En Japón, la competición femenina está documentada desde mediados de los años 1990. Influenciada por la lucha libre profesional femenina y el kickboxing, la organización Smackgirl se formó en 2001 y se convirtió en la única promoción importante exclusivamente femenina en MMA. Otras organizaciones femeninas japonesas exitosas incluyeron Ladies Legend Pro-Wrestling, ReMix (un predecesor de Smackgirl), U-Top Tournament, K-Grace y AX.[7][8]
Mientras el MMA femenil ganaba adeptos en suelo japonés, no era tanto así en otros países donde este deporte tiene gran base de seguidores, principalmente Brasil y los Estados Unidos. En este último país, antes del éxito del reality show The Ultimate Fighter, había poca cobertura importante de las competiciones femeninas. Algunas de las primeras organizaciones con mayor inclusión femenina eran International Fighting Championships, SuperBrawl, King of the Cage, Bas Rutten Invitational y HOOKnSHOOT. La primera competencia femenina registrada en los EE. UU. fue en un IFC 4 entre Becky Levi y Betty Fagan el 28 de marzo de 1997. A esto pronto le siguió un torneo IFC de cuatro mujeres sancionado por la Comisión de Boxeo y Lucha Libre de Luisiana el 5 de septiembre de ese año 1997 en Baton Rouge.
Desde mediados de la década de 2000, llegó más cobertura cuando organizaciones como Strikeforce, EliteXC, Bellator Fighting Championships y Shark Fights invitaron a las mujeres a competir. A finales de esa década, Ultimate Warrior Challenge México, una de las empresas más antiguas de aquel país, albergó el 30 de mayo de 2009 un evento de nombre UWC México 2: Furia Cacharilla que marcó la primera vez que hubo un combate femenino en el MMA mexicano. Las protagonistas fueron Margarita de la Cruz Ramírez y Cristina Marks, ambas debutando como profesionales y con Ramírez llevándose la victoria por sumisión.[9]
Tras la adquisición de Strikeforce por parte de Zuffa en marzo de 2011, ha habido mucha especulación sobre el futuro de la competición femenina, tanto en términos de relevancia como de popularidad.[10][11]
Ronda Rousey fue una luchadora que despertó la popularidad de las luchadoras femeninas. Cuando firmó con UFC en 2012, las peleas femeninas no eran muy populares y no se consideraban un deporte para mujeres. Rousey pudo abrir los ojos a muchas personas y demostrar que Dana White, el presidente de UFC, estaba muy equivocado; fue la «cara de UFC» y la luchadora mejor pagada durante mucho tiempo. Además de ser medallista olímpica, Rousey también ganó medallas de oro consecutivas en el Campeonato Panamericano, y a muchas personas les sorprendió lo carismática y talentosa que era. Cada día, las luchadoras de MMA se vuelven más populares y obtienen más espectadores.[12]
También en 2012, ante la subrepresentación de la MMA femenil, se creó la empresa Invicta Fighting Championships. La promoción celebró su primer evento el 28 de abril, y estuvo encabezado por una revancha entre la ex campeona de peso gallo femenino de Strikeforce, Marloes Coenen, y Romy Ruyssen.[13]