Lide ta Ixidor
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Lide ta Ixidor (música de Santos Inchausti / historia y libreto de Alfredo de Echave / Traducción de los coros al euskera de Evaristo Bustinza Lasuen "Kirikiño") es un cuento lírico infantil en dos actos y epílogo perteneciente a la trilogía de idilios vascos estrenados en 1909 en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao bajo encargo de la Sociedad Coral de Bilbao. Estrenado el 24 de mayo de 1910, con reposiciones el 26 y 29 de mayo y 10 de junio.
El entonces presidente de la Sociedad Coral de Bilbao, Alfredo de Echave, impulsó un ambicioso proyecto lírico conocido como idilios vascos. En ese contexto promovió el estreno de la pastoral Maitena y encargó nuevas partituras que consolidarían el género: Mendi-Mendiyan (José María Usandizaga/José Power), Lide ta Ixidor (Santos Inchausti/Alfredo de Echave) y Mirentxu (Jesús Guridi/Alfredo de Echave), todas estrenadas en mayo de 1910 en el Teatro Campos Elíseos.[1][2]
Personajes
- Lide – soprano
- Ixidor – mezzosoprano
- La anciana – soprano
- Satanito – tenor
Sinopsis
Lide e Ixidor, dos hermanos que viven en un caserío, se quedan solos cuando sus padres salen. Durante su ausencia cometen una travesura: rompen la vajilla preparada para la cena y derraman el vino. Temen la reacción de sus padres, cuando de pronto alguien llama a la puerta: una anciana. Creyendo que podría tratarse de una bruja, dudan en abrir, pero cambian de opinión cuando la mujer invoca el nombre de Dios. Finalmente la reciben y comparten con ella el poco alimento y bebida que les queda. Poco a poco se sienten en confianza y terminan adormeciéndose junto a ella.
De repente, los niños se hallan en un espléndido castillo, ataviados con ropas de gala y provistos de una varita mágica que les permite hacer aparecer una inmensa tarta. Cuando se disponen a comer, de su interior surge Satanito, un diablillo con forma de gato. Ixidor intenta ahuyentarlo con su espada, que el diablo rompe con facilidad. Sin embargo, el niño une los dos fragmentos formando una cruz, gesto que logra espantar a la criatura.
Después llegan los amigos de los hermanos, que también se disponen a probar la tarta. El diablillo vuelve a salir, pero Ixidor repite su acción y lo ahuyenta una vez más. En el jardín irrumpe entonces el hada azul, y tras ella los pequeños contemplan una escena de Natividad con el Niño Jesús y la llegada de los Reyes Magos.
Lide e Ixidor despiertan y descubren que han vuelto al caserío. Protestan porque no hay cena, pero la anciana los calma: cuando los padres regresen, la mesa estará repleta. Los dos hermanos, agradecidos, confían en su promesa.[2]