Los Toros de Fucha
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Los Toros de Fucha | ||
|---|---|---|
|
| ||
|
| ||
| País | Colombia | |
| Sede | Bogotá | |
| Fundación | Marzo 5 de 1823 | |
| Fin de publicación | Principios de Abril de 1823 | |
| Género | Sátira política | |
| Ideología política | Federalista | |
| Idioma | Español | |
| Editor(a) | Antonio Nariño | |
Los Toros de Fucha fue un periódico neogranadino fundado y dirigido por el prócer colombiano Antonio Nariño en el año 1823.[1] Este impreso contiene tres publicaciones seriadas dirigidas al periódico El Patriota: Primera corrida, Segunda corrida y Tercera corrida. Cada edición fue elaborada por la Imprenta de Espinosa y diseñada en un 8vo con un número total de cuatro páginas.[2] Pese a que fue una publicación de corta duración, todas las ediciones se difundieron ampliamente y circularon de forma gratuita en la Plaza de Bogotá.[3]
Registra el descontento social y político por la nueva legislación adoptada en la República a cargo del poder Ejecutivo detentado por Francisco de Paula Santander. De modo que, fue un impreso profundamente contestatario al régimen y al periódico El Patriota.[4]
En principio, Antonio Nariño postuló principios de autonomía regional e intercedió por un espacio que motivaba la discusión y participación ciudadana sobre la esfera pública.[5] Sin embargo, también incluyó múltiples críticas por la imposibilidad de ejercer libre y dignamente su opinión en un régimen de censura.
Son tres los postulados fundamentales de este periódico:
- Crítica y confrontación hacia el poder centralista y sus medios impresos.
- Reflexión sobre el oficio del escritor y la opinión pública como un derecho del ciudadano.
- Propuestas políticas de corte federalista.
Estilo Literario
En las tres ediciones de Los Toros de Fucha se hace uso de la sátira política. De ahí que su tono sarcástico escenifique el desfase entre la órbita pública y privada en la República. Es, además, una defensa con la que Nariño intenta restituir su honor y méritos.
Asimismo, caracteriza la opinión como un territorio de lucha al retomar, de modo irónico y sistemático, la metáfora del toro en la plaza ya enunciada en su contra por el periódico El Patriota. Sus tres consignas son de carácter reflexivo y crítico ya que articula propuestas sociales y cuestiona la estructura ambivalente del Estado centralista.
En la totalidad de Los Toros de Fucha, Antonio Nariño emplea el estilo narrativo del costumbrismo. Este, se caracteriza por la narración de hechos en un tono irónico, humorístico y melancólico. Además, un rasgo distintivo de los artículos costumbristas consiste en la inserción de un lema después del título. En este caso, Nariño siempre utiliza un epígrafe hacia el inicio de cada corrida. Por esta razón, es uno de los precursores de este estilo narrativo.[6]
Valor Periodístico
Su amplia difusión y recepción propició la aparición de un aparato crítico y espacios de debate en los que seguidores y colaboradores de Antonio Nariño evaluaron las posibilidades y limitaciones de la nueva Constitución de Cúcuta decretada en 1821.[7]
En suma, la confrontación política se trasladó al entorno periodístico. Es decir, el valor axiomático de Los Toros de Fucha permitió interpelar y plasmar la ambigüedad sobre la Ley de Libertad de Imprenta (1821). Por ende, el periódico unificó ambos escenarios con el fin de articular una contienda política orientada al debate.
Contexto
Una vez consolidada la República, Simón Bolívar detentó su cargo a la presidencia y Francisco de Paula Santander fue electo vicepresidente. Bajo su delegación se erigieron los principios de la nueva Constitución de 1821. Su propósito fue controlar y prevenir nuevas confrontaciones territoriales a partir de la concentración del poder Ejecutivo.[8] Es decir, de una estructura de corte centralista.
Conflicto entre federalistas y centralistas
En efecto, el periódico El Patriota junto con otros periódicos como El Correo de la Ciudad de Bogotá afianzaron sus valores informativos a los intereses del Gobierno. En otros términos, propiciaron la legitimidad del poder centralista a través de impresos que no admitían la injerencia de los ciudadanos sobre decisiones de índole económica y social.[9]
El conflicto empezó a dinamizarse en torno a la estructura centralista cuando en 1822, un panorama de inconformidad emergió por circunstancias económicas que afectaron la viabilidad de la República.[10] Sin embargo, la posición que adoptó Santander se tornó incuestionable y arbitraria. Posteriormente, y en vista de la inhabilidad de participación pública por parte del ciudadano, surgió El Insurgente en 1822. Este periódico, al parecer, fue fundado y editado por Antonio Nariño. Por lo tanto, su manifiesto de oposición facilitó el advenimiento de El preguntón en 1823 y de los Toros de Fucha en el mismo año.[11] Su propósito fue interpelar al Gobierno de modo crítico, expresar su malestar social y finalmente, proponer consensos de alcance político.[12]
Pese a la afluencia de estos impresos, el periódico Los Toros de Fucha no logró resistir. Su contenciosa sátira política fue llevada a instancias judiciales a finales de 1823 y sus ediciones culminaron. Por un lado, se determinó que amenazaba los intereses del Gobierno y, por otro, el enfoque crítico de sus postulados fue invalidado.
La paradoja de la opinión pública
Desde el periódico El Patriota, Santander señaló que los apotegmas expuestos en Los Toros de Fucha estimulaban el desorden social en detrimento del Gobierno. Asimismo, manifestó su desacuerdo e insatisfacción sobre la intervención de los ciudadanos en las decisiones políticas a través de la prensa. Sin embargo, habilitó esta autoridad de forma exclusiva para los miembros del aparato estatal. Es decir, la opinión solo era legítima en tanto se circunscribiera a la facción santanderista y se promulgaran los proyectos del Gobierno.
Esta ambigüedad fue señalada por Antonio Nariño en las tres ediciones de Los Toros de Fucha. Pues, este juicio dispar demostraba la contrariedad entre los preceptos de Santander y los planteamientos de la Ley de libertad de Imprenta.[13] Además, los sectores de oposición que participaron en la prensa fueron amonestados legalmente por «desestabilizar» los ánimos y amenazar los intereses de la República.