Con la masificación de los servicios de redes sociales, fue común también la aparición de perfiles de personas que van falleciendo y por ende, dejan de interactuar a través de una red social determinada. La red social Facebook incorporó medidas para declarar un perfil de un usuario ya fallecido, así como también los cambios a éste una vez confirmado el deceso, como la desactivación del perfil en invitaciones a eventos y en el servicio de chat, transformándose en un perfil in memoriam que es posible distinguirlo como tal. En 2019, la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, anunció la incorporación de «tributos» a los perfiles de personas fallecidas, a modo de un libro de condolencias virtual.[1] Del mismo modo, se ha visto que de manera espontánea, los usuarios postean imágenes de un lazo negro para comunicar el fallecimiento de un familiar o ser querido, así como también dejan mensajes relativos a la persona difunta, considerado como parte del proceso fúnebre dentro de la comunidad virtual. Dichas acciones han cobrado mayor relevancia para los dolientes que, por lejanía física u otras razones, no pueden asistir al sepelio de una persona pero que, de igual manera, desean hacerse presentes expresando sus sentimientos para con el difunto.[2]