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Loranca de Tajuña

municipio de la provincia de Guadalajara‎,Castilla-La Mancha, España From Wikipedia, the free encyclopedia

Loranca de Tajuña es un municipio y localidad española de la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, ubicado en la comarca de la Alcarria. Cuenta con una población de 1624 habitantes (INE 2025). Pertenece a la región histórica de Castilla.

Datos rápidos País, • Com. autónoma ...
Loranca de Tajuña

Escudo


Vista general de la localidad
Loranca de Tajuña ubicada en España
Loranca de Tajuña
Loranca de Tajuña
Ubicación de Loranca de Tajuña en España
Loranca de Tajuña ubicada en Provincia de Guadalajara
Loranca de Tajuña
Loranca de Tajuña
Ubicación de Loranca de Tajuña en la provincia de Guadalajara
País  España
• Com. autónoma  Castilla-La Mancha
• Provincia  Guadalajara
• Comarca La Alcarria
• Partido judicial Guadalajara
Ubicación 40°26′49″N 3°06′50″O
• Altitud 708 metros
Superficie 36,66 km²
Población 1624 hab. (2025)
• Densidad 44,3 hab./km²
Gentilicio loranqueño, -a
Código postal 19141
Alcalde (2023) Enrique Calvo Montero (PP)
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Geografía

El casco antiguo de la villa está emplazado en la margen derecha del valle del río Tajuña a media ladera de una empinada vertiente orientada al mediodía que une el páramo alcarreño con el valle fluvial, lugar donde afloran numerosas fuentes y manantiales.

Loranca de Tajuña, desde la Peña de los Milánganos.

Recientemente, la población se ha expandido en dirección al páramo, con la aparición de las urbanizaciones de El Olmillo, Montejaral y Fuentetajuña.

Su término municipal limita con los de Pioz, Aranzueque, Hontoba, Escariche, Guadalajara y Pezuela de las Torres.

Salpicando el término municipal y la propia villa, se encuentran numerosos manantiales y fuentes.

La localidad presenta una fuerte diferencia altitudinal, lo cual, marca elevadas pendientes que bajan del páramo al valle, desde los 891 m en las cercanías del Convento hasta los 690 m en las orillas del río.

De su toponimia, destaca el cerro de El Olmillo, que con sus 891 m, constituyendo la mayor altitud del término. Otras ubicaciones reseñables son la Era Peña, la peña de los Milánganos, Cabeza Gorda, El Pendolero, El Rebollar, El Castillejo...

Clima

El clima de Loranca es mediterráneo continentalizado, de características muy locales debido a las diferencias de altitud que se producen entre el valle y el páramo así como por las fuertes inversiones térmicas que protagonizan los periodos anticiclónicos del invierno. Así, en el fondo del valle, se llegan a alcanzar temperaturas muy inferiores a las de zonas altas. Los veranos son cortos y calurosos, si bien, las noches son frescas gracias a la cercanía del río y arroyos y a las citadas inversiones térmicas.

En cuanto a las precipitaciones, rondan los 450 mm al año. Destacan los periodos tormentosos torrenciales que, puntualmente, asolan la comarca especialmente de agosto a octubre, superando dichos acumulados. Las nevadas son ocasionales. Las nieblas son habituales en las zonas bajas durante el invierno.

Naturaleza

Geología

El casco antiguo de la villa se localiza en la loma norte del valle del Tajuña. El altiplano o meseta alcarreña es una mole caliza coronada por arcillas miocénicas, con un relieve claramente estratificado conforme se baja desde el páramo hacia la vega. En esta sucesión litológica donde las calizas hacen cumbre, poco a poco, conforme se desciende en altitud, se deja paso a margas, yesos y conglomerados para alcanzar, en última instancia, a los limos y arcillas propios de las cercanías del río Tajuña, constituyendo éstos los terrenos más fértiles junto con las inmediaciones de los arroyos.

Geológica y litológicamente, Loranca presenta unas características muy interesantes para observar la citada estratigrafía de los diferentes tipos de materiales y sus depósitos, los cuales se disponen de forma paralela y descendente, creando una curiosa escala de colores, destacando, especialmente, el blanco de las zonas gipsícolas o yesares.

Son terrenos muy susceptibles a la erosión donde desaparece la cubierta arbórea, dejando entrever fuertes barrancos, simas y cursos estacionales de agua que ganan importancia en episodios torrenciales.

