Los Chapitos

facción del Cártel de Sinaloa From Wikipedia, the free encyclopedia

Los Chapitos, también denominados como La Chapiza o el clan Guzmán, y antes de la crisis interna del Cartel de Sinaloa como los menores, es una facción escindida de dicha organización criminal de México. El grupo está integrado principalmente por hijos de Joaquín Guzmán Loera, exlíder del cártel.[3][4][5]

Fundación 2016
Líder Hermanos Guzmán (Fundadores):
Iván Archivaldo Guzmán Salazar
Jesús Alfredo Guzmán Salazar
Ovidio Guzmán López Rendición
Joaquín Guzmán López Rendición
Otros líderes:
Óscar Noé Medina González  
Néstor Isidro Pérez Salas Rendición
Jorge Humberto Figueroa Benítez 
Juan Luis Castro Morales 
René Bastidas Mercado
Gabriel Nicólas Martínez Larios
Óscar Luciano Nicólas Larios
Aliados
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Orígenes

La facción de Los Chapitos emergió a mediados de la década de 2010, cuando los hijos de “El Chapo” comenzaron a asumir mayores responsabilidades dentro del Cártel de Sinaloa tras la caída de su padre. Joaquín Guzmán Loera, cofundador del cartel, fue capturado en enero de 2016 y extraditado a Estados Unidos en 2017.[6] A partir de entonces, sus hijos (apodados “los Chapitos”) presuntamente asumieron el papel de su padre al frente de la organización, compartiendo inicialmente el liderazgo con Ismael “El Mayo” Zambada y con Dámaso López Núñez (“El Licenciado”), antiguo compadre y operador de confianza de El Chapo. Sin embargo, las ambiciones de los Guzmán pronto desencadenaron tensiones internas: en 2017 Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán disputaron el control del cartel a López Núñez, a quien acusaban de querer desplazar a la familia.[7]

La pugna derivó en un conflicto armado entre las facciones leales a Dámaso López (conocidos como Los Dámaso) y los seguidores de Los Chapitos. De acuerdo con reportes oficiales, los hijos de El Chapo amenazaron y ejercieron violencia contra López Núñez, sus familiares y asociados, logrando así apartarlo del poder. El enfrentamiento dejó a la facción de López prácticamente desmantelada a finales de 2017, consolidando a Iván Archivaldo y Jesús Alfredo como líderes principales de la organización. A raíz de esta victoria interna, la influencia de Los Chapitos se extendió sobre amplias zonas controladas por el Cártel de Sinaloa, especialmente en Sinaloa y estados vecinos, marcando el inicio de una nueva generación de liderazgo dentro del cartel.[8]

Liderazgo e integrantes principales

Los Chapitos toman su nombre del diminutivo de Chapo (por su padre), y “Los Menores” alude a que pertenecen a la generación más joven del cartel. El núcleo de esta facción está compuesto por cuatro hermanos, hijos de Joaquín Guzmán Loera, quienes han sido señalados públicamente y por las autoridades como sus dirigentes:[9]

