Léonce Angrand. La acuarela fue producida en los años 1830, poco tiempo antes de publicada la novela.[9]

La novela es considerada una de las pioneras de la literatura argentina en abordar la diversidad sexual, en este caso a través de la vida de los hombres homosexuales que habitaban la Lima colonial. En la obra, estos hombres reciben el apelativo de «maricones» y conforman una especie de subcultura integrada en la sociedad limeña en la que ellos jugaban el papel de acompañantes y confidentes de las mujeres de clase social alta. Aunque López se refiere a ellos de forma negativa (afirma que el verlos producía «asco moral» y que su accionar era «repelente»), el texto es notorio por su carácter de testimonio sobre la vida que llevaban los hombres homosexuales en la Lima de la época y la aparente aceptación de la que gozaban por parte de ciertos sectores sociales. En la novela, una de las fiestas en que participaban los «maricones» es descrita de la siguiente manera:[1]

Cantaba con ellas también un individuo que a los accidentes del trajo masculino reunía circunstancias especialísimas del sexo femenino. Era una especie de término medio indefinible entre la mujer, el muchacho y el hombre, imposible de caracterizar con propiedad. Lo que más sorprendía era que en aquella reunión había otros quince o veinte individuos de este mismo género, que hacían al parecer el papel de mujeres o de apéndice de mujeres por lo menos; siendo probable que esto hubiese dado margen a que se les diese el nombre expresivo de maricones, con que desde entonces eran ya conocidos en Lima los de esta ralea.

También es notable que, a pesar de la reacción negativa que producían entre algunos personajes y su baja posición social, López decide darles un papel importante en la obra, en particular a uno llamado Miguelillo en una escena en que es llamado a testificar y se presenta como «el maricón de la señora»,[1] así como al final de la trama, donde son los «maricones» quienes ayudan a Henderson a liberar a las mujeres apresadas por la Inquisición.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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