La peña de los Milánganos

Hidrología

Loranca se asienta en un punto de surgencia o permeabilidad del acuífero de aguas del Alcarria, donde numerosos manantiales dan lugar a fuentes y arroyos en el término municipal, que van a desembocar al río Tajuña. Por todo ello, la mayoría de casas y propiedades cuentan con pozo o acceso al agua de los arroyos, propiciando el desarrollo de huertas.

Hasta finales del siglo XX, los arroyos discurrían por el entramado urbano, quedando canalizados o escondidos en su mayoría actualmente, habiendo sido una de las escenas más pintorescas e identificativas de la localidad.

Entre las fuentes y manantiales históricos destacan:

  • Fuente de los Olmos
  • Fuente Pera
  • Fuente del Saúco
    Fuente del Olmo o de los Olmos, uno de los manantiales más antiguos citados en la bibliografía histórica. Se ubica al nordeste del municipio, bajo el paraje de los Navajuelos. Sus aguas se han empleado para riego de huertas y abastecimiento urbano.
  • Fuente del Rey
  • Fuente de Don Romero
  • Fuente Rivera
  • Fuente de la Paloma
  • Fuente de la Zapatera
  • Fuente de San Roque (desaparecida)
  • Fuente del Hundido
  • Fuente del Rincón
  • La Encubierta (antigua Fuencubierta)
  • La Hontanilla (antigua Fontanilla)
  • La Fuensanta
  • El Arca

Entre los cursos de agua que van a desembocar al río Tajuña destacan el arroyo del Canto o el arroyo del Robledal de las Cabañas. Al nordeste, en su límite municipal con Hontoba, desemboca en el río Tajuña el arroyo de Hontoba.

Flora

Ejemplar centenario de Juglans regia

En el entorno de Loranca crece un bosque mediterráneo relativamente alterado por la explotación agrícola milenaria. La composición florística es la característica de la comarca de «La Alcarria», siendo la encina Quercus ilex subsp. ballota la especie más abundante, conviviendo en las laderas del valle y en las umbrías con el roble quejigo Quercus faginea subsp. faginea. La mayoría de las masas de ambas especies se encuentran en régimen de monte bajo, algunas bastante degradadas debido a su histórico aprovechamiento para leñas y carbón, si bien, encontramos algunos ejemplares de buen porte dispersos. Dichas masas forestales son continuas en los montes y cotos tradicionales, tales como el Monte Guadalajara o Alcarria, en el Monte Loranca (actual finca Madrevieja) o en el Robledal de las Cabañas (en este caso una masa de quejigar casi pura) mientras que en el resto del término municipal aparecen manchas y ejemplares dispersos entre los terrenos de cultivo, huertas y olivares abandonados. Como especies acompañantes encontramos especies calcícolas como el arce de Montpellier, zarzamoras, escaramujos, espino albar, aladiernos y en las zonas donde existe mayor degradación del suelo predominan cistáceas como la jara blanca, aulagas, tomillos, romeros, espliego y espartos.

En las inmediaciones del río Tajuña y en las proximidades de los numerosos manantiales y arroyos que nacen en Loranca, encontramos especies de ribera y otras más exigentes en humedad como álamo negro, álamo blanco, olmo, tilos, carrizos, fresno del país...

Loranca nevada tras la tormenta de nieve Filomena en 2021

Debido a la acción antrópica milenaria, las zonas agrícolas y forestales se superponen empujadas por el abandono de la agricultura y el pastoreo. Las masas forestales se entremezclan con olivares centenarios, romerales apícolas, nogueras, cerezos, ciruelos, zumaques y muchas más especies propias del aprovechamiento tradicional.

Fauna

En el término habitan diversas especies típicas del entorno mediterráneo e ibérico con mamíferos como jabalíes, corzos, ciervos, zorros, turones, ginetas, tejones, liebres, conejos... Se han visto, en determinadas ocasiones, nutrias en el cauce del río Tajuña

Entre las aves, nidifican en Loranca y sus cercanías alguna pareja de águila imperial, también encontramos y es fácil observar águila real, milano real, búho real, autillos, cárabos, lechuzas y buitre leonado, que no reside en el término pero es usual verlos alimentándose o sobrevolando la zona.

Las principales especies acuáticas son el barbo, la carpa y el cangrejo de río.

Historia

Se sabe que la etimología del vocablo Loranca es prerromano, lo que da indicio de su antigüedad.

Tras la reconquista de la zona a finales del siglo XI, la población perteneció por poco tiempo al común de villa y tierra de Guadalajara y, posteriormente, al alfoz de la villa de Almoguera.

