Literatura jasídica
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El movimiento jasídico promueve la idea de tener siempre presente a Dios en todos los aspecto de la vida a través de la oración y alegres cánticos. Este movimiento integración total de la espiritualidad en la vida de los judíos creció rápidamente sobre todo en Europa, además fue una de las últimas revoluciones espirituales del pueblo judío, ya que en este movimiento se pudo aunar una nueva sentimentalidad religiosa con un tipo de comunidad y autoridad para ofrecer a la comunidad una forma de religiosidad y realización espiritual capaz de transformar su vida
Este movimiento religioso generó un gran caudal de literatura religiosa muy influenciada por la mística cabalística, que aunque en principio se desarrollaba de forma oral pronto pasó a perpetrarse sobre el papel para poder difundirlas de forma exacta y evitar que estas enseñanzas puedan ser tergiversadas por movimientos contrarios al jasidismo como fue la haskalá.
Cuatro grupos principales de literatura jasídica
Drashot
Recoge las enseñanzas de la Toráh de diferentes maestros y en sus comienzos eran escritos tras su memorización en el Shabat, que tras éste, el texto se escribía, revisaba y editaba. El primer texto del que se tiene constancia de su publicación fue Toldot Yaakov Yosef, en 1780, por el discípulo del Baal Shemtov, Yakov Josef de Polnoye.
Ejemplos claros de esta literatura Drashot, basada en comentarios y discusiones sobre la Toráh fuertemente influenciados por la mística cabalística son:
- Los libros Noam Elimelej del Rabino Elimelej de Lizhensk
- Kedushat Levi del Rabino Levi Itsjac de Berditchev y
- Ohev Israel del Rabino Abraham Yehoshua Heshel de Apt son ejemplos de comentarios a la Toráh (o Pentateuco), de los primeros maestros jasídicos, y muestran una fuerte influencia mística.
Hanhagot
Como hemos dicho, el movimiento jasídico se basaba en la idea de tener a Dios presenta en cada aspecto de la vida de las personas y en los Hanhagot se establecían modelos de vida espiritual. Cada Rebbe hacía énfasis en un aspecto concreto de la vida y cómo acercarlo a Dios. En su mayoría suelen ser textos que enseñan normas de conductas correctas o devocionales y cómo vivir las experiencias de la vida espiritualmente.
Ejemplo claro de literatura Hanhagot es el libro Likuté Moharan del Rabino Najman de Breslav, que habla del sistema cabalístico formulado por este rabino, donde enfatiza la alegría como experiencia religiosa.
Sipurim y relatos de vida
La narrativa siempre ha sido y será un fuerte vínculo para transmitir una explicación de la realidad, por eso se escogió esta forma, entre otras, para poder enseñar la doctrina jasídica.
Los relatos de vida son importantes en los movimientos religiosos y normalmente este espacio se reserva a personajes importantes de la tradición donde se puede ver cómo han superado grandes dilemas morales y se pueden apreciar las luchas internas y externas por actuar de una forma coherente con las reglas que Dios impone e incluso milagros que son capaces de generar.
Este tipo de cuentos son famosos más allá de la cultura jasídica donde las enseñanzas morales, éticas y religiosas han sido base para otras culturas religiosas y espirituales como el cristianismo y la sociedad europea y americana.
Martin Buber (1878-1965) dedicó gran parte de su vida y obra a recopilar gran parte de la tradición y enseñanzas de estos cuentos para luego recrearlos y adaptarlos.
Obras filosóficas
Estas obras responden a la necesidad de un desarrollo filosófico que justifique, defina y sostenga el movimiento jasídico. De forma que pueda presentar una defensa del mismo ante los opositores del movimiento jasídico que surjan.
La literatura jasídica en la actualidad
Desde el principio, los cuentos jasídicos se fueron adaptando a las diferentes situaciones históricas a las que el pueblo judío tenía que hacer frente para sobrevivir, y un buen ejemplo y muestra de ello son los Relatos jasídicos del Holocausto de Yaffa Eliach
En la actualidad, la literatura jasídica se sigue cultivando, aunque la actualidad y los diferentes medios de comunicación dan lugar a una gran diferencia de interpretaciones y crean un prisma infinito de comentarios, visiones y lecturas.
Como ejemplo de ello pueden ponerse los Cuentos jasídicos de Woody Allen, que se publicaron en la revista letras libres junto con una guía explicativa.[1]
