Manifestación de Dios
La Manifestación de Dios es un concepto del bahaísmo que se refiere a lo que comúnmente se llama profetas. Las Manifestaciones de Dios son apariciones del Espíritu Divino o Espíritu Santo en una serie de personajes y, como tales, reflejan perfectamente los atributos de lo divino en el mundo humano para el progreso y avance de la moral y la civilización humanas a través de la agencia de ese mismo Espíritu. En la Fe bahá'í se cree que las Manifestaciones de Dios son el único canal para que la humanidad sepa acerca de Dios porque el contacto con el Espíritu es lo que transforma el corazón y la mente, creando una relación viva entre el alma y Dios. Actúan como espejos perfectos que reflejan los atributos de Dios en el mundo físico. Las enseñanzas baháʼís sostienen que la fuerza motriz de todo desarrollo humano se debe a la llegada de las Manifestaciones de Dios. Las Manifestaciones de Dios están directamente vinculadas con los conceptos baháʼís de revelación progresiva y unidad de religión. Los Bahai comparten el objetivo común de servir a la humanidad y perfeccionar sus vidas interiores de acuerdo con las enseñanzas de Bahá´u´lláh. La comunidad a la que pertenecen es una comunidad de aprendizaje y acción, libre de cualquier sentimiento de superioridad o pretensión de una comprensión exclusiva de la verdad. También creen en la igualdad entre el hombre y la mujer y en la armonía entre ciencia y religión y en la necesidad de la libre búsqueda de la verdad.
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La Manifestación de Dios ( en persa: مظهر ظهور maẓhar ẓohūr ) es un concepto del bahaísmo que se refiere a lo que comúnmente se llama profetas. Las Manifestaciones de Dios son apariciones del Espíritu Divino o Espíritu Santo en una serie de personajes y, como tales, reflejan perfectamente los atributos de lo divino en el mundo humano para el progreso y avance de la moral y la civilización humanas a través de la agencia de ese mismo Espíritu.
En la Fe bahá'í se cree que las Manifestaciones de Dios son el único canal para que la humanidad sepa acerca de Dios porque el contacto con el Espíritu es lo que transforma el corazón y la mente, creando una relación viva entre el alma y Dios. Actúan como espejos perfectos que reflejan los atributos de Dios en el mundo físico. Las enseñanzas baháʼís sostienen que la fuerza motriz de todo desarrollo humano se debe a la llegada de las Manifestaciones de Dios. Las Manifestaciones de Dios están directamente vinculadas con los conceptos baháʼís de revelación progresiva y unidad de religión.
Los Bahai comparten el objetivo común de servir a la humanidad y perfeccionar sus vidas interiores de acuerdo con las enseñanzas de Bahá´u´lláh (la Gloria de Dios). La comunidad a la que pertenecen es una comunidad de aprendizaje y acción, libre de cualquier sentimiento de superioridad o pretensión de una comprensión exclusiva de la verdad.[1] También creen en la igualdad entre el hombre y la mujer y en la armonía entre ciencia y religión y en la necesidad de la libre búsqueda de la verdad.[1]