Tras ser objeto de trueque entre la Orden de Calatrava y el rey, finalmente Loranca perdió el realengo al ser entregada en mayo de 1379, como dote de boda por el rey Enrique II de Trastámara a su hija ilegítima María de Castilla, al contraer matrimonio con Diego Hurtado de Mendoza, posteriormente almirante de Castilla. Tras la muerte del almirante en 1404 heredó la villa su hija Aldonza de Mendoza, condesa de Arjona, y a la muerte de esta sin hijos, en junio de 1435 se le donó a Luis de la Cerda, conde de Medinaceli.

En 1475 fue objeto de venta a Íñigo López de Mendoza y Figueroa, primer conde de Tendilla, quien ya ejercía el señorío sobre las vecinas poblaciones de Aranzueque, Armuña de Tajuña, Fuentelviejo y Tendilla. Perteneció a los condes de Tendilla y a sus sucesores, los marqueses de Mondéjar hasta el siglo XVIII.

Panorámica de la vega. Ejemplares de roble y olivo en la imagen

El segundo conde de Tendilla, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, señor de Loranca, hizo noche en la villa el 5 de noviembre de 1509, con motivo de su último viaje a sus estados alcarreños desde la ciudad de Granada, donde residía en calidad de capitán general de aquel reino desde su conquista en 1492.

Ya en fecha 2 de diciembre de 1579, los entonces alcaldes ordinarios Pedro Gómez Caballero y Mateo Sánchez declararon a los funcionarios del censo de Felipe II que la villa contaba con 260 casas y vecinos, aproximadamente 1000 habitantes.

Ruinas de la Casa de Jesús del monte, siglo XVI

La Compañía de Jesús edificó en el punto más alto del valle, encima de la villa, el monasterio o casa de retiro de Jesús del Monte en el siglo XVI, sobre una ermita anterior dedicada a Santo Domingo. A principios del siglo XVII, alcanzó una próspera existencia de siglo y medio y, sus ruinas, siguen presidiendo el valle. Tras la expulsión jesuita decretada por Carlos III en 1767, los bienes de la Casa fueron subastados, así como sus elementos arquitectónicos más notables, pasando a ser utilizada parcialmente como casas de labor y penitenciaría hasta su abandono definitivo. Forma parte de la Lista Roja de Hispania Nostra desde 2018. A pesar de su maltrecho estado y del expolio y falta de cuidado patrimonial de que sufre, es el mejor mirador del término municipal, un lugar donde historia y paisaje se unen de forma sobrecogedora. Gracias a la presencia e intensa actividad cultural y recreativa de este espacio, por Loranca pasaron ilustres personajes de la Compañía de Jesús o vinculados a ella, tales como Pedro de Ribadeneira, Manuel López, Francisco de Borja, el cardenal Agustín Spínola, Gabriel Vázquez, Diego Luis de Sanvítores o el propio Miguel de Cervantes durante alguno de sus veranos junto a los jesuitas de Alcalá.

Entre 1625 y 1656, ejerció de párroco en Loranca Francisco Martínez de Argüello, cuya sobrina Úrsula de Argüello casó con el maestro médico Antonio de Murcia y fueron cabeza de una estirpe de médicos, letrados y clérigos muy poderosa en la comarca a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Portada renacentista de la hacienda de la Casa de Jesús del Monte. Trasladada en el año 2005 a la bilbioteca municipal.

Según el censo del marqués de Campoflorido (1712) Loranca contaba en aquellas fechas con apenas 62 vecinos. La disminución obedeció a la fuerte mortandad de provocada por la hambruna del año 1699 y los saqueos de los ingleses y austriacos en el verano de 1706 durante la Guerra de Sucesión.

También hay constancia de fuerte mortandad en los libros de difuntos de la parroquial de San Pedro Apóstol para el otoño de 1748 y, posteriormente, en el año 1805.[1][2]

Hacia mediados del siglo XIX, el lugar tenía contabilizada una población de 1102 habitantes.[3] La localidad aparece descrita en el décimo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

