Los Chapitos
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Otros líderes:
| Los Chapitos | ||
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Organización de la facción de Los Chapitos a inicios de 2023 | ||
| Fundación | 2016 | |
| Líder |
Hermanos Guzmán (Fundadores): Otros líderes: | |
| Territorio |
Sinaloa Caborca Chihuahua Durango Nayarit Baja California Baja California Sur Ciudad de México[1] | |
| Aliados | ||
| Enemigos |
Grupos Criminales: | |
| Actividades delictivas |
Crimen Organizado Homicidio Narcotráfico Terrorismo Secuestro Lavado de Dinero Tráfico de Armas Allanamiento de Morada Falsificación de Medicamentos Extorsión Asesinato a Sueldo Empresas Fantasma Robo De Combustible. | |
| Estatus | Activo | |
Los Chapitos, también denominados como La Chapiza o el clan Guzmán, y antes de la crisis interna del Cartel de Sinaloa como los menores, es una facción escindida de dicha organización criminal de México. El grupo está integrado principalmente por hijos de Joaquín Guzmán Loera, exlíder del cártel.[3][4][5]
La facción de Los Chapitos emergió a mediados de la década de 2010, cuando los hijos de “El Chapo” comenzaron a asumir mayores responsabilidades dentro del Cártel de Sinaloa tras la caída de su padre. Joaquín Guzmán Loera, cofundador del cartel, fue capturado en enero de 2016 y extraditado a Estados Unidos en 2017.[6] A partir de entonces, sus hijos (apodados “los Chapitos”) presuntamente asumieron el papel de su padre al frente de la organización, compartiendo inicialmente el liderazgo con Ismael “El Mayo” Zambada y con Dámaso López Núñez (“El Licenciado”), antiguo compadre y operador de confianza de El Chapo. Sin embargo, las ambiciones de los Guzmán pronto desencadenaron tensiones internas: en 2017 Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán disputaron el control del cartel a López Núñez, a quien acusaban de querer desplazar a la familia.[7]
La pugna derivó en un conflicto armado entre las facciones leales a Dámaso López (conocidos como Los Dámaso) y los seguidores de Los Chapitos. De acuerdo con reportes oficiales, los hijos de El Chapo amenazaron y ejercieron violencia contra López Núñez, sus familiares y asociados, logrando así apartarlo del poder. El enfrentamiento dejó a la facción de López prácticamente desmantelada a finales de 2017, consolidando a Iván Archivaldo y Jesús Alfredo como líderes principales de la organización. A raíz de esta victoria interna, la influencia de Los Chapitos se extendió sobre amplias zonas controladas por el Cártel de Sinaloa, especialmente en Sinaloa y estados vecinos, marcando el inicio de una nueva generación de liderazgo dentro del cartel.[8]
Liderazgo e integrantes principales
Los Chapitos toman su nombre del diminutivo de Chapo (por su padre), y “Los Menores” alude a que pertenecen a la generación más joven del cartel. El núcleo de esta facción está compuesto por cuatro hermanos, hijos de Joaquín Guzmán Loera, quienes han sido señalados públicamente y por las autoridades como sus dirigentes:[9]
- Iván Archivaldo Guzmán Salazar (alias “El Chapito”; nacido en 1983): Primogénito de El Chapo Guzmán, considerado el líder principal de Los Chapitos. Junto a su hermano Alfredo, asumió el control operativo del cártel tras la caída de su padre. Estados Unidos lo identifica como un alto mando del narcotráfico e imputado por múltiples cargos, entre ellos tráfico de drogas y armas. Permaneció prófugo de la justicia hasta 2025.
- Jesús Alfredo Guzmán Salazar (alias “Alfredillo”; nacido en 1986): Hermano de Iván, también cabecilla de la facción. Ha sido igualmente inculpado en EE.UU. por su papel en la operación global de narcóticos del cártel. Las autoridades estadounidenses lo consideran uno de los líderes que continúa en libertad y al mando de las actividades delictivas de Los Chapitos.
- Ovidio Guzmán López (alias “El Ratón”; nacido en 1990): Hijo menor de la segunda esposa de El Chapo. Cobró notoriedad pública tras su fallida captura en 2019 y la posterior recaptura en 2023. Ovidio fue detenido el 5 de enero de 2023 en Jesús María, Sinaloa, durante un operativo militar de gran envergadura. Permaneció preso en México hasta su extradición a Estados Unidos el 15 de septiembre de 2023, donde enfrenta cargos federales por tráfico de cocaína, metanfetamina, marihuana y fentanilo.
