Lydia Cabrera
etnóloga, investigadora y narradora cubana
From Wikipedia, the free encyclopedia
Lydia Cabrera (La Habana, Cuba, 20 de mayo de 1899-Miami, Florida, Estados Unidos, 19 de septiembre de 1991) fue una etnóloga, investigadora y narradora cubana. Sus estudios sobre la presencia y huellas de la cultura africana en la isla de Cuba en sus aspectos lingüísticos y antropológicos son de ineludible consulta.[1]
Miami (Estados Unidos)
| Lydia Cabrera | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
20 de mayo de 1899 La Habana (Cuba) | |
| Fallecimiento |
19 de septiembre de 1991 Miami (Estados Unidos) | |
| Nacionalidad | Cubana | |
| Familia | ||
| Padre | Raimundo Cabrera | |
| Educación | ||
| Educada en | Escuela del Louvre | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Antropóloga, escritora, poetisa y etnóloga | |
| Área | Anthropological research y religión | |
| Artistas relacionados | Teresa de la Parra, Gabriela Mistral | |
Trayectoria
Hija de Elisa Marcaida y Casanova y del historiador cubano Raimundo Cabrera. Se educó en La Habana. En su infancia no pudo ir a la escuela por problemas de enfermedad y en la casa fue educada por tutores. El contacto con el personal de su casa originó el interés por la cultura africana.[2] El bachillerato también transcurrió en su hogar y posteriormente tomó cursos de postgrado.
En 1913 comenzó a escribir la crónica social de la revista Cuba y América bajo el seudónimo de Nena.[3]
En 1925 viajó a España y luego a París, lugar a donde volvió en 1927 tras visitar la isla.[2] En 1927 pasó a residir en París, donde publicó, traducidos al francés por Francis de Miomandre, sus Contes nègres de Cuba (París, Gallimard, 1936), basados en relatos oídos de viva voz, que constituyen tanto un aporte al conocimiento del folclore negro como una recreación poética.[4] Esta obra fue escrita para animar a Teresa de la Parra.[2]
Parra y Cabrera se habían conocido en un barco que se dirigía a Venezuela en 1925. Comenzaron a viajar juntas y, después, se veían intermitentemente. Desde 1932 permanecieron unidas, cuando Parra estaba hospitalizada en Leysin, en la zona del Mont Blanc. Posteriormente viajaron juntas a Suiza y más tarde se trasladaron a Madrid, donde residieron en el apartamento que había dejado libre Pablo Neruda. Después se establecieron en Barcelona, regresaron a Madrid y allí permanecieron hasta el fallecimiento de Parra en 1936.[5] Aunque se ha intentado negar que fueran amantes, las cartas, diarios de Parra y el propio testimonio de Cabrera lo afirman.[6]
Es muy conocida la frase de Lydia Cabrera en la que expresa que descubrió a Cuba a orillas del Sena. Al parecer, los once años que pasó en París fueron decisivos para ahondar en sí misma y en sus objetivos profundos.[7]
De regreso a Cuba continuó en esta labor que cada vez se fue alejando más de la ficción literaria para derivar hacia un estudio de la cultura afro-cubana, en sus aspectos lingüísticos y antropológicos.
En 1930, en una visita que Federico García Lorca, quien le había dedicado parte del Romancero gitano, realizó a Cuba, Cabrera condujo al poeta a una ceremonia secreta afrocubana. En 1940 llegó María Zambrano a Cuba, exiliada tras la guerra civil española, y fue ayudada por Cabrera.[8]
Fue asesora de la Junta del Instituto Nacional de Cultura bajo la dictadura de Batista. Trabajos suyos fueron publicados en las revistas francesas Cahiers du Sud, Revue de Paris y Les Nouvelles Litteraires, y en las cubanas Revista Orígenes (1945-1954), Revista Bimestre Cubana (1947), Lyceum (1949), Lunes de Revolución, Bohemia.
Su libro Por qué... cuentos negros de Cuba fue también traducido al francés por Francis de Miomandre (París, Gallimard, 1954). En El Monte (1954) se dedica por completo a estudiar los orígenes de la Santería, nacida de la mezcla de las deidades de los Yoruba con los santos católicos. Anago:Vocabulario Lucumi, es un estudio del lenguaje Lucumi y su adaptación al español.
En 1955 publicó su recopilación de Refranes de negros viejos (La Habana, Eds. CR, 1955). [4] Al triunfo de la Revolución se marchó del país. Primero en Nueva York y finalmente en Miami donde siguió publicando.[9]
En sus primeros libros etnológicos, publicados entre 1954 y 1958, comenzando con El Monte, la autora recogió los más importantes fundamentos antropológicos, religiosos y culturales del legado afrocubano. Para ello tuvo que ganarse la confianza de sus informantes, los cuales guardaban celosamente el secreto de sus rituales, mitos y costumbres. Por otra parte desarrolló una profunda investigación de campo que la llevó a moverse por numerosos pueblos y ciudades, sobre todo de La Habana, Trinidad, Las Villas y Matanzas. Para ella, lo importante consistía en desentrañar "la huella profunda y viva que dejaron en esta isla, los conceptos mágicos y religiosos, las creencias y prácticas de los negros importados de África durante varios siglos de trata ininterrumpida".
Murió el 19 de septiembre de 1991, a los noventa y dos años de edad.[4]
Bibliografía
- Cuentos negros de Cuba
- ¿Por qué? Cuentos negros de Cuba
- El Monte
- Refranes de negros viejos
- Anagó, vocabulario lucumí
- La sociedad secreta Abakuá, narrada por viejos adeptos.
- Otán Iyebiyé, las piedras preciosas.
- Ayapá: Cuentos de Jicotea
- La laguna sagrada de San Joaquín
- Yemayá y Ochún
- Anaforuana: ritual y símbolos de la iniciación en la sociedad secreta Abakuá
- Francisco y Francisca: chascarrillos de negros viejos
- Itinerarios del Insomnio: Trinidad de Cuba
- Reglas de Congo: Palo Monte Mayombe
- Koeko iyawó, aprende novicia: pequeño tratado de regla lucumí
- Cuentos para adultos, niños y retrasados mentales
- La Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje
- Páginas Sueltas[4]
Revistas cubanas donde realizó sus publicaciones
- Orígenes 1945-1954
- Revista Bimestre Cubana 1947
- Lyceum 1949
- Lunes de Revolución y Bohemia.
- En 1942 publicó una traducción suya de Cahier d'un retour au pays natal, de Aimé Césaire (Regreso al país natal), ilustrada con dibujos de Wifredo Lam.[4]