  • Iván Archivaldo Guzmán Salazar (alias “El Chapito”; nacido en 1983): Primogénito de El Chapo Guzmán, considerado el líder principal de Los Chapitos. Junto a su hermano Alfredo, asumió el control operativo del cártel tras la caída de su padre. Estados Unidos lo identifica como un alto mando del narcotráfico e imputado por múltiples cargos, entre ellos tráfico de drogas y armas. Permaneció prófugo de la justicia hasta 2025.
  • Jesús Alfredo Guzmán Salazar (alias “Alfredillo”; nacido en 1986): Hermano de Iván, también cabecilla de la facción. Ha sido igualmente inculpado en EE.UU. por su papel en la operación global de narcóticos del cártel. Las autoridades estadounidenses lo consideran uno de los líderes que continúa en libertad y al mando de las actividades delictivas de Los Chapitos.
  • Ovidio Guzmán López (alias “El Ratón”; nacido en 1990): Hijo menor de la segunda esposa de El Chapo. Cobró notoriedad pública tras su fallida captura en 2019 y la posterior recaptura en 2023. Ovidio fue detenido el 5 de enero de 2023 en Jesús María, Sinaloa, durante un operativo militar de gran envergadura. Permaneció preso en México hasta su extradición a Estados Unidos el 15 de septiembre de 2023, donde enfrenta cargos federales por tráfico de cocaína, metanfetamina, marihuana y fentanilo.
  • Joaquín Guzmán López (alias “El Güero”; nacido en 1986): Hermano de madre de Ovidio. Menos visible mediáticamente, pero acusado también de participar en la conducción del cártel. Fue imputado en una corte federal de Washington D.C. desde 2018 por cargos de narcotráfico (acusación inicialmente sellada y revelada en 2019). En julio de 2024, Joaquín se entregó voluntariamente a las autoridades de EE.UU. en la frontera, en un hecho inusual y controvertido que posteriormente desencadenó recriminaciones internas en el cartel. Para 2025, al igual que Ovidio, se encuentra bajo custodia en Estados Unidos afrontando procesos penales, mientras sus hermanos mayores continúan prófugos.[10]

Además de los hermanos Guzmán, la facción de Los Chapitos cuenta con un amplio aparato de operadores y sicarios, a menudo referido colectivamente como “La Chapiza”. Este término se popularizó en corridos, redes sociales y “narcomensajes” para identificar al brazo armado que sirve a los hijos de El Chapo. Los Chapitos han desplegado símbolos y códigos propios en su propaganda criminal: por ejemplo, la pizza (por su similitud fonética con Chapiza) se utiliza como emblema en vestimentas, grafitis y hasta en los cuerpos de víctimas, para marcar territorio y adjudicarse actos violentos. Entre sus lugartenientes de confianza se ha identificado a jefes de sicarios como Óscar Noé Medina González (“El Panu”) y Néstor Isidro Pérez Salas (“El Nini”), quienes fungían como jefes de seguridad de Iván Archivaldo y han sido acusados de orquestar la violencia armada al servicio de la facción. Varios de estos operadores cercanos también enfrentan cargos criminales y sanciones por parte de EE.UU. debido a su papel en la maquinaria delictiva de Los Chapitos.[11]

Actividades delictivas y operaciones criminales

Como parte del Cártel de Sinaloa, Los Chapitos participan en diversas actividades ilícitas del crimen organizado. Su principal fuente de poder e ingresos proviene del narcotráfico internacional, continuando y expandiendo el “imperio” que heredaron de su padre. Bajo el liderazgo de los hermanos Guzmán, la facción ha enfatizado la producción y tráfico de drogas sintéticas, en particular fentanilo y metanfetaminas, además de continuar traficando cocaína, heroína y marihuana a gran escala. Según las autoridades estadounidenses, Los Chapitos “pioneros” en la fabricación y distribución de fentanilo fueron responsables de inundar Estados Unidos con esa sustancia durante la segunda mitad de la década de 2010. El Departamento de Justicia de EE.UU. ha señalado que esta facción llegó a convertirse en la operación de tráfico de fentanilo más grande, violenta y prolífica del mundo, causando estragos en la crisis de opioides y cientos de miles de muertes por sobredosis en Norteamérica.[12]

Para llevar a cabo sus actividades, Los Chapitos mantienen una estructura logística transnacional. Han obtenido precursores químicos (principalmente desde China) para fabricar fentanilo y otras drogas sintéticas en laboratorios clandestinos ubicados en México. Luego, utilizan una variedad de métodos de transporte y rutas de tráfico para mover los narcóticos hacia Estados Unidos y otros mercados: túneles fronterizos, embarcaciones (lanchas rápidas, barcos pesqueros e incluso semisumergibles), aviones privados y comerciales, camiones de carga, trenes, vehículos particulares y "burros" (personas que cruzan droga caminando), entre otros medios. Asimismo, la facción ha establecido casas de seguridad, bodegas y redes de distribución en puntos estratégicos a lo largo de la frontera México-EE.UU. para facilitar el cruce de drogas y el almacenamiento de cargamentos. Los inmensos beneficios económicos generados –calculados en cientos de millones de dólares por año– son repatriados a México mediante esquemas de lavado de dinero sofisticados, incluyendo empresas fachada, movimientos en efectivo y transferencias electrónicas con apoyo de financieros dedicados.[13]

