Manuel Salvat Dalmau se incorporó a la empresa familiar, Salvat Editores S.A. (Editorial Salvat), a finales de los años 1940, llegando a gerente, junto a sus hermanos Santiago y Juan. La empresa era entonces líder en el mercado hispanoamericano en diccionarios y en obras médicas. Desde esta posición desarrolló un profundo cambio en el sector editorial español masificando las ventas de enciclopedias a través de fascículos. El grupo Salvat se asoció a la familia Boroli, dueña de De Agostini,[2] que había iniciado el camino de los fascículos en Italia. Para ello se creó una nueva distribuidora, Marco Ibérica S.A. (MIDESA),[2] que llegaba semanalmente a 22 mil quioscos y otros puntos de venta, lo que permitió obtener en 1965 un éxito sin precedentes con la Enciclopedia Monitor,[3] de la que se llegaron a vender más de 300 mil colecciones completas.
Otros éxitos importantes bajo su dirección de la empresa fueron la Enciclopedia de la Fauna, de Félix Rodríguez de la Fuente,[2] con más de 200 mil obras vendidas, y la colección de libros de bolsillo RTV, cuyo número uno, en 1969, superó el millón de ejemplares. La Editorial Salvat llegó a crear más de 50 enciclopedias y colecciones seriadas de libros, siendo también pionera en la incorporación de discos y casetes en diversas obras. En Francia llegó a tener una importante cuota de mercado,[2] por medio de Alpha Editions. En Latinoamérica se especializó en la venta de enciclopedias en grandes superficies con un notable éxito.
Su trayectoria le llevó a ser Presidente de la Unión Internacional de Editores (UIE) de 1980 a 1984.[4]
El grupo de empresas Salvat fue adquirido a finales de los años 1980 por la multinacional francesa Hachette.[3]
Manuel Salvat Dalmau fue segundo accionista de una de las empresas de su familia política, Matesa (Maquinaria Textil del Norte de España S.A.). En 1969 se vio requerido a pagar la parte avalada de los créditos oficiales a la exportación que la empresa había dispuesto entre 1963 y 1969, cuando estalló el escándalo, que llevaría a condenar por estafa a su cuñado y principal accionista de la empresa,[5] Manuel Salvat había afianzado dichos créditos al igual que su cuñado. Pero, a diferencia de éste, no fue imputado en el caso Matesa, y transó dicha deuda en 1974 con la Comisión Liquidadora de los Créditos a la Exportación (Ministerio de Hacienda) obteniendo la carta de pago correspondiente,[6] lo que le permitió proseguir su tarea editorial.