Malena Galmarini tiene una extensa trayectoria en el ámbito político y en la gestión pública, con un enfoque transversal en políticas de inclusión, infancia, género y derechos sociales.
Comenzó su militancia política a los 18 años en el Partido Justicialista y fue designada en 1998 como Subdirectora Nacional de Juventud en el Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación. Desde allí impulsó políticas federales de juventud con una mirada participativa y de inclusión social.
Sin embargo, su consolidación política se dio en el ámbito local, en el Municipio de Tigre, donde fue una de las principales impulsoras del proceso de modernización del Estado municipal, con foco en derechos sociales, salud, género e inclusión. Entre 2008 y 2017 fue Secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano, y desde 2009 hasta 2019 ocupó una banca como concejala, presidiendo la Comisión de Salud y acompañando desde el Concejo el diseño de múltiples políticas públicas.
Desde su cargo en la Secretaría, Malena diseñó un modelo integral de desarrollo humano en Tigre, que combinaba políticas sanitarias, sociales y de género con un enfoque de cercanía territorial. Entre sus principales logros se destacan:
La creación del Sistema de Protección de la Primera Infancia, con dispositivos territoriales que atendían el desarrollo integral de niñas y niños en situación de vulnerabilidad.
La apertura de más de 50 Centros de Atención Familiar y de la Mujer (CAFyM) en distintos barrios del distrito, que funcionaban como espacios comunitarios de prevención, atención y acompañamiento social.
El desarrollo del programa de salud sexual y reproductiva “Tigre Con Vos”, pionero en el país por su abordaje integral con campañas de anticoncepción, detección de infecciones de transmisión sexual, educación sexual comunitaria y acompañamiento profesional.
La implementación del Plan Municipal de Violencia de Género, que incluyó protocolos de atención, promotoras territoriales, acompañamiento psicológico y jurídico, y el desarrollo del Botón D.A.M.A. (Dispositivo de Alerta para Mujeres Agredidas), una herramienta de geolocalización que vinculaba a las víctimas con el sistema de seguridad municipal.
La creación del Sistema de Emergencias de Salud Municipal (SET), que descentralizó la atención prehospitalaria con ambulancias propias, equipos médicos en los barrios y articulación con el Hospital de General Pacheco.
La consolidación de una red de más de 200 promotoras y promotores territoriales, capacitados en salud, género, adolescencia, niñez y discapacidad, que cumplían un rol clave en la prevención, detección y acompañamiento de situaciones de riesgo en villas, barrios populares e islas.
La puesta en marcha del programa "Sí al deporte", que fomentó el acceso gratuito a actividades deportivas y recreativas en clubes de barrio, fomentando valores de inclusión y prevención desde edades tempranas.
El desarrollo de campañas de concientización masiva sobre grooming, embarazo adolescente, discriminación, consumo problemático y otras temáticas invisibilizadas.
Durante su gestión también se impulsaron proyectos de infraestructura social: jardines maternales, playones deportivos, salitas de salud y espacios públicos diseñados con perspectiva de género y derechos.
Además, lideró un equipo técnico-político que convirtió al municipio en referencia nacional en políticas públicas locales. Su visión integradora promovía un Estado cercano, articulado con organizaciones sociales, clubes de barrio, iglesias, centros de estudiantes, escuelas, sociedades de fomento y referentes comunitarios.
Malena fue, además, una de las impulsoras de la estrategia local de participación comunitaria, generando espacios de escucha y trabajo directo con vecinas y vecinos, especialmente mujeres, adolescentes, personas con discapacidad y personas mayores. También promovió la planificación participativa en políticas sociales y el fortalecimiento institucional de áreas clave como infancia, género y discapacidad.