La violencia y la intimidación son también sellos distintivos de las operaciones de Los Chapitos. La facción se dedica al tráfico de drogas y recurre habitualmente al homicidio, secuestro, tortura y corrupción para mantener su hegemonía territorial y proteger sus negocios ilícitos. Reportes indican que los sicarios de La Chapiza actúan como un ejército privado fuertemente armado, empleando arsenales de alto poder (fusiles de asalto, ametralladoras, explosivos) y equipamiento táctico militar. Han perpetrado masacres y ejecuciones contra rivales, informantes e incluso autoridades. De hecho, agencias de seguridad de México y EE.UU. catalogan a esta facción como una amenaza de alto perfil, equiparándola en algunos aspectos con organizaciones terroristas por el nivel de violencia empleada.[14]

A partir de 2023, bajo creciente presión internacional, Los Chapitos fueron explícitamente designados como una organización criminal de interés prioritario. En febrero de 2025, el Gobierno de EE.UU. incluyó formalmente al Cártel de Sinaloa (y a Los Chapitos como parte del mismo) en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), aplicando también sanciones financieras globales a sus integrantes y redes de apoyo. En junio de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó específicamente a la facción de Los Chapitos bajo autoridades de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, bloqueando los activos de varios de sus miembros y empresas vinculadas al suministro de precursores de fentanilo. Estas acciones reflejan la magnitud de las operaciones criminales de Los Chapitos y el esfuerzo multinacional por mermar su alcance.[15]

Conflictos internos y rivalidades

Desde su origen, Los Chapitos han estado inmersos en disputas de poder, tanto dentro del Cártel de Sinaloa como contra grupos externos. El primer conflicto relevante fue la guerra interna de 2017 contra Dámaso López “El Licenciado”, ya descrita, que aseguró a los hijos de El Chapo el control de gran parte de la organización. Tras la caída de López Núñez, por un tiempo pareció prevalecer una coexistencia tensa entre Los Chapitos y la facción histórica liderada por Ismael “El Mayo” Zambada (La Mayiza). Sin embargo, con el paso de los años, las fricciones entre ambas facciones se agudizaron, en parte debido a desacuerdos por territorios, rutas y estrategia, y en parte por la presión de las autoridades que ponía en jaque el equilibrio tradicional del cartel.[16]

Ismael Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, mantuvo durante décadas una alianza con El Chapo Guzmán basada en la conveniencia y el reparto regional de influencias. Pero tras el encarcelamiento de El Chapo, la dinámica cambió: Los Chapitos buscaban mayor autonomía y control absoluto, mientras El Mayo –veterano capo en libertad– defendía su preeminencia. A mediados de 2020 ya se reportaban choques armados aislados entre seguidores de Los Chapitos y los de Zambada en zonas como Sonora, Baja California y Chihuahua, indicando el inicio de una pugna soterrada. Para 2022-2023, analistas de seguridad advertían que el Cártel de Sinaloa corría riesgo de fragmentación debido a la rivalidad entre La Chapiza y La Mayiza.[17]

La ruptura abierta ocurrió en 2024, cuando estalló una violenta confrontación en el bastión histórico del cartel. En septiembre de 2024, una ola de balaceras, emboscadas y ataques estremeció la ciudad de Culiacán y otras localidades de Sinaloa, luego de que aparentemente se rompiera una tregua tácita entre Los Chapitos y los hombres de El Mayo. Las autoridades mexicanas reportaron enfrentamientos entre células armadas y fuerzas federales, asesinatos selectivos y bloqueos de carreteras, en incidentes que dejaron varios muertos (al menos 5 a 10 fallecidos según distintas fuentes locales) y sembraron el pánico en la población. El presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció públicamente la posibilidad de que la violencia estuviera ligada a divisiones dentro del cartel, llamando a la calma y desplegando refuerzos militares para contener la situación. Observadores describieron estos eventos como el punto de no retorno en la guerra interna: “La Chapiza” versus “La Mayiza” disputándose abiertamente el control total del Cártel de Sinaloa.[18]