LORANCA DE TAJUÑA: v. con ayunt. en la prov. de Guadalajara (4 leg.), part. jud. de Pastrana (3), aud. terr. de Madrid (14), c. g. de Castilla la Nueva, dióc. de Toledo (18): sit. a la márg. der. del r. Tajuña, en la falda de un cerro que le resguarda de los vientos del N.; su clima es templado, y las enfermedades mas comunes fiebres intermitentes é inflamatorias. Tiene 285 casas; un edificio que fué granero para entrojar los diezmos, y ahora sirve de cárcel; un hospital para pobres transeuntes, sin renta alguna, de suerte que no proporciona mas auxilio que el del albergue; un pósito con el fondo de 130 fan. de trigo; escuela de instruccion primaria frecuentada por 50 alumnos, á cargo de un maestro dotado con 2,200 rs.; otra de niñas, cuya maestra no percibe mas dotacion que la retribucion de las 13 discípulas que asisten; una igl. parr. (San Pedro Apóstol), servida por un cura, cuya plaza es de segundo ascenso y de provision en concurso; un cementerio sit. junto á una ermita (San Roque), en posicion que no ofende la salubridad pública. term. confina con los de Hontova, Escariche, Fuentenovilla, Pioz, el Pozo y Pezuela de las Torres: dentro de esta circunferencia se encuentran, ademas de la precitada ermita, las de la Sma. Trinidad y La Soledad, y el cas. titulado Jesus del Monte, que fué un convento de Jesuitas. El terreno participa de quebrado y llano, en su mayor parte es de secano, pues las aguas del Tajuña, sobre el que hay un puente de piedra, no se aprovechan para el riego, que se hace solo con las de dos arroyuelos, uno que brota en el térm., y otro que viene de Hontoba; hay un monte encinar. caminos: los que dirigen á los pueblos limítrofes, todos en mal estado, ya por la calidad del terreno, y ya por el abandono con que se miran. correo: se recibe y despacha en Armuña, donde lo deja y recoje el balijero de Pastrana, y pasa á buscarlo y conducirlo un propio de Loranca. prod.: trigo, cebada, centeno, avena, vino, aceite, melones, patatas, algunas frutas y legumbres, leñas de combustible y carboneo, y yerbas de pasto, con las que se mantiene ganado lanar, cabrío, mular y asnal; abunda la caza de perdices, conejos y liebres, y la pesca de esquisitas anguilas, barbos y bogas. ind.: la agrícola, un molino harinero, dos aceiteros y el carboneo. comercio: esportacion del sobrante de frutos, ganado, lana y carbon, é importacion de los art. de consumo que faltan; hay 3 tiendas de comestible, en las que tambien se venden algunas telas, pañuelos, quincalla y otros géneros por el estilo. pobl.: 252 vec., 1,102 alm. cap. prod.: 4.138,890 rs. imp.: 372,500. contr.: 29,693. presupuesto municipal 7,000 rs., se cubre con los fondos de propios, consistentes en el monte encinar y un molino aceitero y en caso de déficit se procede á un reparto vecinal.
(Madoz, 1847, p. 374)

En 1964 se celebraron en los llanos de Loranca las Jornadas Internacionales de Cetrería con la participación de Félix Rodríguez de la Fuente, que conllevó el salto a la fama del insigne naturalista español. Participaron cetreros europeos y presidió el acto el gobernador civil de Guadalajara en la época. El evento fue filmado por el NO-DO.

Demografía

Loranca de Tajuña cuenta con una población de 1624 habitantes (INE 2025).

Gráfica de evolución demográfica de Loranca de Tajuña[4] entre 1842 y 2021

color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INE color #007fcc Población de hecho según los censos de población del INE

La población se reparte de forma desigual debido a lo disgregado de los núcleos de población del municipio, agrupándose los habitantes, en su mayoría, en las urbanizaciones de Fuentetajuña y, especialmente, en Montejaral. Con menor densidad lo hacen en las urbanizaciones de El Olmillo, Las Cadenas y en el casco histórico del pueblo.

Evolución demográfica de Loranca de Tajuña
1991199620012004200820132015201620172018201920202021
278305350575136813731275125412271199124912641396
(Fuente: INE)

Patrimonio

Portada renacentista de la iglesia

En la parte alta de la villa, se aprecia la disposición original de las calles junto a la construcción típica de la zona. Mampostería, cal, yeso y sillar en algunas casas junto con un entramado interior de madera. Se pueden encontrar dinteles renacentistas que residualmente quedan ocultos en el antiguo entramado urbano, dando testimonio de la importancia de la que gozó Loranca en siglos anteriores. Sus calles mejor conservadas son las de la Botica y la Calle del Hucarro, aunque en el centro de la villa aparecen lugares pintorescos y viviendas tradicionales en casi todas las calles. Entre sus principales monumentos cuenta con:

