La tabla rasa
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| La tabla rasa | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| de Steven Pinker | |||||
| Género | Ciencias sociales | ||||
| Tema(s) | Naturaleza humana | ||||
| Edición original en inglés | |||||
| Título original | The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature | ||||
| Editorial | Viking Books | ||||
| País | Estados Unidos | ||||
| Fecha de publicación | 2002 | ||||
| Edición traducida al español | |||||
| Título | La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana | ||||
| Traducido por | Roc Filella Escola | ||||
| Editorial | Paidós | ||||
| Ciudad | Barcelona | ||||
| País | España | ||||
| Fecha de publicación | 2003 | ||||
| Serie | |||||
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La tabla rasa: La negación moderna de la naturaleza humana es un libro escrito por Steven Pinker y publicado en inglés (The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature) por Viking en 2002 y en español por Paidós en 2003, en traducción de Roc Filella Escola. En el libro se critican los modelos basados en el concepto de tabla rasa en las ciencias sociales y se defiende que el comportamiento humano es en buena medida consecuencia de adaptaciones que la psicología evolutiva puede ayudar a explicar. El libro fue nominado a los premios Aventis[1] en 2013, y fue finalista del Pulitzer.[2]
Pinker defiende que la ciencia moderna ha puesto en tela de juicio tres dogmas entrelazados que constituyen la visión hoy dominante sobre la naturaleza humana en el mundo intelectual: la «tabla rasa», la mente no tiene características innatas (empirismo); el «buen salvaje», la persona nace buena y la sociedad la corrompe (romanticismo), y el «fantasma en la máquina», todos tenemos un alma que toma decisiones sin depender de la biología (dualismo).[3]
Buena parte del libro está dedicada a examinar los miedos a las consecuencias sociales y políticas que se generan al atacar esos tres dogmas: miedos a la desigualdad social, a la imperfectibilidad, al determinismo y al nihilismo. Pinker defiende que estos miedos son non-sequiturs, y que la visión tabla rasa de la naturaleza humana, de ser cierta, sería una amenaza mayor: los seres humanos podríamos ser condicionados a aceptar la servidumbre y la degradación. Pinker defiende que la igualdad política no requiere uniformidad, sino que se trate a la gente como individuos con los mismos derechos; para Pinker, como para Karl Popper, Robert Nozick y otros, igualdad ante la ley e igualdad material no son compatibles. En cuanto al determinismo, Pinker señala que el que domine la explicación cultural sobre la explicación evolutiva no resuelve el problema: como se plantea en el tenedor de Hume, bien nuestras acciones vienen predeterminadas, en cuyo caso no somos responsables, o son producto de la casualidad en cuyo caso tampoco somos responsables.
Pinker argumenta que hay un desajuste entre el equipamiento cognitivo con el que nos ha dotado la evolución y nuestras necesidades presentes. Lo que nos dice la ciencia no siempre coincide con nuestras intuiciones morales. Cuando hipótesis científicas chocan con doctrinas morales se produce el estallido de «guerras culturales»: Pinker debate cómo se manifiestan estas guerras culturales en áreas relacionadas con la política, la violencia, el género, la educación y las artes.