La chispa inmediata que desencadenó el conflicto de 2024 fue un supuesto acto de traición entre las facciones. De acuerdo con investigaciones periodísticas, Joaquín Guzmán López (“El Güero”), entonces aún aliado de sus hermanos Chapitos, habría colaborado con autoridades de EE.UU. para provocar la captura (o entrega) de El Mayo Zambada en julio de 2024. Zambada, de casi 75 años de edad y prófugo legendario, habría sido engañado para abordar una avioneta con destino a Estados Unidos, donde Joaquín Guzmán se entregó pacíficamente. El Mayo posteriormente acusó a Los Chapitos de secuestrarlo y entregarlo a sus enemigos, violando códigos no escritos de la vieja guardia. Aunque los detalles exactos siguen sin confirmación oficial, este incidente tensó al máximo la relación: Zambada juró venganza, y para inicios de septiembre de 2024 sus fuerzas desataron ataques coordinados en Sinaloa contra intereses y operadores de Los Chapitos. En los meses siguientes, más de 600 muertes violentas en el estado fueron atribuidas a esta guerra intestina, según datos oficiales recopilados hasta finales de 2024.[19]

La reacción del gobierno mexicano frente a esta ruptura incluyó investigaciones penales inusuales. La Fiscalía General de la República (FGR) abrió una causa por el presunto secuestro de Ismael Zambada: en agosto de 2024 imputó formalmente a Joaquín Guzmán López por dicho delito, y anunció indagatorias sobre la posible participación de Ovidio Guzmán López (“El Ratón”) en la conspiración para traicionar al Mayo. Estas acciones reflejan cómo las disputas internas trascendieron al ámbito público y diplomático, con denuncias cruzadas: los abogados de El Mayo alegando traición de Los Chapitos, y los defensores de Los Chapitos negándolo pero admitiendo que sus clientes evaluaban declararse culpables en EE.UU. para reducir condenA. Pese a la gravedad de las acusaciones, hasta 2025 no se ha esclarecido oficialmente el episodio de la supuesta entrega de Zambada, manteniéndose como parte de la narrativa de la narcoguerra en Sinaloa.[20]

En paralelo a esta rivalidad interna, Los Chapitos han tenido enemistades y alianzas cambiantes con otras organizaciones criminales. Históricamente fueron antagonistas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) –liderado por Nemesio “El Mencho” Oseguera– compitiendo violentamente por plazas en el norte y occidente de México (por ejemplo, en estados como Sonora, Zacatecas, Baja California). No obstante, la presión de la guerra contra El Mayo y los golpes sufridos por Los Chapitos en 2024 llevaron a una realineación inesperada. A finales de 2024 surgieron reportes de una alianza estratégica entre Iván Archivaldo Guzmán (Los Chapitos) y el CJNG. Esta cooperación insólita habría iniciado secretamente durante la crisis con Zambada y se consolidó en 2025 tras el colapso de parte del aparato de seguridad de Iván Archivaldo. En mayo de 2025, la captura de Jorge Humberto Figueroa (“La Perris”), uno de los jefes de sicarios de Los Chapitos, dejó vulnerable a la facción. El CJNG aprovechó la ocasión ofreciendo a uno de sus operadores de confianza –Audias Flores Silva (“El Jardinero”)– como nuevo jefe de seguridad para Los Chapitos, sellando así un pacto de protección mutua.[21]

