Manuel Ibáñez Posada
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Madrid (España)
| Manuel Ibáñez Posada | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
14 de septiembre de 1838 Colombres (España) | |
| Fallecimiento |
7 de mayo de 1891 (52 años) Madrid (España) | |
| Sepultura | Cementerio indiano de Santa María de Colombres | |
| Residencia | México | |
| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Hijos | 4 | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Empresario, banquero e indiano | |
Manuel Ibáñez Posada (Colombres, Asturias; 14 de septiembre de 1838 - Madrid, 7 de mayo de 1891) fue un empresario hispano-mexicano.

Sus padres fueron Francisco Ibáñez Noriega (1807-?) y Teresa Posada Caso (1809-1890). Casado el 18 de mayo de 1870 en la Parroquia del Sagrario, en la Ciudad de México con María de Jesús Cortina Icaza (1850-?). Tuvieron varios hijos:
- María Loreto Ibáñez Cortina (1871-?)
- María de los Dolores Ibáñez Cortina (1877-?)
- María de la Concepción Ibáñez Cortina (1879-1880)
- Manuel Ibáñez Cortina (1882-1882).
Sus hermanos fueron:
- Francisco Ibáñez Posada (1830-?)
- María Ibáñez Posada (1833-1908) casada con Eusebio Ruiz Sobrino (1827-?) de quien heredó una hacienda.
- Manuel
- José Antonio Ibáñez Posada (1843-?)
- Luis Ibáñez Posada (1845-1935).
El nombre de Manuel Ibáñez, como se le conoció en la comunidad empresarial a Manuel Ibáñez Posada, está ligado a la historia de su pueblo, donde realizó grandes obras altruistas a su regreso de Cuba y México en donde también dejó rastro de su trayectoria como constructor del sistema financiero mexicano y como empresario textilero.
Manuel junto con Luis, su hermano menor, dejó su pueblo natal desde la adolescencia para irse, como tantos otros asturianos, a buscar fortuna en América.[1] Como todos los que iban, hacían fortuna y regresaban a su lugar natal, Manuel Ibáñez fue un indiano.
Llegada a México
Los hermanos Ibáñez arribaron a La Habana, Cuba alrededor de 1845, donde participaron en la fundación de empresas manufactureras y bancarias. Al poco tiempo Manuel decidió irse a México quedándose su hermano en Cuba hasta después de la independencia de ese país en 1898 cuando regresó a España con fuertes capitales para fundar allá el Banco de Gijón en Asturias en 1899.
Manuel llegó a México en el contexto del ascenso de los grupos liberales. A su llegada se refugió como cajero en el Almacén Mendoza y Sobrino propiedad de sus paisanos Manuel Mendoza Cortina (1817-1867), de quien después se haría concuño, y Faustino Sobrino (1827-1900).
En ese contexto hubo una fuerte oleada de migrantes españoles en México: de 6380 en 1877 a 9533 en 1887.[2] Los de escasos recursos se refugiaban con paisanos y ahorraban para enviarle a la familia y en espera de mejorar su situación. Los que llegaban con más recursos se establecían en alguna ciudad del país donde se dedicaban al comercio representando a alguna casa fuerte de España y por último los de la élite quienes ocupaban puestos privilegiados.[3]
El nuevo gobierno liberal otorgó grandes facilidades a los portadores de títulos de deuda pública así como en las operaciones de compra-venta de propiedades del clero, ya nacionalizadas. Esto generó gran dinamismo en los negocios y un fuerte desarrollo de la agricultura y la ganadería.
En aquel tiempo existía un principio secular entre los migrantes españoles que consistía en utilizar los lazos de origen común y de parentesco para favorecer la acumulación de capitales. Gracias a este principio, con el tiempo y el ahorro Manuel pudo independizarse y comprar deuda de los acreedores ligados al régimen conservador fungiendo como representante de los acreedores de la convención de 1853. A la sazón también quedó como propietario de la hacienda azucarera de San Antonio Cuahixtla en Morelos al morir su concuño y paisano Manuel Mendoza Cortina.
Industrial
Su astucia le permitió un rápido ascenso adquiriendo al poco tiempo la fábrica textil San Fernando en Tlalpan, Ciudad de México y luego la antigua fábrica La Teja (1870). En el periodo republicano se distinguió como un gran empresario del ramo textil en un contexto de alta demanda de telas entre la creciente población. Manuel fusionó sus empresas fundando la sociedad de San Antonio Abad, empresa textilera dotada de la maquinaria más moderna para la producción de finas telas de algodón. A mediados de 1880 [4]vendió esta empresa a su paisano español Íñigo Noriega Lasso para dedicar su atención al naciente ramo bancario mexicano.

