Lenguaje people-first
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El lenguaje people-first,[1] o lenguaje de las personas primero,[2] es un tipo de prescripción lingüística en el que se escribe una perífrasis indicando primero el sustantivo «persona» —o su plural— y después un complemento que indica su condición, con el objetivo de evitar la marginalización o la deshumanización, tanto consciente como inconsciente, a la hora de hablar acerca de las enfermedades crónicas o la discapacidad. También puede ser aplicado a cualquier grupo que, de otra manera, sería definido o categorizado por una condición o un rasgo, como la etnia, la edad o la apariencia.
El lenguaje people-first evita el empleo de etiquetas y adjetivos a la hora de definir a una persona, usando términos como "persona con diabetes" en lugar de "diabético" y "persona con alcoholismo" en lugar de "alcohólico". La intención es mostrar que las condiciones son secundarias a las personas y no definen inevitablemente su esencia, es decir, enfatiza su identidad como seres humanos y evita esencializar su condición. Los defensores del lenguaje people-first señalan que la incapacidad de separar a las personas de su condición refuerza la idea de que la condición es inherentemente negativa y de que las personas que la tienen son inherentemente inferiores. Esto conduce, además, a la discriminación y refuerza cierto sentido de permanencia incluso de cuestiones probablemente temporales. Por ejemplo, una persona con adicción tiene posibilidades de lograr remisión a largo plazo y superar a la adicción, pero llamarles "adictos" refuerza la idea de que están inherente y permanentemente corruptos y de que no pueden permanecer indefinidamente saludables y productivos sin recaer en la adicción.
Las primeras recomendaciones y explicaciones del lenguaje people-first ocurren cerca de 1960. La psicóloga de la rehabilitación Beatrice Wright, en su libro Physical disability: A psychological approach, sentó el fundamento teórico para la evasión de los peligros de los acortamientos terminológicos como "discapacitado" citando estudios de la semántica que mostraban que el lenguaje no solo actúa como instrumento para expresar ideas, sino que también juega un papel en su conformación. Concluye que es particularmente importante el empleo, en la medida de lo posible, de expresiones que separen los atributivos físicos de la totalidad de la persona. Otra psicóloga de la rehabilitación, Carolyn Vash, había adelantado argumentos similares en favor del lenguaje people-first en un discurso inédito de 1959.
El término apareció por primera vez en 1988 como recomendación de grupos de interés en los Estados Unidos. En la terapia del lenguaje, la sustitución del término "tartamudo" por la expresión "persona que tartamudea" ha sido ampliamente aceptada por profesionales e investigadores. En el contexto del VIH y el SIDA, la conferencia de Denver determinó que los términos "víctima" y "paciente" no eran apropiados y defendió, en cambio, el empleo del término "persona con SIDA". En el contexto de la obesidad, varias sociedades médicas estadounidenses han aceptado y emplean lenguaje de people-first, tales como la American Society for Metabolic and Bariatric Surgery, la Obesity Society, la American Society of Bariatric Physicians, la Academy of Nutrition and Dietetics, y la American Academy of Orthopaedic Surgeons. El término también ha sido recomendado en condiciones crónicas, como el asma o la diabetes.