- Joaquín Guzmán López (alias “El Güero”; nacido en 1986): Hermano de madre de Ovidio. Menos visible mediáticamente, pero acusado también de participar en la conducción del cártel. Fue imputado en una corte federal de Washington D.C. desde 2018 por cargos de narcotráfico (acusación inicialmente sellada y revelada en 2019). En julio de 2024, Joaquín se entregó voluntariamente a las autoridades de EE.UU. en la frontera, en un hecho inusual y controvertido que posteriormente desencadenó recriminaciones internas en el cartel. Para 2025, al igual que Ovidio, se encuentra bajo custodia en Estados Unidos afrontando procesos penales, mientras sus hermanos mayores continúan prófugos.[10]
Además de los hermanos Guzmán, la facción de Los Chapitos cuenta con un amplio aparato de operadores y sicarios, a menudo referido colectivamente como “La Chapiza”. Este término se popularizó en corridos, redes sociales y “narcomensajes” para identificar al brazo armado que sirve a los hijos de El Chapo. Los Chapitos han desplegado símbolos y códigos propios en su propaganda criminal: por ejemplo, la pizza (por su similitud fonética con Chapiza) se utiliza como emblema en vestimentas, grafitis y hasta en los cuerpos de víctimas, para marcar territorio y adjudicarse actos violentos. Entre sus lugartenientes de confianza se ha identificado a jefes de sicarios como Óscar Noé Medina González (“El Panu”) y Néstor Isidro Pérez Salas (“El Nini”), quienes fungían como jefes de seguridad de Iván Archivaldo y han sido acusados de orquestar la violencia armada al servicio de la facción. Varios de estos operadores cercanos también enfrentan cargos criminales y sanciones por parte de EE.UU. debido a su papel en la maquinaria delictiva de Los Chapitos.[11]
Actividades delictivas y operaciones criminales
Como parte del Cártel de Sinaloa, Los Chapitos participan en diversas actividades ilícitas del crimen organizado. Su principal fuente de poder e ingresos proviene del narcotráfico internacional, continuando y expandiendo el “imperio” que heredaron de su padre. Bajo el liderazgo de los hermanos Guzmán, la facción ha enfatizado la producción y tráfico de drogas sintéticas, en particular fentanilo y metanfetaminas, además de continuar traficando cocaína, heroína y marihuana a gran escala. Según las autoridades estadounidenses, Los Chapitos “pioneros” en la fabricación y distribución de fentanilo fueron responsables de inundar Estados Unidos con esa sustancia durante la segunda mitad de la década de 2010. El Departamento de Justicia de EE.UU. ha señalado que esta facción llegó a convertirse en la operación de tráfico de fentanilo más grande, violenta y prolífica del mundo, causando estragos en la crisis de opioides y cientos de miles de muertes por sobredosis en Norteamérica.[12]
Para llevar a cabo sus actividades, Los Chapitos mantienen una estructura logística transnacional. Han obtenido precursores químicos (principalmente desde China) para fabricar fentanilo y otras drogas sintéticas en laboratorios clandestinos ubicados en México. Luego, utilizan una variedad de métodos de transporte y rutas de tráfico para mover los narcóticos hacia Estados Unidos y otros mercados: túneles fronterizos, embarcaciones (lanchas rápidas, barcos pesqueros e incluso semisumergibles), aviones privados y comerciales, camiones de carga, trenes, vehículos particulares y "burros" (personas que cruzan droga caminando), entre otros medios. Asimismo, la facción ha establecido casas de seguridad, bodegas y redes de distribución en puntos estratégicos a lo largo de la frontera México-EE.UU. para facilitar el cruce de drogas y el almacenamiento de cargamentos. Los inmensos beneficios económicos generados –calculados en cientos de millones de dólares por año– son repatriados a México mediante esquemas de lavado de dinero sofisticados, incluyendo empresas fachada, movimientos en efectivo y transferencias electrónicas con apoyo de financieros dedicados.[13]
La violencia y la intimidación son también sellos distintivos de las operaciones de Los Chapitos. La facción se dedica al tráfico de drogas y recurre habitualmente al homicidio, secuestro, tortura y corrupción para mantener su hegemonía territorial y proteger sus negocios ilícitos. Reportes indican que los sicarios de La Chapiza actúan como un ejército privado fuertemente armado, empleando arsenales de alto poder (fusiles de asalto, ametralladoras, explosivos) y equipamiento táctico militar. Han perpetrado masacres y ejecuciones contra rivales, informantes e incluso autoridades. De hecho, agencias de seguridad de México y EE.UU. catalogan a esta facción como una amenaza de alto perfil, equiparándola en algunos aspectos con organizaciones terroristas por el nivel de violencia empleada.[14]
A partir de 2023, bajo creciente presión internacional, Los Chapitos fueron explícitamente designados como una organización criminal de interés prioritario. En febrero de 2025, el Gobierno de EE.UU. incluyó formalmente al Cártel de Sinaloa (y a Los Chapitos como parte del mismo) en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), aplicando también sanciones financieras globales a sus integrantes y redes de apoyo. En junio de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó específicamente a la facción de Los Chapitos bajo autoridades de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, bloqueando los activos de varios de sus miembros y empresas vinculadas al suministro de precursores de fentanilo. Estas acciones reflejan la magnitud de las operaciones criminales de Los Chapitos y el esfuerzo multinacional por mermar su alcance.[15]