Madres de los niños abandonados en España

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El abandono. 1886

A lo largo de la historia muchas madres se vieron obligadas por diferentes motivos a abandonar a su hijo en España y por extensión, en Europa.

Este hecho tuvo su apogeo entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX en que se abandonaron, aproximadamente, un millón de niños en España.[1]

Las causas más frecuentes del abandono infantil eran ser hijo ilegítimo, la pobreza, la enfermedad de la madre, falta de leche materna, la discapacidad del niño, etc.[2]

Otro hecho que favoreció el abandono fue el reforzamiento que hubo en la sociedad a mediados del siglo XIX del papel de la mujer desde el punto de vista moral y religioso de la época. Con pocas variaciones, fue un fenómeno común en España y en Europa.[2]

Todo esto motivaba que en las instancias de abandono se citara la falta de apoyo y el rechazo o la presión de la familia.

El número de mujeres oficialmente pobres era superior al de hombres. En muchos casos sus viviendas eran insalubres, su alimentación mala y escasa, y los trabajos que realizaban en el campo, servicio doméstico o en las fábricas tenían unas pésimas condiciones.[3]

Las circunstancias negativas en las que vivían muchas mujeres podían provocar que algunas de ellas no pudieran amamantar. Para una madre pobre la falta de leche era un problema importante porque difícilmente podía pagar a una nodriza. Por esa razón el torno o las inclusas se presentaban como una solución, porque hasta bien entrado el siglo XX no se crearon las gotas de leche en la mayoría de las capitales de provincia españolas. Estas instituciones facilitaban leche de vaca maternizada cuando la madre no podía lactar a su hijo.[4]

A la problemática del embarazo no deseado, se añadía la penalización legal del aborto en España desde 1822 hasta finales del siglo XX, aunque no se erradicó la peligrosa práctica del aborto clandestino.[5]

Tipos de abandono

Hasta en siglo XIX el abandono se realizaba anónimamente por exposición en descampados o la vía pública y a partir de la despenalización del abandono a finales del siglo XVIII, los organismos públicos crearon los tornos donde las madres infelizmente embarazadas parían en secreto y abandonaban el niño recién nacido anónimamente, normalmente antes del alba.[6]

Madres, niños, monjas y el médico en la Casa Cuna de Fraisoro en 1930

A partir de mediados del siglo XIX comenzaron a desarrollarse maternidades, fundamentalmente en las misericordias, con lo que comenzó a desaparecer el abandono anónimo. Esta forma de abandono convivió con el torno hasta primeras décadas del siglo XX en que desaparecieron los tornos en España.

Sin embargo, estas instituciones ofrecían pocas plazas, no reunían buenas condiciones de higiene y no solían contar con las salas de aislamiento adecuadas, lo que unido al poco desarrollo de la obstetricia tenía por consecuencia una mortalidad materna hasta principios del siglo XX de una madre cada 170 partos.[7]

Las causas más frecuentes del fallecimiento materno eran las hemorragias y las infecciones puerperales. Hasta los años treinta del siglo XX no se realizaban transfusiones de sangre y la penicilina comenzó a utilizarse en 1946 en España.[8]

Sociología

Véase también

Referencias

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