Lazo corredizo

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Toro a punto de ser capturado con un lazo durante un rodeo

El lazo corredizo o reata es una herramienta asociada con los pastores-jinetes de algunas culturas, aunque puede usarse desde tierra por peones sin montura. También ha sido utilizado como arma o herramienta para cazar en muchas ocasiones. Su uso más común ha sido siempre por parte de los peones agrícolas llamados vaqueros, charros, chinacos, etc. para el manejo del ganado, especialmente caballos y vacunos.

Un lazo corredizo es una cuerda con una pequeña gaza fija en uno de los extremos y la misma cuerda que pasa holgada por la gaza formando un lazo que puede ensancharse o estrecharse. Cuando se enlaza un objeto o una parte de un animal o persona, la acción de tensar la cuerda (directamente o por movimiento relativo de la parte enlazada) aprieta el lazo y sujeta dicha parte con firmeza. La gaza (en inglés honda) puede estar formada por la misma cuerda anudada con un nudo adecuado (no corredizo),[1] fue una baga empesolada (de la misma cuerda sobre sí misma o un trozo suplementario), el jefe de la cuerda ello formando una baga y encuadernado de lado, una gaza de cuero unida a la cuerda, o una anilla metálica.

En épocas actuales debido al cine, la visión más inmediata es la de los cow-boys, charros y gauchos en las películas y los rodeos.

Bajorrelieve del templo de Seti en Abidos (Egipto) mostrando el faraón dispuesto a enlazar un toro sagrado

Un bajorrelieve de un templo de Abidos (c. 1280 a C.) muestra el faraón Seti I con un lazo corredizo parado en la mano derecha y a punto de enlazar un toro. La epopeya persa Shāhnāmé (El Libro de los Reyes), hace numerosas referencias al lazo corredizo como arma.[2]

Los tártaros usaban el lazo habitualmente.[3] Muchos pueblos nómadas empleaban el lazo: los sármatas,[4] los avaros, los magiares,[5] algunas tribus turcas, los búlgaros.[6]

Un libro bizantino, el Strategikon de Mauricio, incluía el lazo en el equipamiento de los soldados a caballo.[7]

El mismo nombre de "lazo" parece derivar del latín laqueus, la cuerda con nudo que introdujeron los romanos al conquistar la península ibérica. Aunque no se usaba como herramienta de ganadería, las cuerdas y lassos eran fundamentales para sostener y halar.[8] Los mismos españoles incorporaron un gran número de elementos árabes durante la conquista mora, así a América no pasó una sola herramienta para la ganadería, sino varias que dieron lugar a preferencias en el desarrollo de distintos usos. Cabe añadir que, en la Nueva España, «lazo» hace referencia a la forma de capturar el ganado aventando una soga con nudo y no necesariamente a la herramienta que lleva por nombre reata. Debido al cambio de entorno y leyes ganaderas, herramientas traídas por los españoles se adaptaron creando nuevos estilos del manejo de ganado como el lazo y la silla de montar. Los distintos lazos se acompañaban de herramientas específicas adaptadas a cada lazo, como sillas de montar, técnicas de lanzamiento y manejo, cuadrillas, cinchados y cuerdas de diferentes grosores y resistencias según su utilidad, por ejemplo, la caza a lazo era un tipo de uso distinto al del manejo de los toros, ya que dependiendo de cada animal había que adaptar las técnicas. Antes de la introducción del lazo, prácticas como el Coleo en entre otras formas de manejo de ganadería se practicaban.

El lazo que se desarrolló en América dio lugar a varias herramientas de la ganadería, siendo las más conocidas el lazo norteamericano, silla de montar, y el lazo sudamericano.

En la época actual, pueblos como los lapones y los mongoles todavía utilizan el lazo para capturar renos y caballos, aunque no de la misma forma que en América.

El lazo en América del Sur

Con la creación del sistema de haciendas en la Nueva España y el fuerte comercio entre los virreinatos, la introducción del lazo de la Nueva España hacia Sudamérica tomó fuerza, aunque otros métodos de ganadería todavía eran más populares, como el uso de la garrocha, el coleo y las boleadoras gauchas. El lazo empleado en las pampas sudamericanas, Brasil y Chile, es una lonja de cuero trenzada de bastante longitud, que cuenta con una argolla de metal (a veces forrada para uso solo ornamental) en uno de sus extremos, por donde se pasa el extremo más lejano de la soga, formando una traba corrediza. Se utiliza ahora como antaño para enlazar por los pies y por la cabeza reses de todo tipo de ganado con el fin de voltearlas para vacunarlas, curarlas, marcarlas (en la yerra), etc., como así también para juegos, como defensa, y como herramienta de uso general.