En paralelo a sus funciones institucionales, continuó desarrollando proyectos sociales desde la sociedad civil. Fue una de las fundadoras de Compromiso con Tigre, una organización que nació en los barrios como espacio de militancia social y política, y que hoy desarrolla programas de voluntariado, formación, cultura y participación ciudadana. Desde allí se crearon iniciativas como:
El Centro de Formación Profesional 408 que se diseño en convenio con Compromiso con Tigre, que brinda oficios certificados por la provincia de Buenos Aires.
El programa Uniendo Metas, en articulación con Asociación Conciencia, que permitió la participación de más de 4.000 estudiantes en modelos de Naciones Unidas.
El programa Agua en la Isla, impulsado desde AySA pero coordinado con organizaciones del Delta, que implementó un sistema de distribución fluvial de agua potable para familias y escuelas isleñas, garantizando acceso a un derecho básico en un territorio históricamente postergado.
A lo largo de estos años, Malena Galmarini construyó una identidad política propia, con profundo arraigo territorial, compromiso con las luchas sociales, sensibilidad hacia los sectores más vulnerables y capacidad para articular gestión con militancia.
En 2019 fue designada como Presidenta de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo. Durante su gestión al frente del organismo (2019–2023), más de 1,8 millones de personas accedieron al agua potable y 1,3 millones a la red cloacal, se terminaron más de 1800 obras y se construyeron tres grandes sistemas troncales: Sistema Riachuelo, Agua Norte y Agua Sur. Su modelo de gestión combinó expansión de infraestructura con equidad territorial y participación ciudadana, incorporando criterios de planificación inclusiva para barrios populares, asentamientos y zonas históricamente postergadas como el Delta del Paraná.
En diciembre de 2019, Malena Galmarini fue designada Presidenta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo desde la creación de la empresa. Durante su gestión, impulsó una transformación profunda en la lógica de planificación y ejecución de obras públicas, con eje en el acceso universal al agua potable y las cloacas como derechos fundamentales, no como servicios condicionados a la rentabilidad o densidad poblacional.
En un contexto marcado por la pandemia, la emergencia económica y la parálisis de la obra pública heredada, Galmarini puso en marcha un plan de reactivación y expansión sin precedentes, que posicionó a AySA como una de las empresas públicas con mayor capacidad de ejecución del país. Bajo su presidencia:
Se construyeron o reactivaron más de 4.000 kilómetros de redes de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), multiplicando por más de 10 lo ejecutado en el período 2015–2019.
1,8 millones de personas accedieron por primera vez al agua potable y 1,3 millones a la red cloacal, especialmente en barrios populares, villas y periferias urbanas del conurbano bonaerense.
Se finalizaron más de 1.800 obras, muchas de ellas paralizadas durante la gestión anterior.
Se avanzó en la finalización de obras estructurales claves como el Sistema Riachuelo, el Sistema Agua Sur, el Sistema Agua Norte y el Sistema Berazategui, fundamentales para ampliar la cobertura, mejorar la calidad del servicio y preparar al AMBA para los próximos 30 años.
Se incorporaron más de 280 barrios populares al sistema formal de infraestructura, con redes internas, conexiones domiciliarias y plantas modulares.
Pero más allá de la cantidad de obras, su gestión se distinguió por un cambio profundo en el enfoque: la infraestructura se entendió como herramienta de justicia social, equidad territorial y política ambiental. Por eso, se priorizaron las zonas con mayor índice de vulnerabilidad, se escucharon las demandas históricas de barrios postergados, y se diseñaron soluciones innovadoras para contextos complejos como la isla del Delta, donde se implementó por primera vez un sistema de abastecimiento fluvial de agua potable.
Participó en decenas de campañas de concientización sobre grooming, violencia de género, VIH, salud menstrual, derechos de las infancias y fortalecimiento de las democracias locales, articulando con organizaciones sociales, empresas tecnológicas, escuelas y universidades.
A lo largo de su trayectoria, Malena Galmarini se consolidó como una dirigente con fuerte arraigo territorial, visión estratégica, sensibilidad social y compromiso con una política transformadora basada en la ampliación de derechos y la igualdad real.