Los días de la vida
From Wikipedia, the free encyclopedia
Producción
Enrique Muzio
Jaime L. Lozano
Jaime L. Lozano
Guion
Francisco D'Intino
| Los días de la vida | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | Francisco D'Intino | |
| Producción |
Enrique Muzio Jaime L. Lozano | |
| Guion | Francisco D'Intino | |
| Música | José Luis Castiñeira de Dios | |
| Sonido | Carlos Caleca | |
| Fotografía | Eduardo Abel Sahar | |
| Montaje | Enrique Muzio | |
| Escenografía | Rafael Reyeros | |
| Protagonistas | ||
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País | Argentina | |
| Año | 2000 | |
| Género | Drama | |
| Duración | 90 minutos | |
| Clasificación | PM13 | |
| Idioma(s) | Español | |
| Compañías | ||
| Productora |
ESA Cinematográfica Orsay Troupe | |
| Ficha en IMDb | ||
Los días de la vida es una película de Argentina filmada en colores dirigida por Francisco D'Intino sobre su propio guion que se estrenó el 10 de agosto de 2000 y que tuvo como actores principales a Virginia Lago, Ulises Dumont, José Luis Alfonzo y Pablo Giovine.
Un joven de 21 años que estudia y vive con su madre divorciada va en busca de su padre, un gremialista demasiado ocupado para prestarle atención.[1]
Reparto
Comentarios
Josefina Sartora en el sitio web cineismo opinó:
«Virginia Lago, José Luis Alfonzo y el debutante Pablo Giovine conforman esta familia argentina que desde su ámbito íntimo remite al drama de todo un país que no ha sabido cuidar a sus hijos […]. Las imágenes de Perón y Evita y las alusiones a una pasada militancia de izquierda hablan de un ideal desgarrado, que no supo concretarse. La realización del cordobés Francisco D'Intino (Bajo otro sol) es sencilla, sin pretensiones, y está llena de buenas intenciones que no alcanzan para hacer un buen film. Los diálogos –con severos defectos de doblaje– son retóricos y reiteran su mensaje moralista, como el "símbolo" del camino, permanente desde los títulos de apertura hasta los de cierre, que busca trasmitir un optimismo que empuje al país hacia adelante.» [2]
Diego Brodersen en El Amante del Cine escribió:
«…transcurre entre diálogos disparatados […] conceptos esquemáticos de psicología de salón y un pobre trabajo de sonido que destaca las respiraciones y suspiros por sobre las voces de los actores.»[1]
Manrupe y Portela escriben:
«Una dirección de actores descuidada y despareja: mientras Virginia Lago gesticula a la vieja usanza, Alfonzo parece un muñequito de torta pero con bigote. La motivación de los personajes llega a un punto muerto cuando padre e hijo se ven enfrentados por el silencio del chico (mejor que se calle, por otra parte) que abusa de su enojo y el esfuerzo del padre por acercarse amorosamente».[1]