Esta alianza Chapitos-CJNG, impensable años atrás, amenaza con reconfigurar el mapa criminal de México. Expertos advierten que la unión de dos de los cárteles más poderosos podría dar origen a un “supercartel” binacional. La DEA, en su informe National Drug Threat Assessment 2025, confirmó la existencia de dicha colaboración y señaló que tiene el potencial de expandir los territorios, recursos, poder de fuego y corrupción a disposición de ambos grupos, alterando significativamente el equilibrio criminal existente. Según trascendidos, el acuerdo repartiría zonas de influencia (por ejemplo, CJNG obtendría mayores accesos en estados como Nayarit, Zacatecas y Chiapas, mientras Los Chapitos retendrían Sinaloa, Sonora y Durango) y compartirían rutas clave de tráfico hacia Estados Unidos. Aunque esta alianza podría ser temporal y circunstancial, evidencia la capacidad de Los Chapitos para forjar pactos pragmáticos ante amenazas comunes, incluso con antiguos rivales, con tal de mantener su supervivencia y dominio.[22]

Operativos policiales y acciones legales

En respuesta al ascenso de Los Chapitos, las autoridades de México y Estados Unidos han emprendido numerosos operativos y acciones legales contra esta facción en los últimos años. A continuación se resumen los acontecimientos más destacados desde 2019 hasta 2025, relacionados con la persecución de Los Chapitos:

17 de octubre de 2019 – “Culiacanazo”: Las fuerzas armadas mexicanas (SEDENA) realizaron un operativo en Culiacán que logró capturar a Ovidio Guzmán López, desencadenando una violenta reacción del Cártel de Sinaloa. Sicarios de La Chapiza sitiaron la ciudad con bloqueos, balaceras y ataques que pusieron en jaque a la población civil. Para evitar un baño de sangre mayor, el Gobierno federal ordenó la liberación de Ovidio horas después de su detención. Este episodio, conocido como el “Culiacanazo”, evidenció el poder de fuego de Los Chapitos y fue considerado un revés para el Estado mexicano.[23]

15 de diciembre de 2021 – Recompensas de EE.UU.: El Gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, anunció recompensas de hasta 5 millones de dólares por información que llevara al arresto o condena de Iván Archivaldo, Jesús Alfredo, Ovidio y Joaquín Guzmán. En un comunicado oficial se les describió como miembros de alto rango del Cártel de Sinaloa, todos ellos ya acusados formalmente en cortes federales por su papel en el tráfico internacional de drogas. Esta medida reforzó la presión sobre Los Chapitos en el ámbito internacional.[24]

5 de enero de 2023 – Operativo en Jesús María: En un nuevo intento por aprehender a Ovidio Guzmán, el Ejército mexicano lanzó un operativo sorpresivo en la comunidad de Jesús María (Sinaloa). Tras un intenso tiroteo y enfrentamientos que se prolongaron horas –con saldo oficial de 29 muertos (10 militares y 19 presuntos delincuentes)– las fuerzas federales consiguieron detener a Ovidio. A diferencia de 2019, esta vez las autoridades trasladaron rápidamente al capo fuera de Sinaloa para impedir rescates, internándolo en el penal de máxima seguridad del Altiplano. El éxito de este operativo se atribuyó a meses de inteligencia conjunta entre agencias mexicanas y estadounidenses.[25]

14 de abril de 2023 – Acusación masiva en EE.UU.: El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) imputó formalmente a 28 miembros del Cártel de Sinaloa, incluidos los Chapitos, como resultado de una vasta investigación sobre el tráfico de fentanilo. Las actas de acusación presentadas en cortes de Nueva York, Illinois y Washington D.C. detallan cómo Iván, Jesús Alfredo y Ovidio Guzmán (catalogados como los líderes “más violentos y despiadados” del cartel) montaron operaciones industriales para “inundar de fentanilo las calles” de EE.UU.. Entre los cargos anunciados figuran tráfico de drogas, conspiración, porte de armas de fuego y lavado de dinero, y la fiscalía estadounidense adelantó que buscará para ellos penas de cadena perpetua sin posibilidad de liberación. En la misma acusación se incluyó a sus principales colaboradores: químicos proveedores de precursores, fabricantes de píldoras, jefes de sicarios (como el Nini y el Panu) y lavadores de dinero, así como a contactos internacionales, mostrando el alcance global de la red de Los Chapitos.[26]

