Los primeros antecedentes de la actividad política de Ibarrola se remontan a la década de 1920, en un contexto marcado por la creciente organización del movimiento obrero y la influencia de la Internacional Comunista en América Latina. En 1924 participó en la fundación del periódico de orientación marxista Bandera Roja, considerado uno de los primeros órganos de difusión de ideas comunistas en Paraguay. Esta iniciativa estuvo vinculada a la denominada Sección Paraguaya de la Internacional Comunista, una estructura embrionaria integrada, entre otros, por el entonces abañil Donato Cáceres —quien ejercía como secretario general— e Ibarrola en funciones de tesorero.[1] Aunque existen escasas fuentes documentales sobre esta organización, es considerada por la historiografía como antecedente directo del posterior Partido Comunista Paraguayo.[2]
En 1926, Ibarrola participó como delegado paraguayo en el VI Congreso Mundial de la Internacional Comunista que tuvo lugar en Moscú, Rusia, lo que evidencia su inserción en redes políticas de alcance internacional y su vinculación con los lineamientos ideológicos emanados desde dicha organización.[3]
En 1928, en un contexto de consolidación de agrupaciones obreras y de izquierda, Ibarrola formó parte del núcleo fundador del Partido Comunista Paraguayo, junto a otros militantes del movimiento obrero. Ese mismo año fue elegido como el primer secretario general del partido, asumiendo la conducción política de la organización en sus años iniciales.[3][4]
Durante su gestión al frente del partido, Ibarrola mantuvo tensiones con los órganos regionales de la Internacional Comunista, en particular con el dirigente argentino Victorio Codovilla, quien cuestionó su conducción política y su perfil ideológico, al que calificaba como insuficientemente alineado con los principios del comunismo internacional. Este conflicto, conocido en la historiografía como el «caso Ibarrola»,[5] se enmarcó en el proceso de centralización y disciplinamiento impulsado por la Internacional Comunisra a fines de la década de 1920. Las divergencias se agudizaron en torno a la interpretación del conflicto paraguayo-boliviano y la estrategia del partido frente a la inminente guerra, así como por disputas internas sobre la organización y dirección del Partido Comunista Paraguayo. Como resultado de estas tensiones y de la intervención del Secretariado Sudamericano, Ibarrola fue desplazado progresivamente de la conducción partidaria y finalmente expulsado de la organización en 1929, tras formular críticas a la Internacional Comunista a través del periódico partidario Comuneros.[6]