Lista negra peronista
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Se conoció como la lista negra peronista a la serie de artistas y famosos que fueron censurados y perseguidos políticamente durante el Primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946 - 1952), con la participación activa de Eva Perón,[1][2][3] lo que provocó que muchos de ellos debiesen exiliarse del país para poder trabajar libremente.
Las prohibiciones que impedían actuar a los artistas eran de dos tipos según su origen: uno estaba vinculado a Eva Perón y correspondía a quienes habrían incurrido en antiguas humillaciones o desplantes o en situaciones de “rivalidades” laborales o sentimentales; en este grupo estaban los casos de Libertad Lamarque, Inés Edmonson y Nelly Ayllón. Niní Marshall fue incluida por la propia mano de Eva Perón.[4]
El 14 de septiembre de 1947 se estrenó, con gran repercusión de público, en el Teatro Astral, la obra producida y dirigida por Luis Sandrini Prontuario; el 6 de noviembre la empresa anunció la suspensión temporaria de las representaciones aduciendo razones técnicas y al día siguiente el diario La Nación anunció que habían dejado de pertenecer al elenco María Rosa Gallo, Orestes Caviglia, Camilo Da Passano, Claudio Martino, Alberto de Mendoza y Agustín Barrios.[4] María Rosa Gallo explicó al respecto:
Yo trabajaba en el Presidente Alvear, en Prontuario, cuyo empresario y productor era Luis Sandrini. Empezó a circular por todos los teatros de Buenos Aires una nota de adhesión a Perón y a Eva Perón. Ni mi marido (Camilo da Passano) ni Orestes Caviglia ni yo quisimos firmar. Entonces, no pudimos seguir con la obra ni conseguimos trabajar en otra. No tuve más remedio que irme del país. De Buenos Aires me fui a Chile a hacer una temporada con la misma obra y además para hacer tiempo y poder embarcarme a Italia, porque ya lo habíamos decidido.María Rosa Gallo[5]
Durante la época en las que gobernaba Juan Domingo Perón, el gobierno manejaba todas las radios y casi todos los periódicos y medios de prensa, acabando casi con toda la libertad de prensa.[1][2][6][7] Muchos de los artistas incluidos en las listas negras se vieron forzados a ausentarse un tiempo de la vocación actoral, trabajando de manera clandestina o simplemente radicándose fuera del país. Es decir, no eran contratadas por los empresarios privados.[8][9][10][11]