15 de septiembre de 2023 – Extradición de Ovidio Guzmán: Tras varios meses de litigios, el gobierno mexicano entregó en extradición a Ovidio Guzmán López a agentes de EE.UU., en cumplimiento de una orden judicial de Chicago. Ese día, Ovidio fue transportado en una aeronave estadounidense desde Toluca hasta Illinois, bajo estrictas medidas de seguridad, para comparecer ante la justicia norteamericana. El fiscal general de EE.UU., Merrick Garland, emitió un comunicado calificando la extradición como “un paso más en el esfuerzo por atacar todos los aspectos de las operaciones del cartel” y agradeció la cooperación del gobierno mexicano en la lucha contra los narcóticos. A su llegada a Chicago, Ovidio Guzmán se declaró no culpable de los cargos iniciales y quedó a la espera de juicio por conspiración para distribuir drogas y otros delitos graves.[27]

25 de julio – 9 de septiembre de 2024 – Incidente del avión y estallido de la guerra: En un evento sin precedente, Joaquín Guzmán López (hermano de Ovidio) apareció bajo custodia de EE.UU. a finales de julio de 2024, habiéndose entregado voluntariamente en Nuevo México. El embajador estadounidense en México afirmó que no hubo irregularidades en la captura; sin embargo, el propio Ismael Zambada acusó públicamente a Joaquín (su ahijado) de haberlo secuestrado y llevado engañado a la frontera. Mientras se desataban esas acusaciones, el gobierno de Sinaloa llamó a la calma, pero el 9 de septiembre de 2024 se desataron enfrentamientos armados en Culiacán y otros municipios, marcando el inicio formal de la guerra entre Los Chapitos y la facción de El Mayo. El periodo subsiguiente (finales de 2024) fue uno de los más violentos en la historia reciente de Sinaloa, con cientos de muertes ligadas a esta pugna interna, lo que obligó a una respuesta masiva de fuerzas federales para recuperar el control.[28]

Años 2024-2025 – Sanciones y designaciones internacionales: Durante 2025, Estados Unidos intensificó la presión legal contra Los Chapitos mediante designaciones oficiales y sanciones financieras. En febrero de 2025, Washington incluyó al Cártel de Sinaloa en su lista de organizaciones terroristas, mencionando explícitamente a la facción de los hijos de El Chapo. Posteriormente, en junio de 2025, el Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó a Los Chapitos como grupo, congelando activos de al menos 8 individuos y 12 empresas mexicanas vinculadas a su red de suministro de precursores de fentanilo. Estas acciones se sumaron a operativos policiales continuos y decomisos de droga en ambos lados de la frontera, todos orientados a desmantelar la infraestructura logística y financiera de la facción.[29]

Situación actual (2025): A finales de 2025, el liderazgo de Los Chapitos se encuentra dividido y mermado por las acciones anteriores. Dos de los hermanos Guzmán (Ovidio y Joaquín) están bajo custodia en EE.UU., enfrentando potencialmente penas de cadena perpetua, mientras que Iván Archivaldo y Jesús Alfredo siguen prófugos en México, presuntamente resguardados por su red criminal. Pese a los golpes recibidos, la facción permanece activa; controla aún importantes territorios en el Pacífico mexicano y mantiene operaciones de narcotráfico en curso.[30] Los enfrentamientos con remanentes de La Mayiza han disminuido tras la caída de varios líderes de esa facción (incluyendo la posible captura o neutralización de El Mayo Zambada) – aunque no han cesado por completo – y se reporta que Los Chapitos han afianzado su alianza con el CJNG para consolidar su posición frente a otros enemigos comunes. Las autoridades de ambos países continúan en alerta ante la capacidad de reorganización del grupo. Los Chapitos, considerados ya un objetivo prioritario para México y EE.UU., encarnan el desafío emergente de la “nueva generación” del narcotráfico: jóvenes capos globalizados,extremadamente violentos y adaptados para sobrevivir a la caída de los antiguos líderes del crimen organizado.[31]

Referencias

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