Pueden realizarse diferentes estudios, principalmente se valora el número total de células y su distribución. El contaje de células se expresa en número de células / ml de fluido recuperado, los resultados son variables dependiendo de diversos factores, entre ellos el porcentaje de líquido recuperado y si el paciente es o no fumador. En líneas generales en personas normales entre el 80 y el 95% de las células corresponden a macrófagos, menos del 15% son linfocitos y entre el 2 y el 5 % son polinucleares neutrófilos. Los eosinófilos, basófilos y células plasmáticas no son observables o representan menos del 1% del total. Los fumadores tienen mayor número total de células, un porcentaje más alto de linfocitos y menor de neutrófilos.[1]
Mediante el lavado broncoalveolar puede comprobrarse si existe infección bacteriana y cual es el germen responsable. Para ello se realiza un cultivo del líquido obtenido. Se consideran valores significativos el aislamiento de más de 10 000 unidades formadoras de colonias por ml. Es preciso tener en cuenta la posibilidad de que exista contaminación de la muestra por secreciones orofaringeas.[2] También puede estudiarse la existencia de bacterias intracelulares.