También se usan lazos en países como Colombia, Argentina, Venezuela o Perú para el manejo de las reses.

Generalmente se usa el cuero de vaca por su fácil obtención, siendo los más resistentes los de guanaco; se pueden realizar con cuatro, seis y ocho tientos, pero deben ser siempre de vuelta redonda.

Dependiendo de los fines que se le dará, se le realiza el sobado,[9] estirado y lonjeado del mismo.

Los tientos que lo forman no deberían ser de más de 1 cm, siendo inapropiados de mayor tamaño, ya que favorece que la vuelta se torne cuadrada, característica no deseada, ya que dificultaría las maniobras que con el lazo se hacen.

El lazo en América del Norte

Los aztecas(mexicas) utilizaban ampliamente el ixtle, una fibra resistente del maguey para elaborar cuerdas y tejidos (como el nequen y morrales). Era una materia prima esencial en su vida cotidiana y en su economía, mientras el algodón fino quedaba reservado para la elite. También el mecate (cuerda o lazo), se utiliza desde tiempos prehispánicos en Mesoamérica. Su nombre proviene del náhuatl (‘soga de maguey’), y originalmente fue fundamental tanto para la medición de terrenos(como unidad de longitud y de superficie), como para la elaboración de cuerdas en general.[10] Aunque los materiales han cambiado con el tiempo, el termoni se ha mantenido. La reata charra tradicional se elabora principalmente con ixtle aunque unas más tradicionales están hechas de algodón, cuando se utilizan para florear.

Dejando de lado la historia previa del lazo en los territorios de la Nueva España, la introducción de su uso en la Alta California está bien documentada. El lazo formaba parte indispensable de los Soldados de Cuera, elogiados por el ingeniero militar Miguel Constansó.[11]

Aquellos soldados eran dragones, y el lazo les permitía controlar y dominar los caballos, las mulas y el ganado que los acompañaban en las expediciones de exploración y conquista.

En su vertiente negativa, muchos de aquellos soldados empleaban el lazo para capturar chicas y mujeres amerindias para forzarlas. El mismo padre Junípero Serra y otros misioneros se quejaron de este comportamiento.[12]

El uso del lazo en California se desarrolló de forma similar (pero independiente) a la de México, a partir de la introducción inicial.

Antes de la secularización de las misiones californianas las técnicas de criar, reunir el ganado (rodeo) y enlazarlo estaban completamente definidas.

La silla californiana, inspirada en la silla mexicana, tenía sólo una cincha. Y el lazo se lanzaba libre, afianzándose al pomo de la silla una vez efectuado el lanzamiento. Esto exigía una gran habilidad porque había el riesgo de perder algún dedo si la operación se hacía mal.

La edad de oro del ganado en Texas fue muy posterior. Al estilo tejano, el lazo va afianzado a la silla de forma fija y la silla dispone de dos riscos (para que pueda soportar el tirón del lazo; tirón que se puede controlar con el sistema californiano al que le basta con una silla de una cincha).

Descripción de un lazo moderno

Los lazos usados en rodeos y charreadas están formados por cuerdas relativamente rígidas. En ciertos casos pueden sido contrapesados o tener lastre añadido para un manejo más fácil.

Las cuerdas usadas son de fibra de poliamida o poliéster de entre 5/16" y 3/8" de diámetro (entre 8 y 10 mm). Para los lazos más largos suelen escoger materiales tradicionales.

La longitud varía entre 28'-35' en las competiciones en recintos cerrados, y hasta 45'-70' en pruebas al estilo de California.

Los lazos de trabajo para ser usados en campo abierto tienen entre 50' y 100'.

Materiales

A la operación en la que se emplea se le llama enlazar o sesgar, y el lazo puede consistir en una herramienta que consta de una lanza o mango de madera o metal, de longitud variable y dispositivos de bloqueo y liberación.

Para fabricar lazos se han usado materiales muy diversos: crines de caballo, tiras de cuero de diferentes animales y todo tipo de fibras textiles.

En México y Estados Unidos son preciados los lazos hechos de ixtle (una variedad de "maguey" o agave).[13] Fuera de las competiciones de "charrería" y "rodeo" son frecuentes los lazos hechos de fibras sintéticas.

En Argentina son tradicionales los trenzados a base de tiras de cuero de potro o de vaca. Una canción de Atahualpa Yupanqui habla de "... yo quiero un lazo trenzado, mezcla de toro y guanaco".[14]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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