Fue una de las obras sustraidas el 20 de mayo de 2010, en un asalto en el que se robaron obras por valor de 100 millones de euros.[1] El ladrón y su patrocinador aparecieron al año siguiente, y este último declaró que le dominó el pánico tras una persecución y una llamada de la policía, por lo que arrojó la pintura a un bote de basura. Sin embargo, la policía dudó de esta declaración.[2][3]
La policía logró identificar al culpable, Vjéran Tomic, y fue condenado a 8 años de prisión. Su cómplice, Yonathan Birn, confesó haber recibido los cuadros y afirmó haberlos tirado a la papelera, versión de los hechos que la policía puso seriamente en duda.[4][5]
En total se robaron cinco cuadros: Nature morte aux chandeliers, de Fernand Léger; L'Olivier près de l'Estaque, de Georges Braque; La Pastorale, de Henri Matisse, y La Femme à l'éventail, de Amedeo Modigliani. Ninguno de ellos se ha encontrado nunca.[3] Se calcula que los cinco pueden alcanzar un precio de 100 millones de dólares, y otros expertos llegan hasta los 200 millones. Alice Farren-Bradley, del Art Loss Register de Londres, considera que el robo es uno de los mayores de la historia, dado el valor de los cuadros, la importancia de los artistas y el perfil del museo.[6]