Exterior de la iglesia de San Pedro

Patrimonio histórico-artístico y arqueológico

  • Iglesia parroquial dedicada a San Pedro Apóstol y que se presume obra del maestro Juan de la Riba, concluida en el año 1536. Es de estilo renacentista y de gran tamaño, rodeada por una recia barbacana de piedra. En su exterior, destaca su portada sur, una de las más bellas del renacimiento alcarreño. Su planta es de tres naves, estando cubiertas las de la Epístola y la del Evangelio por bóvedas de cañón y la central por bóvedas de arista. En el siglo XVII fueron añadidas las capillas laterales. En su interior alberga elementos notables, donde destaca una pila bautismal románica de arcos arcaizantes de gusto mozárabe de gran singularidad (vestigio del templo primitivo románico-mudéjar), un cuadro dedicado a Santa Cecilia del siglo XVII de inspiración flamenca, procedente Jesús del Monte, y una pila bautismal prerrománica no catalogada en el exterior. Digno de mención es también el coro, situado a los pies del templo, realizado en armadura y artesonado renacentista y sujeto por vigas sostenidas por zapatas castellanas. La mayoría del entramado está oculto por una gruesa capa de cal desde el siglo XVII. Altares e imágenes son todos posteriores a 1939, ya que los anteriores fueron destruidos en la Guerra Civil. Se conserva testimonio de hornacinas, imágenes, cuadros y retablos que eran las joyas del templo, dotándolo hasta el siglo XX de un patrimonio equiparable a otras villas de la zona. Se conoce la existencia de un órgano barroco de la fábrica de Madrid hasta mediados del siglo XX, el cual, se situaba en el coro. La torre de la iglesia es quizá su elemento más singular. Es de época musulmana (siglo X) perteneciente a la antigua torre vigía sobre la que se asienta la iglesia actual y el anterior templo mudéjar. Sobre dicha torre se edificó un campanario románico-mudéjar cuyo arco es visible desde la plaza. En su interior se aprecian dos ventanas abocinadas de ladrillo mudéjares y el tiro de escalera se encuentra cubierto por una fantástica falsa bóveda de aproximación de hileras de ladrillos o de enjarje. El cuerpo superior es del siglo XVI y llegó a albergar cuatro campanas y una carraca. Mencionar también el gran valor que posee su cerrajería original del siglo XVI, así como la carpintería de las puertas y del mobiliario de la sacristía, también original. A la izquierda del altar, se encuentran enterrados los señores de Zúñiga y Orozco en una tumba notable, quizá, mecenas del templo renacentista.
  • Ermita de la Soledad del siglo XVII, ubicada en la entrada al pueblo, en la carretera de Aranzueque. Se compone de tres cuerpos bien diferenciados: zaguán, cuerpo central y sacristía. En su interior se venera a la imagen de esta Virgen. Posee una bóveda flamígera doble tardogótica de gran belleza en su cuerpo central. En su patio exterior se encuentra un sencillo calvario construido con tres pilastras toscanas procedentes del claustro de Jesús del Monte. En ella se guardan los pasos de la Semana Santa loranqueña, y en sus aledaños, se encienden hogueras al paso de la procesión del Silencio el Viernes Santo. También acoge la celebración de la Cruz de Mayo.
Pila bautismal románica
  • Loranca desde la vega del riejo de Hontoba
    Ruinas del convento jesuita de Jesús del Monte. Abandonado en el año 1767, tras la expulsión de la Orden por el rey Carlos III. El origen del emplazamiento se encuentra en un pequeño cenobio medieval en el siglo XI, de origen benedictino, en torno a la milagrosa ermita de Santo Domingo de Silos, la cual pasó a llamarse de Santo Domingo de Guzmán cuando la orden dominica se hizo cargo de ella en 1435. Posteriormente, tras comprarla al cabildo complutense en 1558, perteneció a los jesuitas de Alcalá concebiéndolo como residencia veraniega, la primera de España. Fue diseñado, en gran medida, por el arquitecto jesuita Bartolomé de Bustamante. El edificio, de dos plantas, contó con iglesia, sacristía, aula, librería, dos cocinas, refectorios, dos zaguanes de gran belleza, bodegas, lagar de vino, lagar de aceite, un