Liberación del campo de concentración de Auschwitz
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El 27 de enero de 1945, Auschwitz —un campo de concentración y exterminio nazi en la Polonia ocupada, donde más de un millón de personas fueron asesinadas como parte de la «solución final de la cuestión judía»— fue liberado por el Ejército Rojo durante la ofensiva del Vístula-Óder. Aunque la mayoría de los prisioneros habían sido asesinados u obligados a participar en una marcha de la muerte, unos 9000 reclusos quedaron abandonados en el campo. Los soldados soviéticos intentaron ayudar a los supervivientes y quedaron conmocionados por la magnitud de los crímenes nazis. La fecha se reconoce como el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.
Entre 1940 y 1945, alrededor de 1,3 millones de personas –en su mayoría judíos, aunque también había polacos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos— fueron deportadas a Auschwitz por la Alemania nazi; de los cuales aproximadamente 1,1 millones fueron asesinados.[1] En agosto de 1944, había más de 135 000 prisioneros en todo el complejo.[2] El campo de concentración en realidad constaba de varios campos. El campo principal, Auschwitz I, fue construido en el lugar donde estaban unos cuarteles polacos y tenía una capacidad máxima de entre 15 000 y 18 000 personas, Auschwitz II (Birkenau) se ubicaba a unos kilómetros del campo principal, en la aldea de Brzezinka, Auschwitz III (Monovice) era una fábrica de químicos del consorcio IG Farben, con 39 pequeñas sucursales.[3]
El 12 de enero de 1945, el Ejército Rojo lanzó la ofensiva del Vístula-Óder, poco después las tropas soviéticas del Primer y Cuatro frentes ucranianos cercaron Cracovia, a unos 50 kilómetros al este del campo, en una maniobra envolvente. En Auschwitz, los guardias nazis se afanaban por destruir las pruebas de sus crímenes y de evitar que los reclusos fueran liberados por los rusos. Los alemanes obligaron a los presos que aún seguían con vida —unos 58 000— a partir en una marcha de la muerte hacia el oeste. Los pocos internos que quedaron atrás (unos 9000) estaban tan extremadamente débiles que eran incapaces incluso de caminar. Supuestamente iban a ser fusilados por los guardias nazis al mando del SS Sturmbannführer Franz Xaver Kraus, de hecho los guardias asesinaron a unos trescientos presos en Birkenau y varios cientos más en los otros cuatro subcampos, pero en Auschwitz la mayoría de los presos sobrevivieron. Básicamente porque los guardias SS preferían huir antes de que los vengativos soldados soviéticos los capturaran. Según testimonios de presos supervivientes, durante la «evacuación», «los hombres de las SS» estaban «borrachos» e imperaba el «caos» y el «pánico».[4][5][1]
Los detenidos tuvieron que andar, en unas condiciones terribles de frío y nieve, principalmente hasta Wodzisław Śląski pero también a Gleiwitz (actual Gliwice), unos 50 kilómetros al noroeste.[6] Durante la marcha el ejército alemán mató a todos los que no podían caminar o incluso a aquellos que se paraban para orinar o atarse los zapatos.[7] Al llegar a su destino los internos fueron obligados a subir a unos trenes descubiertos y transportados a campos de concentración en Alemania.[8] Tal como recordó uno de los reclusos, un judío griego, en los «vagones la situación era terrible porque no paraba de nevarnos encima e íbamos todos muy apelotonados». Por todo ello, «muchas personas murieron en el traslado».[9] La liberación del campo no era un objetivo específico del Ejército Rojo y ocurrió como consecuencia de su avance hacia el oeste a través de Polonia.[10] El Ejército Rojo ya había liberado campos de concentración en la zona del Báltico a principios y mediados de 1944 y posteriormente liberaron otros campos de concentración hasta la rendición alemana y el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa en mayo de 1945.[11]
Liberación

Soldados de la 322.º División de Fusileros del Ejército Rojo liberaron Auschwitz el 27 de enero de 1945 a las 15:00h.[12][13] Un total de 231 soldados del Ejército Rojo murieron en los combates en torno a los campos de concentración de Monowitz, Birkenau y Auschwitz I, así como en la ciudad de Oświęcim y el pueblo de Brzezinka.[14][15] Para la mayoría de los supervivientes, no hubo un momento concreto de liberación. Tras la marcha de la muerte desde el campo, los guardias de la SS-TV se habían marchado.[16]
Habían quedado alrededor de 7000 prisioneros, muchos de los cuales estaban gravemente enfermos debido a las consecuencias de su encarcelamiento.[12] La mayoría de los que quedaron atrás eran adultos de mediana edad o niños menores de 15 años.[17] Los soldados del Ejército Rojo también encontraron 600 cadáveres, 370 000 trajes de hombre, 837 000 prendas de mujer y toneladas de cabello humano.[12] En el campo de Monowitz había alrededor de 800 supervivientes, y el campo también fue liberado el 27 de enero por el 60.º Ejército soviético, parte del Primer Frente Ucraniano.[18]

Soldados rusos curtidos en la batalla, acostumbrados a ver la muerte en combate, quedaron impactados por el trato que los nazis daban a los prisioneros en Auschwitz. El teniente general del Ejército Rojo Vasili Petrenko, comandante de la 107.ª División de Fusileros, comentó: «Yo, que veía morir a la gente a diario, me impactó el odio indescriptible de los nazis hacia los reclusos, que se habían convertido en esqueletos vivientes. Leí sobre el trato que los nazis daban a los judíos en varios folletos, pero no decía nada sobre el trato que daban a las mujeres, los niños y los ancianos. Fue en Auschwitz donde descubrí el destino de los judíos».[10]
A su llegada, las fuerzas liberadoras (con la ayuda de la Cruz Roja Polaca) intentaron auxiliar a los supervivientes organizando la atención médica y suministrando alimentos; los hospitales del Ejército Rojo atendieron a 4500 supervivientes. También se realizaron esfuerzos para documentar las atrocidades que encontraron en el campo.[19] En junio de 1945, en el campo todavía había 300 supervivientes que estaban demasiado débiles para ser trasladados.[20]
Conmemoración

El 1 de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 60/7 para designar el 27 de enero como el Día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto. La fecha marca la liberación de Auschwitz-Birkenau, y su objetivo es honrar a las víctimas del nazismo. La misma resolución apoyó el desarrollo de programas educativos para recordar el Holocausto y prevenir futuros genocidios.[21]
El aniversario de la fecha de la liberación es reconocido por las Naciones Unidas y la Unión Europea como el Día Internacional en Memoria del Holocausto.[21][22] En el 75.º aniversario, en 2020, el presidente Reuven Rivlin organizó en Israel un foro de líderes mundiales, el Foro Mundial del Holocausto. Entre los asistentes se encontraban la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi; el presidente de Rusia, Vladímir Putin; el príncipe Carlos de Gales; el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier; y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.[23]
En enero de 2025, el primer ministro polaco, Donald Tusk, garantizó el paso seguro de altos funcionarios israelíes, incluido el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para viajar al evento conmemorativo del 80.º aniversario de la liberación de Auschwitz, a pesar de que la Corte Penal Internacional había emitido una orden de arresto internacional contra Netanyahu por la posible comisión de crímenes de guerra y contra la humanidad por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel en la guerra de Gaza.[24][25] Los representantes rusos no han sido invitados al evento desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022.[26]