enorme aljibe, edificio de servidumbre y dos patios porticados en orden toscano y compuesto y habitaciones para dar cabida a más de 70 personas. Aún se pueden apreciar la cocina de mozos, el aljibe, la entrada principal, el trazado, los muros perimetrales, las bodegas, los lagares, la parte inicial y central de la iglesia, las escaleras y la planta de sendos patios con algunas arquerías en caparnel, así como la monumental puerta de la hacienda, de estilo renacentista italiano (trasladada a la Casa de la Cultura en 2005). Las columnas de sus antiguos patios se encuentran en el Palacio de Laredo de Alcalá de Henares y dispersas por la provincia, así como otros muchos elementos (azulejería, ventanas, rejas, cerraduras, campanas, tinajas...). Su avanzado estado de ruina, junto con el peligro de desaparición que conlleva, le hace pertenecer a la Lista Roja del patrimonio en peligro desde 2018. Es un mirador impresionante sobre el valle del Tajuña y la villa de Loranca.
Plaza Mayor desde la Calle Mayor
  • Torre del Reloj, del siglo XVII y reformada en el siglo XVIII. Está situada en la misma plaza Mayor. Perteneció a un edificio consistorial anterior al actual. Es de tres cuerpos y, en su lado derecho, posee su inscripción fundacional.
  • Ermita de San Roque, del siglo XVII. Construida a las afueras del pueblo, junto al puente, en dirección a Mondéjar. Es una ermita sencilla de una sola nave sin ventanas, donde destaca la fachada principal, construida en recia y bien labrada sillería de la que se abre un arco de medio punto. En ella, se celebra la festividad de su santo el 16 de agosto, acudiendo los vecinos a misa mayor. El campanillo que corna su tejado, procede del antiguo campanario de Jesús del Monte.
  • Restos arqueológicos del Castillejo, donde se encuentran los restos de una necrópolis altomedieval y una fortaleza árabe, además de una cueva subterránea y restos de corrales para el ganado.
  • Casas o Coto de Jesús del Monte. Al inicio del valle del Monte Robledal, junto a la Fuente del Rey, aparecen las ruinas de lo que fue un pequeño caserío que tiene su origen en unas casas u oficinas y poblado de servidumbre del convento jesuita próximo de Jesús del Monte. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, pasó a manos privadas (concretamente a las del marquesado de la Colonia) siendo una hacienda a la que pertenecía la casona, los corrales y las casas de la servidumbre. Posteriormente y hasta los años 70 u 80 el edificio principal fue reformado para acoger un complejo de hostelería y ocio, de ahí que se conozca como mesón y casino. En la actualidad, quedan las ruinas de numerosas casas, tenadas, la antigua ermita, los bancales de los huertos y la estructura de lo que fue su casa principal, donde se incluía una pequeña capilla y una piscina.
  • Puente medieval. Sobre el río Tajuña, junto a la ermita de San Roque, se encuentra uno de los accesos tradicionales al municipio por la carretera de Perales o Aranzuque. Este puente de origen medieval, posee bajo su losa, un arco ojival gótico. Muy maltratado y poco respetado por las ampliaciones de la carretera, es uno de los testigos en pie más antiguos de la historia loranqueña.
  • Fuente de la cuesta de San Roque. Antes de iniciar la empinada subida hacia la plaza Mayor, se encuentra la fuente. Su origen es del siglo XVIII y fue la primera canalización subterránea moderna del municipio; traídas las aguas desde el manantial del Arca, en la parte alta del pueblo, donde se todavía existe un depósito en sillería de la misma época. Contaba con pilón de piedra, dos piezas de apoyar los cántaros y unos curiosos frontales, así como una especie de picota en su parte superior. En 1999, una dudosa reconstrucción, tapó con losas de cemento blanco su pared y eliminó su pilón tradicional para ser tirado en el campo, manteniéndose, únicamente, la picota y los frontales de los caños. Peor suerte corrió la fuente de la plaza o de los Cuatro Caños, de 1835. Fue desmontada en 1985, abandonada junto al cementerio y, en su lugar, se colocó una muy cuestionable fuente de granito.

Patrimonio industrial

  • Molinos hidráulicos. En el camino del Molino o de Pezuela, aparecen tres molinos que dieron harina y luz a Loranca y sus alrededores por mucho tiempo. Su factura es similar; los edificios se sitúan en una isla fluvial, circundada por el cauce natural del río y, en el otro lado, pasa un canal artificial o caz, el cual se origina en una presa y, tras pasar bajo las fábricas, es el encargado de mover las palas que hace girar las aspas o ruedas.
    • Molino primero o de San Julián. Conserva su fábrica original de, al menos, el siglo XVI, con una interesante maquinaria hidráulica consistente en tres ruedas de moler. A principios del siglo XX, se le añadió una turbina para dar abastecimiento eléctrico. Es un buen ejemplo de casona alcarreña típica.
    • Molino segundo o del Lobo. Actualmente en ruinas, fue un molino de origen medieval que terminó en la órbita del convento de Jesús del Monte. A medadiados del siglo XX, fue reconvertido, enteramente, como fábrica eléctrica con dos turbinas. Conserva, en ruinas, la casa de los molineros, de gran tamaño y construida en sillar y mampostería (heredera esta parte, del edificio medieval) y la parte industrial, ejecutada su factura con arcos caparnel que alternan ladrillo y piedra, al gusto de la época.
    • Molino tercero o de San Benito. Aunque se encuentre ya en el término municipal de Pezuela de las Torres, su historia está ligada a la de Loranca y han sido familias de este pueblo sus históricos propietarios o trabajadores.
  • Hornos de cal y yeso. Todavía quedan las ruinas de dos hornos de yeso y cal, situados cerca de la carretera, bajo Cabeza Gorda y frente al paraje de la Trinidad. La abundancia de estos materiales en la geología alcarreña, propició su uso en la construcción.

Patrimonio etnográfico

  • Chozo o Cabaña de los Navajuelos.
    Chozos o cabañas de pastor. Salpicando las inmediaciones del pueblo, en sus montes y campos, aparecen los chozos de pastor. Relativamente bien conservados, son buenos ejemplos de la arquitectura popular y de la cultura pastoril alcarreña. Suelen tener forma redonda, construidos en piedra seca estando revocados con yeso o adobe en su interior. Junto a ellos, se suelen situar tres corrales rectangulares donde pasar la noche o las tormentas junto al ganado. Destacan la Cabaña del Olmillo, la de los Navajuelos o la del Rebollar.
  • Bodegas. aprovechando el desnivel del terreno y la tradición vinícola de la comarca, contó Loranca con innumerables bodegas exentas al casco urbano. Apenas nos han llegado algunas todavía visibles, siendo en su mayoría, varias veces centenarias. En ellas se reunían las familias en días de celebración. Alguna de las más antiguas, cuenta con varios pisos subterráneos excavados y complejos sistemas de abovedamiento.
Ermita de Nuestra Señora de la Soledad desde su patio, donde se encuentra el calvario compuesto por tres columnas toscanas procedentes de uno de los patios del convento de Jesús del Monte
Interior de la ermita de la Soledad. En su altar, preside la imagen de esta Virgen y se guardan, junto a ella, los pasos de la Semana Santa loranqueña: la Flagelación y el Nazareno.

Patrimonio desaparecido

  • Ermita de la Santísima Trinidad. Es mencionada, ya en ruinas, durante la Guerra Civil, donde es nombrada como la Ermita Rota o la Virgen Vieja. Aparece también en las Relaciones de Felipe II y en el Diccionario de Madoz. Se situaba frente al actual polideportivo municipal, cerca del cruce con la carretera de Pioz. Su origen era anterior al siglo XV. No quedan restos visibles.
  • Cuadrada. Mencionada como caserío, aldea o conjunto de corrales, Cuadrada debió ser un pequeño conjunto de edificaciones que se ubicó en la margen derecha del Arroyo del Val o del Robledal de las Cabañas que ha dejado el nombre de su topónimo en el lugar en el que se situó (Llano de Cuadrada). En la descripción del Alfoz de Almoguera y las tierras de la Orden de Calatrava del siglo XI, se nombra, seguidamente a Loranca et Quadrada, lo que haga pensar que, en su origen, fuese una aldea o pueblo.
  • Hospital de peregrinos y granero de los diezmos. Se encontraban en la calle de la Iglesia, cerca de la parroquia de San Pedro. Se sabe de su existencia a partir del siglo XV. Antes de su partición y derribo en la segunda mitad del siglo XX, fue la casa del cura. En el solar que ocupaba, aún quedan restos de arquerías de mampostería y restos de paredes y el suelo de su planta baja, así como sus bodegas. Poselló una bella portada plateresca de medio punto en sillería hasta los años 60.
  • Pérdidas durante la Guerra Civil:
    • Campanas de la iglesia obra de Pedro de la Sota, fabricadas en 1633.
    • Interior de la Ermita de San Roque.
    • Interior de la Ermita de la Soledad.
    • Órgano parroquial: maravillosa máquina construida en 1785 por Juan Francisco Verdalonga (junto a su padre y su hermano) que fue también el constructor del órgano de la Catedral de Sigüenza. En 1803 regresa a Loranca para ajustarlo de nuevo.
    • Algunos interiores de la Iglesia de San Pedro:
      • Nuestra Sra. del Rosario
      • Capilla de La Concepción.
      • Capilla del Santísimo Cristo de la Misericordia (patrón de Loranca).
      • Cuadro de la Santísima Trinidad.
      • Altar mayor de San Pedro.

Fiestas y tradiciones

  • Fiestas Patronales en honor a Santo Domingo de Guzmán. Del 3 al 8 de agosto, se celebran festejos taurinos en forma de encierros campestres y por las calles principales a los que suelen acudir una gran cantidad de aficionados y espectadores. Se realizan multitud de actividades durante la semana previa (denominada popularmente como semana cultural). A su vez es tradicional la elaboración de pastelería tradicional así como disfrutar de orquestas cada noche.
  • Semana Santa.
    • Domingo de Ramos: procesión con ramos de olivo y romero alrededor de la barbacana de la iglesia.
    • Viernes Santo. Al paso de la procesión del Silencio, se encienden hogueras por todo su recorrido. La estación de penitencia se realiza en la Ermita de la Soledad, donde se dejan los pasos de la Flagelación y del Nazareno, hasta el año siguiente.
    • Procesión del Encuentro. El Domingo de Resurrección, salen separados de la iglesia, hombres y mujeres, con el paso del Resucitado y de la Virgen, respectivamente. Tras bajar por caminos distintos, ambos cortejos se encuentran en la Plazuela, donde la Virgen pierde su manto de luto y, tras arrodillarse ambas imágenes tres veces, se canta el Salve Regina para acudir juntos, nuevamente, a la parroquia de San Pedro. La tarde del Domingo de Resurrección, los loranqueños, con sus familias y grupos de amigos, acuden a merendar el hornazo al campo, donde degustan este dulce en compañía de sus seres queridos para dar por finalizada la Semana Santa e inaugurar la Pascua.
  • También se celebra el día de la Exaltación de la Cruz, 14 de septiembre, antigua fiesta mayor, en honor al Cristo de la Misericordia, con encierros por el campo, Misa Mayor y procesión, así como el aperitivo y la comida de la Hermandad del Cristo, presidida por su Hermano Mayor.
  • La Cruz de Mayo: en la ermita de la Soledad se disfruta de bollos y rosquillas así como de la sangría popular y, antaño, se cantaban los Mayos; coplas y jotas entonadas en honor de la Virgen con mucha raigambre en Loranca. También era costumbre que los quintos plantasen el mayo. Loranca, históricamente, ponía dos de estos árboles apeados, uno en la plaza y otro en la ermita de la Soledad.
  • San Isidro: el día 15 de mayo, se saca al santo en procesión tras la misa, para, posteriormente, bendecir los campos. Tras los actos religiosos, la hermandad de labradores, celebra su comida anual.
  • Corpus Christi. Loranca viste sus calles con hermosos altares de alfombras, pétalos, flores y joyas, para que los niños y niñas que han hecho la primera Comunión ese año, acompañen al Santísimo bajo palio por los diferentes enclaves. A su paso, se tiran pétalos y se perfuman las calles.
  • San Roque: se dice misa en su ermita, junto al cementerio.
  • San Benito: el 11 de julio los vecinos de Loranca y Pezuela de las Torres acuden de forma conjunta en romería a la ermita de San Benito, en el límite municipal, donde tras la misa se disfruta del baile y el almuerzo en la pradera junto al río.

En cuanto al folclore, la danza típica es la jota castellana bailada con el traje regional al estilo alcarreño. También destaca la antigua tradición de cantar los mayos así como numerosas canciones y dichos locales que hablan del pueblo.

Gastronomía

Domina la cocina alcarreña, protagonizada por gachas y migas del pastor así como la miel y el aceite, procedentes de la elaboración en el término y alrededores, y los asados de cordero o cabrito aderezados con romero y tomillo.

En cuanto a los postres, encontramos los puches, el hornazo (similar a la mona de pascua), las rosquillas, las tortas dormidas, bizcochos borrachos...

La localidad cuenta con una casi centenaria almazara de afamados aceites incluidos en la denominación de origen Aceite de la Alcarria, una fábrica de harinas de primera calidad y elaboración de la Miel de la Alcarria por parte de particulares.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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